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Una prioridad en tu vida hacer amistades
         



 
 

El que siembra escasamente,
también segará escasamente;
y el que siembra generosamente,
generosamente también segará.
2 Corintios 9:7
Quisiera que medites, joven, por unos instantes lo siguiente: ¿Cuántos amigos tienes hoy en día?
Si asistes a una congregación con regularidad, tu respuesta probablemente sería: “Conozco unas 50 personas o más desde que asisto a la congregación”. Otros chicos podrían responder: “Tengo un gran número de amigos en mi trabajo, en la colonia, etcétera”. ¿Sabes? Con sinceridad, creo que podrías conocer a un gran número de personas en el lugar que te reúnes, donde trabajas o los lugares que frecuentas; pero AMIGOS en realidad, pienso que son muy pocos, y permíteme exponerte el porqué.
Con cierta frecuencia asociamos los términos conocido, compañero, colaborador como si fuesen . El hecho de pasar tiempo con una o más personas no necesariamente nos convierte en amigos. La amistad es mucho más profunda; no se puede establecer de manera inmediata; es necesario pasar tiempo con aquella persona, conocerle en tiempos de alegría o tristeza, reconocer las virtudes, pero también sus defectos, y pese a ello, mantenernos fieles unos y otros.
Como cristiano pienso que muchos trabajamos con hombres y mujeres que no son creyentes; probablemente el 80% de las personas con las cuales convivimos a diario no lo son. Eso hace que nuestros lazos de amistad sean menos profundos en contraste de quienes son verdaderos seguidores de Cristo.
Probablemente, tenemos actividades comunes, pero nuestros intereses podrían ser muy distintos. Aunque no dudo que podemos establecer una buena relación de amistad con personas no creyentes, es necesario que medites en estas tres preguntas:
• ¿Quiénes son tus verdaderos amigos?
• ¿Qué tipo de amistades estas desarrollando?
• ¿Cuánto tiempo les dedicas?

