Estados Unidos conmemora el décimo cuarto aniversario del asesinato de Martin Luther King, el adalid de los derechos civiles que soñó un futuro en el que las personas serían juzgadas por su carácter y no por el color de su piel. Su asesinato provocó disturbios en 125 ciudades en los que murieron 46 personas. El 67% de la población negra de Estados Unidos sigue sufriendo discriminación cuando busca empleo.
“La esperanza y los sueños de King no se han realizado plenamente, pero estamos mucho más cerca”, ha declarado a la agencia EFE Michael Mugg, un ministro de la iglesia Faith Overcomes, de Fayetteville (Carolina del Norte), quien tenía 9 años cuando King murió tiroteado en Memphis.
“Las generaciones más jóvenes se han ido librando de prejuicios, aprenden que somos todos humanos, iguales, con la misma sangre roja, todos hijos de Dios”, añadió.
En la tarde del 4 de abril de 1968, King, de 39 años de edad, salió a tomar un poco de aire en un balcón del Hotel “Lorraine”, el único de Memphis que aceptaba negros.
El predicador había ido a esa ciudad de Tennessee para apoyar una protesta de trabajadores de la limpieza.
King, afectado por la depresión, ya había pasado la cima de su carrera y el movimiento de protesta pacífica se enfrentaba a la impaciencia de grupos más jóvenes que proclamaban el “Poder negro” y bordeaban el recurso de la violencia.
“Dios ha permitido que llegara a la cima de la montaña y desde allí he visto la Tierra Prometida”, dijo la noche anterior a su muerte King ante los fieles congregados en Mason Temple. “Y es posible que no vaya a la Tierra Prometida con ustedes”. Añadió: “Estoy feliz esta noche. Nada me preocupa. No temo a hombre alguno. Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor”, añadió.
LAS CONSECUENCIAS DE SU MUERTE
Una bala, disparada desde el otro lado de la calle, le penetró por la mejilla derecha y le alcanzó la columna vertebral. King murió poco después en el Hospital “St. Joseph”.
“Habíamos salido a pasear con mi padre en nuestro Ford 1955”, recordó Mugg. “En la radio se interrumpió la música y dieron la noticia de la muerte del doctor King. Veo la imagen de mi padre, furioso, que maldecía, dolorido, decepcionado”.
El asesinato en el violento año de protestas que circundaron al mundo provocó disturbios en 125 ciudades de Estados Unidos en los que murieron 46 personas, 2 mil 800 resultaron heridas y más de 26 mil fueron arrestadas.
El hecho de que el hombre acusado, juzgado y condenado por el asesinato de King, James Earl Ray, muriese en 1998 en prisión tras negar su culpabilidad ha alimentado variadas teorías de conspiraciones que incluyen, desde la mafia, hasta grupos supremacistas blancos y diversas agencias del Gobierno.
Los conceptos de desobediencia civil, resistencia y protesta pacífica encarnados por el pastor bautista King han marcado las bregas de figuras como el polaco Lech Walesa, la guatemalteca Rigoberta Menchú, los sudafricanos Desmond Tutu y Nelson Mandela, y en Argentina Adolfo Pérez Esquivel y las Madres de Plaza de Mayo.
CUATRO DÉCADAS DESPUÉS
Cuatro décadas después del asesinato de King, dos personas de color -Colin Powell y Condoleezza Rice- han estado al frente de las relaciones exteriores de Estados Unidos, y un político negro -el senador Barack Obama- tiene probabilidades reales de llegar a la Casa Blanca.
Sin embargo, según una encuesta del diario The christian science monitor, en Estados Unidos aún hoy el 67% de los negros sienten discriminación cuando buscan empleo, el 65% cuando compran o alquilan vivienda, y el 50% cuando van de compras o a un restaurante.
En las áreas urbanas la mitad de los jóvenes negros no completa los estudios en la escuela secundaria, y seis de cada diez irán a prisión antes de cumplir los 30 años de edad.
“Si King estuviese vivo ahora, estaría angustiado y decepcionado”, sostiene Charles Steele, quien ahora preside la Conferencia de Dirigentes Cristianos del Sur que otrora presidiera King. “Estados Unidos sigue siendo, en gran medida, un país racista. Quizá aún más, pero es subliminal y encarnado en el sistema”.
El Hotel “Lorraine”, convertido en el Museo Nacional de los Derechos Civiles, estará esta semana en el centro de las conmemoraciones, mientras los promotores de un monumento a King en el Parque Central (Mall) de Washington siguen enfrascados en disputas internas sobre los fondos necesarios para el homenaje.
BIOGRAFÍA
Martin Luther King (1929—1968) nació en Atlanta, Georgia, Estados Unidos. Murió a asesinado el 4 de abril de 1968 (a los 39 años) en Memphis, Tennessee, Estados Unidos.
El pastor Martin Luther King fue un ministro de la iglesia bautista y activista del Movimiento pacifista por los derechos civiles en Estados Unidos para los afroamericanos, condecorado por ello con el Premio Nobel de la Paz.
Organizó y llevó a cabo marchas por el derecho al voto, la no discriminación, y otros derechos civiles básicos. La mayoría de estos derechos fueron promulgados en las leyes de los Estados Unidos con la aprobación del Acta de los Derechos Civiles y el Acta de los Derechos de Votación.
Es tal vez más famoso por su discurso I have a dream (Yo tengo un sueño) dado frente al Monumento a Lincoln durante la Marcha en Washington por el trabajo y la libertad en 1963.
King es recordado como uno de los mayores líderes y héroes de la historia de Estados Unidos, y en la moderna historia de la no violencia.
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