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La verdadera hermosura de una mujer
         




 
 

Preciosa joya que Dios creó, incluso en el vientre de tu madre Él ya te conocía; desde el principio de los tiempos el Señor ya te amaba. Mujer, fuiste creada hermosa porque el Creador te formó, tan perfecta y sin igual como una hermosa flor.
Piensa en Proverbios 31:30, que dice: Engañosa es la gracia y vana la hermosura. La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.
Actualmente, los medios de comunicación, la cultura y la sociedad han hecho de la mujer un objeto sexual. Hace algunos años el concepto de belleza femenina era muy distinto al que hoy se tiene. En la actualidad, la mujer debe ser demasiado delgada, y su manera de vestir, como su figura, es lo que “determinará su aceptación ante los demás” (mientras más provocativa mayor aceptación tendrá con el sexo opuesto).
Tristemente, muchas mujeres siguen los estereotipos de la televisión. Incluso mujeres cristianas caen en ese engaño publicitario, tratando de seguir esos modelos y patrones para sentirse atractivas y deseadas. Llegan a creer que con ello serán amadas, y cuando no pueden alcanzar ese “objetivo perfecto de mujer”, se permiten o se provocan a sí mismas complejos, inseguridades, rechazo a su propio cuerpo, maldiciones que salen de su boca, suicidios, enfermedades como la bulimia y la anorexia, y otros problemas de carácter médico; algunas con casos irreversibles. Todo por no aceptarse de la manera en que Dios las creó; esto es porque no han conocido, creído y entendido donde reside su verdadera hermosura.
Mujer, Dios te ha formado ya bella y hermosa; Él te ha dotado de grandes dones y talentos especiales sin importar tu edad, estatus social, civil o posición económica. Mira bien tus pasos y no te dejes engañar, recuerda que la verdadera hermosura viene cuando Cristo mora en tu corazón.
Me tocó conocer el caso de una chica cristiana joven y soltera que tuvo un accidente el cual desfiguró su rostro ¿Sabes? Siendo fríos de acuerdo a los conceptos del mundo, esta mujer no figuraba entre las más hermosas, y mucho menos pintaba para casarse. La gente se preguntaba: “¿Quién la iba a amar así?”. No obstante, ella aprendió que su valía residía en Cristo, y aunque tuvo años difíciles de complejos, lo pudo superar. Ahora está felizmente casada con un hombre que ve la verdadera hermosura, aquella que jamás se va a deteriorar.
Es una realidad que tu cuerpo va envejeciendo todos los días, y todo lo que está firme ahora, le alcanzará tarde o temprano la ley de la gravedad. Sin embargo, un corazón que es hermoseado por la gloria del Señor no envejece al pasar de los años.
Mujer, recuerda que Dios te creó y no necesitas vestirte “sexy” para ser aceptada, pues ya eres acepta para el Amado. No pierdas el tiempo preocupándote por tu exterior, ocúpate de tu interior, de tu alma y de tu corazón, de cómo estás delante de tu Dios.
Ten presente que es importante cuidar tu cuerpo, alimentándote sanamente y haciendo ejercicio, pero no con el afán de agradar a otros, sino sabiendo de antemano que Dios te ha hecho administradora de todo lo que te ha dado, y entre ello está tu cuerpo.
Si tienes a Cristo en tu corazón entonces podrás verte hermosa siempre, pues Él ha dicho que eres el reflejo de su gloria, así que no hay feas en el Reino de Dios. Si no tienes a Cristo, hoy es un día excelente para que ores y le pidas que entre a tu corazón para que de ahora en adelante Él sea Rey y Señor de tu vida.
Si aun después de leer todo esto dudas de tu valía, recuerda que vales tan alto como el sacrificio que Jesucristo hizo por ti en esa cruz, porque Él ya te amaba. Entonces, ya no te humilles y menosprecies; levanta tu cabeza con la dignidad de una hija del Rey, date a respetar sabiendo que Dios te ha adoptado y ahora eres su hija, y por consiguiente, eres atractiva porque tienes el sello de Cristo. Permite que en su hermosa presencia seas hermoseada, y si estás sucia de pecado, Él te limpiará; si estás acomplejada, Él te dirá con su preciosa voz: “A mis ojos eres hermosa y de gran estima”. Así que, no lo pienses más y corre hacia el altar en busca de tu amado Jesucristo.
La verdadera hermosura de una mujer está en buscar todos los días la presencia de Dios y meditar en la Palabra; entonces, sólo así, serás como la mujer de Proverbios 31: segura (porque tu confianza está en Dios), sabia (porque abrirás tu boca con sabiduría, pues el principio de la sabiduría es el temor a Jehová), diligente (pues no abra obstáculos que te detengan), determinada y visionaria (para cumplir el propósito por el cual fuiste creada), esforzada ( es decir, que no te rendirás ante las pruebas de la vida, porque tus ojos estarán puestos en Jesús y no en el problema), misericordiosa (pues extenderás gracia a otros), gozosa (pues Él cambia tu lamento en gozo y tu llanto en alegría), buena madre, buena esposa, buena amiga.
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Mayra Meléndez, junto a su esposo Víctor, son líderes de Jóvenes +24 en Amistad de Puebla, A.C.

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