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El padre de Mari Luz: La impotencia y la fe en el abuso de un hijo
         



 
 

Este desafortunado incidente ha tenido gran repercusión mediática en la sociedad española por varios motivos. Uno de ellos es la evidencia de un grave error en el sistema judicial español que ha provocado una gran indignación de la sociedad. La falta de agilidad y eficacia en el sistema judicial ha permitido que el asesino, que ya había cometido delitos de abusos sexuales en 1998 (y fue condenado por ello en el 2002) continuó en libertad y sin cumplir condena por seis años; consecuentemente, con oportunidad de seguir causando daño.
Otra de las causas por las que este caso ha llamado fuertemente la atención de la sociedad es por el ejemplar testimonio que ha dado Juan José Cortés, padre de Mari luz, quien a pesar de la situación tan complicada y desesperada, siempre ha ejercitado la esperanza, la serenidad y el perdón, honrando y confiando en las autoridades a pesar de todo.
Incluso el presidente Zapatero habló personalmente con el padre de la niña, dándole todo su apoyo y prometiéndole depurar todas las responsabilidades.
Su testimonio y sus declaraciones, que abiertamente manifiesta como cristiano, han destacado, al grado de que la misma prensa ha escrito en varias oportunidades acerca de ello. La periodista Lucía Méndez, del periódico El mundo, de circulación nacional, escribió el 29 de marzo de 2008 lo siguiente: “Su discurso fluido, ‘articulado, claro y sencillo’ no ha perdido un ápice de serenidad, a pesar de que su hija de cinco años ha sido asesinada por un presunto pederasta. El padre de Mari Luz siempre acaba diciendo: ‘Dios os bendiga a todos’. El padre de Mari Luz es más sabio que todos los jueces que han juzgado al presunto asesino de su hija y que todos los psiquiatras forenses que han examinado a Santiago Del Valle sin reparar en que era un peligro público. El padre de Mari Luz fue quien le dijo a la policía que Santiago tenía una condena por abusar sexualmente de su propia hija. El padre de Mari Luz sabía quién era Santiago y a pesar de todo ha esperado pacientemente y sin una palabra más alta que la otra a que la policía hiciera su trabajo. Durante los dos meses en los que la familia buscó a la niña, el padre de Mari Luz ha calmado a la madre, al abuelo, a la abuela y al tío con su inquebrantable discurso de pastor evangelista. El padre de Mari Luz ha tenido que ejercer su liderazgo moral y religioso sobre el vecindario gitano para que nadie se tomara la Justicia por su mano. El padre de Mari Luz podría haberse vengado de Santiago en estos dos meses, y sin embargo, le dejó irse del barrio sin insultarle siquiera. El padre de Mari Luz no se ha paseado por las televisiones clamando contra el Estado que no supo defender a su hija. El padre de Mari Luz sigue diciendo: ‘Dios os bendiga, hay que confiar en los jueces’, aun después de conocer que un horrendo fallo de todo el sistema judicial fue el que permitió que Santiago se acercara a su niña de ojos negros. El padre de Mari Luz está convencido de que Jesucristo premiará a los buenos y castigará a los malos en la otra vida. Ojalá tenga razón. A él la fuerza le viene de la fe. A nosotros su sosiego, equilibrio y generosidad en un momento tan dramático nos han devuelto la fe en el género humano. Sabemos que a nuestras autoridades se les pasará el interés que muestran ahora en buscar soluciones para que una cosa así no vuelva a pasar. Tampoco confiamos en que se resuelva el auténtico problema: qué hacer con los delincuentes pederastas que no se regeneran nunca. Pero en un país donde frikis de todo pelaje se adueñan de los espacios públicos, podemos confiar en el padre de Mari Luz. Gracias, Juan José Cortés, y que tu Dios te bendiga.”
Esto me hace pensar en los héroes de la fe que, como dice la Escritura: … por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batalla… (Hebreos 11:33-34).
Algunas veces no nos damos cuenta de la gran trascendencia que tiene nuestro testimonio, y aquí vemos un vivo ejemplo de dicha trascendencia. Evidentemente éste es un caso muy crudo y duro, pero puede servir de inspiración para nosotros. Gracias Juan José Cortes por tu ejemplo.

Joel Palacios es misionero de Amistad de Puebla, A. C. en España.

©2008. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO