Artículo
 
 
PASIÓN 2008
         




 
 

(y que conste que pocas veces he tenido la oportunidad de observar eso en cualquier otra).
Esa entrega por buscar desesperadamente de la presencia del Señor inundó de una manera inmediata todo mi ser, y en un abrir y cerrar de ojos estaba tocando a Jesús; mi anhelo en ese momento era querer más y más de Él.
En esos instantes una palabra comenzó a retumbar en mi mente una y otra vez: PASIÓN. De igual manera, empezaron a pasar por mi cabeza escenas de la película de La pasión de Cristo, del productor Mel Gibson, y fue realmente ahí cuando pude entender el significado verdadero de la palabra pasión para mi vida.
Existen muchas definiciones, y tal vez un sinfín de metáforas de lo que significa la palabra pasión. Parece que cada quien define o describe el término desde su propia perspectiva. Por ejemplo, el filósofo René Descartes la define como percepciones, sentimientos o emociones del alma que se refieren particularmente a ella y que son motivadas, mantenidas y amplificadas por algún movimiento de los espíritus. En un diccionario encontré que se define como una palabra que se deriva del latín y quiere decir “sufrimiento”. La pasión es una inclinación hacia alguien o algo, excesiva y exclusiva; a esta emoción la acompañan siempre sufrimientos, desengaños, tormentos e ideación fija. Otras definiciones hablan de una emoción o sentimiento muy intenso, una afición o interés desmedido por algo, y hay quienes la ven como un deseo intenso fuera de control. Es más, hay quienes dicen que es una emoción sucia y perversa. En fin, un sinnúmero de definiciones, percepciones, descripciones y demás.
No obstante, de una cosa estoy completamente seguro y convencido: hoy en día estamos viviendo en una generación de gente apasionada. ¡Sí! Gente con PASIÓN por el deporte, la música, el baile, la política, el arte, el campo, la religión y muchas, pero muchas cosas más.
Hace algunos días tuve la oportunidad de asistir a la lucha libre junto con algunos jóvenes a ver al famoso luchador Místico. Nunca había ido, pero en verdad me quedé totalmente sorprendido de ver el lugar totalmente lleno: niños, adolescentes, jóvenes, señoras y familias completitas se dieron cita en la arena.
Vimos algunas luchas previas a la estelar en la que el famoso Místico pelearía contra su rival, que por cierto ni me acuerdo de su nombre. No obstante, algo sí recuerdo: ver a toda esa gente apasionada por la lucha libre, y en especial por ver al luchador. Tenía un buen que no veía a tantas personas totalmente emocionadas, gritando, aplaudiendo, echando porras y entregándose por completo a una pelea. Sin embargo, al final de la lucha, la gente salió corriendo, caminando y platicando como si nada hubiera sucedido.
De igual manera hoy en día me he encontrado con muchas personas apasionadas por Cristo, como lo pude observar en esta reunión de oración. Constantemente escuchamos hablar acerca de la pasión de los cristianos... ¡Wow! Me emociona, me anima y me reta, pero a la vez me hace reflexionar mucho por lo que podemos entender como “Pasión por Cristo”, ya que como vimos en las definiciones anteriores, no todos la percibimos de igual manera. Si bien podemos decir, como conclusión, que es un deseo, emoción, afición intensa o desenfrenada. Como cristianos apasionados no debemos vivirla como lo hacen los apasionados por el mundo; sólo llena de emociones y deseos momentáneos con pocos resultados y sin compromisos.
Nosotros estamos llamados a tener un deseo desenfrenado por Jesús todos los días de nuestra vida. ¿Podemos imaginar vivir un Cristianismo sin pasión? ¡Qué horror, eso si suena aburrido! ¡Huele a religión, a una más de las tantas que intentan llegar a Dios a su manera! O simplemente una función de unas cuantas horas en la que Dios ha sido la atracción de los asistentes.
La pasión está acompañada de relación, y en toda relación hay compromisos o frutos como evidencia de que es buena. Puedo decir que tengo una relación apasionada con mi esposa, pero si no hay evidencias, mi pasión sólo es una mera emoción.
La Biblia nos enseña que las personas se conocen por sus frutos.
Cierta ocasión escuché en una predicación a un hombre de Dios que decía: “Pasión sin compasión es pura lastima”. Me impactó la frase, y ahora yo le añadiría: “Pasión sin compasión también es pura emoción”.
Estas palabras me dejaron más que reflexionando, ya que me di cuenta de que mi pasión tenía que dar resultados. La Biblia nos enseña claramente que Jesús era un apasionado por el Reino y por su Padre; esta pasión era traducida en una compasión por la gente. En Mateo 9:36 Jesús mismo nos habla de la compasión de Jesús: Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
En este pasaje vemos cómo Jesús tuvo compasión por la gente, y la Biblia dice que eran multitudes, todas ellas como ovejitas sin pastor. Al recorrer Jesús aldeas, ciudades, ranchitos y demás rincones se daba cuenta de la gran necesidad de la gente, ya que caminaba, comía y se metía entre ella.
La pasión por cumplir la voluntad de su Padre le quemaba el corazón, pero la compasión lo movía a la acción. Se nota su desesperación por hacer un llamado a ser obreros, ya que la necesidad de la gente era mucha y los siervos obreros demasiado pocos; es por ello que también llamó a todos sus discípulos a ponerse en acción y ver por las necesidades de los demás. Recordar las escenas de la película La Pasión de Cristo claramente me muestran como Él se dio a Sí mismo por amor a nosotros. Eso es realmente PASIÓN.
Eso es realmente lo que nosotros como cristianos, hijos de Dios, debemos hacer. No podemos permitir que la pasión sólo arda en nuestro corazón sin producir efectos, porque tarde o temprano se puede apagar y será un simple deseo, impulso o interés emocional.

Nuestra PASIÓN debe ser traducida en una compasión que nos impulse a ponernos en la perspectiva de Dios; viendo como Él vio, caminando como caminó, sintiendo lo que sintió y doliéndonos como se dolió ante la necesidad de los demás; que como hijos de Dios tengamos su corazón para actuar como Él.
Es por ello que el congreso de jóvenes para este año tomará el nombre de PASIÓN 2008, para alentar y animar a una generación de hombres y mujeres que sepan vivir una pasión, que la vivan dando frutos, haciendo lo que Él haría.
Te esperamos.

Octavio Herrera es líder de Jóvenes en Amistad de Puebla, A. C.

©2008. AMERICA NUEVA, MÉXICO