Una de las trampas más fuertes que he visto en Jóvenes +24 es que están tan sumergidos en un mundo laboral y de responsabilidades que se olvidan en hacer amistades sólidas; incluso pueden asistir a una congregación, desarrollarse en un ministerio, asistir en misericordia a los necesitados y aun así no tener amistades. Creo que puedes caer en la trampa de hacer muchas cosas y olvidarte de tus relaciones afectivas.
Probablemente esta anécdota ilustre lo que te he querido señalar: “Trabajé durante 10 años en un ministerio para niños; conocí a cientos de personas dentro y fuera de mi congregación. Desarrollé varias actividades, y como muchos subí y bajé durante ese periodo. Sin embargo, al paso del tiempo, tuve que reconocer que no invertí en desarrollar amistades sólidas con jóvenes de mi edad, y la verdad, fue frustante no atender esa área tan importante en mi vida. Después de esta época, mi consejero enfatizó mucho la necesidad de ampliar mis amistades con chicos y chicas de mi edad, pues me encontraba en un tiempo de decisiones importantes en mi vida”.
La verdad me costó trabajo; pensaba que podría ser “El llanero solitario”, que era muy independiente; incluso consideré que “mi basto conocimiento bíblico” era suficiente. Pero... ¿sabes? Me di cuenta de que estaba en un grave error, porque había trabajado con muchas personas muy valiosas y no me había tomado el tiempo para sembrar y cosechar en amistad. Perdón, pero no puedes seguir siendo como “El llanero solitario”, pues incluso él necesitaba de su caballo; entonces no era tan solitario, como puedes ver. En el tiempo que hemos trabajado mi esposa y yo detectamos al menos cuatro obstáculos que impiden a muchos jóvenes relacionarse con otros chicos y chicas:
• Primero. Conozco jóvenes con un enorme potencial para las cosas de Dios, que viven literalmente para el ministerio y después de servir un domingo por la mañana, de entregar el corazón en aquello que hacen, están solos; no se dieron tiempo de entablar mejores relaciones interpersonales con jóvenes creyentes de su edad. Al final de las reuniones, caminan solitarios, saludan a quienes pasan junto a ellos, sonríen como si no pasara, pero muy dentro de sí saben su cruda realidad: están solos y parten de sus congregaciones como “Llaneros”
• Segundo. Otros chicos no salen de sus valles de seguridad y conviven sólo con su familia; tristemente no se atreven a salir de ese círculo e interactúan lo mínimo con otros jóvenes de su edad. Chicos y chicas +24 recuerden que están en una etapa importante de su vida; dense la oportunidad de conocer a otros jóvenes.
• Tercero. Ciertas personas creen que no existen amigos; temen que la gente falle, o por experiencias anteriores, se resisten a relacionarse con otros. Recuerda que “las cosas viejas pasaron y hoy todo es hecho nuevo”. Como humanos podremos fallar, pero dáte la oportunidad de conocer amistades, pues no todas las personas son iguales y hay quienes están dispuestos a sembrar en amistad. Jesucristo es el mejor ejemplo, que ha pesar de haber sido humillado Él nos ha llamado amigos.
• Cuarto. Algunas personas conciben que la amistad es una relación de dar y recibir, para obtener algo de ellas. Las personas que no conocen a Dios, regularmente establecen sus relaciones superficialmente, endebles y poco profundas, como creyentes pienso que debemos entablar relaciones fuertes, sólidas, profundas en santidad y amor. Mira es cierto que, parte de la amistad involucra un dar y recibir; sin embargo en Cristo no debe ser tu motivación al entablar una relación afectiva. Jesús fue a la cruz sin esperar nada a cambio; lo más importante es que sepas que si siembras cosechas.
• Quinto. He podido observar un fenómeno interesante: algunos jóvenes +24 conviven con personas más pequeñas en edad que ellos; aunque esto no es realmente malo, la realidad es que esto representa para ciertas personas su “seguridad”, pues ellos son los que deciden y hacen con personas de menor edad. Sin embargo, cuando eso se da en las interacciones de amistad con grupos de iguales, se sienten inseguros, pues no logran controlar algunas decisiones.
Joven, anímate a mejorar tus amistades cristianas, a fortalecerlas en la Palabra de Dios. Date el tiempo para hacer amigos creyentes preferentemente de tu edad. Esto te va ayudar a conocer el corazón de los hijos y las hijas de Dios. Una de tus prioridades es desarrollar relaciones de amistades fuertes y sólidas que el día de mañana fortalezcan tu vida en Cristo, y por qué no, tu futuro matrimonio.
Posiblemente estás perdiendo oportunidades valiosas. No subestimes a los hijos(as) de Dios; no te refugies en tus temores e inseguridades o pongas de pretexto a tu familia. Si vives en los +24, hacer amistades es fundamental. Algunos chicos pueden pensar que su etapa de amigos ya pasó; otros, por desgracia, absorben los patrones de quienes no conocen y temen a Dios, y piensan que lo fundamental en la amistad es “dar y recibir egoístamente”. Rompe tú con esos modelos, y mira el hecho de que salir y compartir con algunas personas va a fortalecer tu vida en todos los sentidos. Aprende hoy a invertir en tus amistades, y tal vez Dios quiera que cultives en ellos grandes cosas.
Cuando tú siembras cosechas; si siembras buenas relaciones, creo que tú sabes cuál será su fruto (2 Corintios 9:7). Piensa en esto: el amor de Cristo se expresa con los amigos, con ellos puedes compartir ideas, anhelos, planes y proyectos. Mira, Jesús mismo nos llama amigos, y Él da el primer paso (Juan 15:15).
Como creyentes debemos entender que nuestras relaciones interpersonales están fundamentadas en Cristo; estas son relaciones de tipo espiritual y es necesario acrecentarlas cada día. Estoy convencido de que una de las áreas claves para cada joven +24 dentro de su diario vivir es desarrollar relaciones de compañerismo estables. Incluso tu futura pareja debe ser tu mejor amiga(o), pero eso vendrá de haber sembrado y cultivado no de la noche a la mañana, sino de un proceso continuo. Acuérdate que el sembrador salió a sembrar... Seguramente para tener buena cosecha trabajó arduamente para conseguir su propósito (Mateo 13:10-17). Espero que hoy medites en esto y tomes las mejores decisiones. Que Dios te bendiga.

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Víctor Meléndez junto con su esposa Mayra son líderes de Jóvenes +24 en Amistad de Puebla, A.C.
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