Después de 23 años de conocer a Cristo, te puedo asegurar que la vida cristiana es extremadamente apasionante. Tirarte del bungie dura sólo unos segundos, subir al monte más alto del mundo podría durar unas cuantas semanas, viajar alrededor del mundo te llevaría tal vez un par de meses, ser el mejor profesional o profesionista podría durarte unos buenos años; pero ser un verdadero creyente dura toda la eternidad.
A lo largo de la Historia encontramos a un gran número de personas que se caracterizaron por hacer cosas extraordinarias; esos hombres y mujeres fueron más allá y rompieron paradigmas. Así, tenemos, por ejemplo, a conquistadores, a escritores, a hombres de ciencia, a pintores, y por supuesto, a los mismos apóstoles.
Todos ellos realizaron un sinnúmero de cosas portentosas, tanto de manera individual, como para su sociedad; es decir, la Historia está llena de personajes famosos tales como un Leonardo Da Vinci, los hermanos Wright, Cristóbal Colón, Marco Polo, el Dr. Livingston o un Pablo, apóstol de Jesucristo, entre muchos otros.
Sin importar su época, sus condiciones económicas o rasgos socioculturales, eran seres humanos, como tú y como yo, de la misma forma tenían sueños, limitaciones, temores y problemas. Amén de ello, debieron enfrentar la crítica de su sociedad, la persecución, el racismo o la incredulidad de una sociedad que pensaba: “Eso que ellos hacen es imposible”, “Están locos”, “Nunca lo lograrán” , “No tiene lógica”.
Muchos comenzaron con simples sueños de aquello que había en sus corazones; otros, simplemente, actuaron guiados por un instinto; varios de ellos dieron un paso más allá de una acción y alimentaron el resto de sus vidas con un “fuego interno”. Todos tenían algo en común: eran personas que vivieron siempre apasionados con aquello que realizaban. No les importaban sus limitaciones, el tiempo que debían emplear o si requerían de trabajar a contra corriente; estaban convencidos que hacían algo grande, que los demás no veían o entendían. En pocas palabras, eran hombres y mujeres APASIONADOS con sus sueños.
Pensemos en lo siguiente: ¿en qué momento cambiaron el destino de sus vidas? Tal ves te preguntes, como yo lo hice alguna vez: ¿Donde está la clave para ser un apasionado? ¿Será que la vida cristiana podrá ser apasionante? ¿Valdrá la pena incluir en mi vida a Cristo? Estas y muchas otras preguntas circularon por mi vida un buen tiempo.
Espero que lo siguiente te ayude a comprender lo que quiero expresar: “Cuando una idea se transforma en un deseo, y ese deseo se traduce en una acción, entonces esa acción se alimenta con una pasión, y ella puede convertirse en un estilo de vida”. ¿Sabes? Allí está la clave, ya que puedes vivir de manera común o de manera extraordinaria.
Uno de tantos apasionados en la Biblia fue el profeta Jeremías. En Jeremías 20:7 y 9 dice: Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí…Y dije: No me acordaré más de Él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.
Este profeta nos revela lo siguiente: Dios le sedujo, o sea, cautivó su corazón.
Joven, el Señor Jesús desea prender tu corazón todos los días, a cada instante; cuando Él lo haga, ten por seguro que cambiará toda tu vida. Pasa tiempo con Dios y conócele verdaderamente. Sé que hay muchas cosas que hacer en la vida, negocios por realizar, proyectos por desarrollar, pero haz un alto y medita. ¿Qué es lo que más seduce tu corazón el día de hoy?
Chico, Dios siempre será insistente en buscar tu corazón; por más que te escondas Jesús te buscará. Él estará siempre a la puerta llamando, y cuando le des un espacio en tu corazón, todo lo que hagas tendrá un verdadero sentido y verás la trascendencia de todo eso. Así que, si no le conoces, ábrele tu corazón y déjale entrar.
Aunado a esto, el pasaje dice que hubo un fuego interno. Joven te quiero hacer una pregunta: ¿qué cosa arde en tu corazón el día de hoy? Seguramente alguno podría mencionar sus sueños, anhelos o las aspiraciones que tiene en la vida, y en cierto sentido está bien. Sin embargo, yo me refiero a lo interno en tu corazón, aquello que te motiva y te mueve a diario, que desde tus entrañas te hace vivir y soñar.
Déjame decirte que no hay fórmulas secretas para ser como los “grandes personajes”; ellos eran personas de carne y hueso, tan humanos como tú o como yo, susceptibles a errores, al desánimo y llenos de emociones. Muchos tuvieron que luchar con restricciones físicas y económicas; pero no importando todo ello, alcanzaron sus propósitos y sus sueños.
Tú y yo tenemos a Cristo, el cual nos llena de pasión y de vida; Él nos ha dicho que tiene “pensamientos de bien y no de mal para darnos el fin que esperamos”. Nosotros, más que los famosos, tenemos al mismo creador, al Rey de reyes y Señor de señores, para llenarnos de esa pasión que nos permite alcanzar mayores metas, y retos que nuestros antepasados; así que, ¡no te rindas! Y llénate de esa “chispa”, de esa “pasión”, de esa “llenura”, para llegar mucho más alto de lo que te habías imaginado. Para muchos serán imposibles, pero si DIOS las ha sembrado en tu corazón, recuerda que NADA HAY IMPOSIBLE PARAÉL.
No permitas que el trabajo se convierta en rutina, y lo que es peor, que la Iglesia también se convierta en algo monótono. Ser un apasionado de Dios es estar dispuesto a realizar cosas ordinarias, donde Él esté presente, para que a la postre sean extraordinarias, pero con unos cuantos gramos de pasión.
Necesitamos conocer y meditar la Palabra de Dios, allí están los mejores modelos de personas que vivieron apasionadas con aquello que hacían. Muchos de esos modelos entendieron que tenían un llamado específico de parte de Dios, entonces esa pasión encendió sus corazones.
Joven, analiza tus sueños a la luz de la Palabra, y si no lo has hecho, te invito hoy a tomar ese paso; toma acción.
Muchas personas que conozco se la pasan soñando, pero no hacen nada. ¿Sabes? Si no haces nada, seguro no pasará nada. Una vez que empiezas a caminar en aquello de lo cual estás convencido, se convertirá en algo apasionante. Recuerda: “Idea sin deseo es un simple sueño, Deseo sin acción, es solo una intención, Acción sin pasión es una simple meta”. Hoy pregúntate qué tan apasionado estás viviendo la vida con Jesucristo.
jovenes.generacionderetos@yahoo.com.mx
Víctor Meléndez, junto a su esposa Mayra, son líderes de Jóvenes +24 en Amistad de Puebla, A. C.
©2008. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO.