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“…Y llegamos hasta Cades-Barnea”
         



 
 

Cades Barnea en la actualidad es una pequeña población al sur de Israel, en la frontera con Egipto. Sus habitantes no son más de 500 personas entre padres e hijos, y la gran mayoría se dedica a la agricultura, aunque se encuentre en medio del desierto.
Su producción de hortalizas se lleva a cabo a través de invernaderos con techos de plástico que optimizan el uso del agua e impiden su escape hacia la atmósfera (a causa de la evaporación que sufre ésta al ser sometida a los calores intensos del ambiente desértico).
Ahí fue donde nos encontramos con el matrimonio de Raúl y Virginia Zuazo, mexicanos del estado de Colima que visitaban Israel en un viaje turístico.Raúl es un ingeniero que se dedica a la construcción y su esposa había estado administrando la empresa hasta este día, en que paseaban por Israel.
Les hicimos algunas preguntas que consideramos interesantes, ya que es común que acerca de Israel se lean noticias tenebrosas, llenas de posibles atentados terroristas o la caída de proyectiles.
A. N.: Raúl, ¿cómo es que has llegado hasta este rincón en Israel? Me refiero a la población de Cades Barnea.
R. Z.: “Bueno, hemos viajado ya por el norte del país, me refiero al mar de Galilea, Nazaret, Caná, etc. Sitios típicos por donde Jesús caminó y que nosotros también teníamos mucho interés en conocer. Además visitamos durante varios días la ciudad de Jerusalén, donde Jesús vivió “la pasión” que lo condujo a la cruz. Sin embargo, teníamos deseos también de conocer el sur del país. Fue entonces que contactamos a un mexicano amigo nuestro que vive en Israel, quien nos dio un interesante recorrido que terminó aquí, en Cades Barnea, en la frontera con Egipto”.

A. N.: ¿Es ésta tu primer visita a Israel?
R. Z.: “Si, teníamos varios años anhelando poder hacerla. Así que estuvimos ahorrando nuestros centavitos y estamos muy contentos de haberlo hecho”.

A. N.: Dinos, ¿no tenías temor de venir y traer a tu esposa? ¿Las noticias de Israel no son algo alarmante?
R. Z.: “Bueno, sí. En la ciudad de Manzanillo, donde vivimos, las noticias acerca de la condición en Israel son de conflictos contínuos y de guerra, explosiones, y últimamente, de bombardeos hacia comunidades en el sur de Israel. Sin embargo no pudimos resistir el deseo de ver esta tierra con nuestros propios ojos y que pudiéramos caminar por donde caminó el Señor. Así que, por eso nos has encontrado en estos retirados terrenos”.

A. N.: Ahora que ya has estado acá, ¿qué tan cierto es lo que habías escuchado de Israel?
R. Z.: “Bueno, lo recorrimos en camión, en tren, en automóvil; en ningún lugar nos vimos amenzados por nada ni por nadie. Creo que como todo en la vida, uno necesita ver las cosas con sus propios ojos para poder formarse un criterio.

A. N.: ¿Sentiste temor en algún momento al estar dentro de Israel?
R. Z.: “No, en ningún momento sentimos temor. Bueno, quizás si hubo un sitio, en la ciudad de Jericó que pertenece a la Autonomía árabe palestina. Aunque, en realidad, no fue temor, sino un sentimiento de falta de libertad que no sentí en las distintas partes dentro de Israel”.

A. N.: ¿Volverías a visitar Israel?
R. Z.: “Sí, estamos pensando en regresar con amigos para que conozcan más acerca de este país. Israel es un país muy rico en historia, en cultura y en donde uno puede aprender mucho de este pueblo que pareciera hacer prosperar todo lo que toca. Quisiera agregar algo para nuestros amigos lectores del noroeste de México. Israel es uno de los paises más pequeños del mundo, que está aprovechando su potencial para crecer; por la actitud de su gente. Es un país vanguardista. Creo que los mexicanos podemos aprender de ellos”.

Nosotros queremos agregar a estas palabras de Raúl la agradable noticia para ellos y los que les hemos conocido, que dentro de los próximos meses serán padres por primera vez. ¿Será posible que hayan venido a Israel para recibir esa bendición?

Chuy y Fernanda González son corresponsales de Amistad de Puebla, A. C. en Israel.

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