Para todas las personas que nos gusta el futbol, estos son tiempos emocionantes. La Eurocopa está en todo su apogeo. Los equipos de las naciones que han podido llegar a esta justa, están enfrascados en la lucha por obtener la copa y el reconocimiento mundial. En medio de todo esto hemos podido observar el ardor con el que se pelea en la cancha, el entusiasmo con el que se apoya en las tribunas a cada uno de los equipos, las estrategias y técnicas diversas, etc.
También, por desgracia, hemos visto desmanes y violencia. Todo lo achacan a la pasión.
Pero ¿qué es la pasión?
En el diccionario nos menciona lo siguiente: PASIÓN: Sufrimiento, serie de tormentos. Perturbación o afecto desordenado del ánimo. Inclinación muy viva de una persona a otra. Deseo vehemente. En este orden es presentado su significado.
Uno pudiera pensar que es otra cosa. Pero con lo primero que empieza el significado es con “sufrimiento, serie de tormentos”. Con razón pasan las cosas que vemos. Luego menciona: “perturbación o afecto desordenado del ánimo”. Una razón más para justificar los hechos violentos que se están dando por todas partes, ya sea con la gente que pertenece a los equipos ganadores o a los perdedores. Luego menciona: “inclinación muy viva de una persona a otra”. Esto lo podemos entender sin problema. Por último dice: “Deseo vehemente”. Y es aquí en donde yo quiero desarrollar una reflexión, porque esto sí lo puedo entender. Pasión sí puede ser un deseo vehemente, esto es muy claro, pero sin salirse de este sentir, que bien encaminado, nos puede llevar a alcanzar grandes cosas.
El hombre no puede vivir sin pasión. La necesita para cada acción que realiza en su vida. Una persona que no es apasionada con lo que desarrolla en su vida diaria, es una persona que no tiene incentivos claros por los cuales vivir. Debemos vivir apasionados con lo que hacemos; entonces, lo haremos bien y mejor.
El único problema es permitir que esa pasión nos lleve a otros significados de la misma, de tal manera que produzca sufrimiento y tormento, o que nos perturbe o afecte desordenadamente en nuestro ánimo. Esto ya no lo podemos llamar pasión, sino pasiones, y generalmente son desordenadas y violentas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos (Gálatas 5:24).
Las “pasiones” brotan de una vida pecaminosa, que es propia de los que no son de Cristo. Pero nosotros, que somos del Señor, procuremos vivir con pasión, pero alejados de las pasiones.
Que el Señor les bendiga.
Ernesto Alonso Delgado es director de Amistad de Puebla, A. C.
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