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Les escribo a ustedes jóvenes
         




 
 

Es muy interesante que Dios abarque todas las edades y generaciones a través de las Escrituras. Ellas contienen enseñanzas y consejos prácticos para cada etapa de la vida. Te enseñan las formas, variantes, opciones y posibilidades por elegir para disfrutar tu estancia al máximo sobre la faz de la Tierra. En la etapa de la juventud indica lo siguiente:
Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (1 Juan 2:13).
Esta porción de la Escritura desarrollada por el apóstol Juan da una visión muy amplia de todo lo que vive la juventud en este periodo, y destaca las siguientes características:

Ha vencido al maligno.
Ha conocido al Padre.
Es fuerte.
La palabra de Dios permanece en ella.
Ha vencido al maligno una vez más
No ama al mundo ni las cosas que están en el mundo (deseos de la carne, deseos de los ojos y vanagloria de la vida)

La primera y quinta característica habla de una guerra en el terreno espiritual desarrollada entre el joven y el Diablo. Esta guerra es crucial, y todos, hombres y mujeres, la enfrentan; en ella se juega todo el futuro.
El propósito del Diablo es atrapar, desviar, y lastimar el corazón de la persona para que no alcance los planes para los cuales Dios la creó.
En esta guerra se define lo relacionado con la profesión o vocación, la preparación, el desarrollo de habilidades, la adquisición de hábitos, la iniciativa, la creatividad, la relación con los padres, la relación con el sexo opuesto y la definición de la identidad de género, entre otras cosas.
Sin embargo, Dios dice: “Han vencido al maligno. Yo les ha dado la capacidad para salir adelante, les ha dado la victoria con mi ayuda. Por eso les escribo a ustedes, jóvenes, para que me tomen en cuenta para lograrlo”.
En mi trayectoria sirviendo al Señor he visto a tantos jóvenes tristes, inconformes y frustrados porque no aprovecharon la oportunidad de oro que Dios les permitió tener en su juventud.
No obstante, a pesar de que puedas estar en esa condición, tienes al Dios de las oportunidades, y para Él nunca es tarde; puedes acercarte al Señor cualquiera que sea tu condición y meterá su mano para ayudarte y darte su naturaleza.
Continuando con el desarrollo del artículo, dice la Escritura: “Han conocido al Padre”. ¡Esto es extraordinario! Quiere decir que si has caminado con Él en etapas anteriores (la niñez, la adolescencia), entonces su paternidad fue manifiesta sobre ti a través de tus padres o de quienes estuvieron a tu cargo, de tus autoridades, de tus pastores y de tus maestros, entre otros.
Has estado expuesto a su dirección durante muchos años, por eso Juan dice que has conocido al Padre en sus diversas manifestaciones.
Ahora, como joven, iniciará tu etapa de adulto, y decidirás si cometes los mismos errores de aquellos que te metieron mano o verás el modelo del Padre celestial para no regarla. Es tiempo ahora de ejercer tu paternidad sobre otros.
La frase “Son fuertes” precisamente se refiere a que en ninguna etapa de tu existencia alcanzarás la máxima manifestación de vitalidad en las tres partes que conforman su ser: espíritu, alma y cuerpo: La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez (Proverbios 20:29).
Me da mucha tristeza ver a muchos jóvenes creyentes y muchos más no creyentes tomando esta etapa de su vida y echándola al caño, al drenaje, desperdiciando su vida desvelándose continuamente en actividades que pueden desarrollar en horarios más acordes: Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas (1 Tesalonicenses 5:5).
Es por supuesto que si te acuestas tarde, te levantarás tarde (11 ó 12 de la mañana, si te va bien). ¿No crees que es un desperdicio? ¡Ya se te fue mediodía! ¿Y qué decir de los jóvenes que esperan ansiosos a que llegue el día viernes para ir al antro con los amigos?
Así, cada fin de semana, echando a las aguas negras su vida, pero lo peor de todo... ¿dónde están los papas? Les dan dinero, se los permiten, no los estorban. En cambio, Dios quiere enseñarte a vivir la vida dignamente, con pasión e intensidad, como en una aventura diaria.
“La Palabra de Dios permanece en ustedes” explica que, como estuviste expuesto a los principios de la Escritura durante varios años (niñez, adolescencia), los de mayor capacidad de retención en tu vida, entonces la Bilia está grabada en tu mente y en tu corazón (si la leíste en ese tiempo) y tendrá que regir tu vida laboral naciente, la matrimonial y todo lo que harás.
Para finalizar, esta porción de la Escritura advierte: “No amen al mundo ni a las cosas que están en el mundo (deseos de la carne, deseos de los ojos y vanagloria de la vida)”.
Es fácil enamorarse de las cosas materiales, visibles, cayendo en la trampa de luchar al máximo para alcanzarlas y conseguirlas, convirtiéndose en el centro de tu vida y desplazando así a Jesús.
El riesgo es muy grande, es una lucha de causas e ideales. La causa del mundo es: “Enamórate de lo material, de lo que es temporal y pasajero”; mientras que la causa de Jesús es: “Enamórate de mí”.
Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna (Mateo 19:29).
Jesús no está en desacuerdo con que tengas lo material; Él está en desacuerdo en lo que te motiva para tenerlo y alcanzarlo. Si le buscamos y le obedecemos, Él te lo dará para disfrutarlo al máximo.
Hasta la próxima, y estamos a tus órdenes en:
correo@salvemoslafamilia.org

Francisco Ramírez es director de Fundación “Salvemos la Familia”, A. C.

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