Éste es un concurso juvenil que se lleva a cabo en Israel todos los años: “¿Quién sabe más de la Biblia?”. En él, los alumnos del último año de bachillerato compiten por alcanzar la presea del triunfo después de haber participado en los segmentos eliminatorios meses atrás.
Las escuelas de bachillerato de cada región participan enviando a sus representantes para que compitan en los “regionales”, luego los “estatales” y llegar así a la gran final. Ésta se lleva a cabo en Jerusalén, el Día de la Independencia de Israel, delante del Primer Ministro de la nación (este año Ehud Olmert).
Este concurso muestra la relevancia que tienen “las Escrituras” para el pueblo judío. Si bien es cierto que en gran medida “las Escrituras” son tomadas como históricas solamente, no dejan de ser ellas un testimonio de la existencia de Dios para el pueblo judío y para las naciones restantes del orbe.
Sí, “las Escrituras” son un legado del Cielo recibidas por Moisés en el monte Sinaí, aproximadamente 3 mil 200 años atrás; “Escrituras” que fueron aumentando su volumen mientras el Dios de Abraham, Isaac y de Jacob continuaba levantando “profetas, reyes y sacerdotes” que le obedecieran. Ellas llegaron a su culminación en la persona de Jesús de Nazaret y en sus discípulos.
Este año, por primera ocasión en el concurso, participó “Bat-El” Levy (“Hija de Dios” Levy) con sus escasos 17 años de edad, quien traía consigo la peculiaridad de ser “judía mesiánica”; es decir, “creyente en Yeshúa Ben-David min-Natzeret” (Jesús, hijo de David, de la ciudad de Nazaret).
La participación de “Bat-El” provocó una fuerte reacción en los ámbitos ortodoxos de la religión, tanto que el director de la organización Una mano a los hermanos (Yad l’ajim), que se caracteriza por “defender a la fe judía ante todo asomo de proselitismo antagónico (principalmente el cristiano)”, enviara una carta a los rabinos más destacados de la nación en la que les solicitaba que ejercieran presión sobre el Ministerio de Educación para que se descalificara a “Bat-El” del concurso.
El argumento principal era que “la concursante también es culta en el conocimiento del Nuevo Testamento, por lo tanto no se le debe considerar como judía”.
Dicha carta llegó a manos de un diario de circulación nacional, el cual publicó que “existía un gran peligro en caso de que ella triunfara, pues el Cristianismo se dispersaría con mayor velocidad entre los judíos”. La misiva fue firmada por varios rabinos en un intento de boicotear la participación de esta judía.
Finalmente, la democracia en Israel imperó y el Ministerio de Educación se rehusó a eliminar a la concursante mesiánica; y ella continuó en la carrera por la presea, compitiendo con los 15 finalistas restantes, quienes procedían no sólo del interior de Israel, sino también de la Diáspora (los que aún viven entre las naciones y no han regresado a vivir en la “Tierra de la Promesa”).
Hoy podemos decir que la familia Levy enfrentó mucha presión social en su contra, pero valientemente triunfó al mantener su fe delante de los medios informativos. Su hija “Bat-El” ganó también, pues quedó dentro de los 5 lugares finalistas del concurso, conservando además el distintivo de ser “la representante de Jerusalén” en ¿Quién sabe más de la Biblia?
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los Cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros (Mateo 5:11-12).
Chuy y Fernanda González son corresponsales de América Nueva en Israel.
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