Los días 4, 5 y 6 de marzo del año en curso se realizó un gran evento cristiano: Mujeres encendiendo el fuego, en el salón “Los Mángales”, de Puerto Escondido, Oaxaca.
El acto estuvo bien organizado, ya que a los asistentes se les ofreció desayuno y comida. Incluso, a quienes vinieron de lejos, les fue facilitado alojamiento, porque hubo personas que llegarons desde Guadalajara, Chiapas, Oaxaca (del Ismo de Tehuantepec y de la región Chatina) y de muchos lugares más. También se atendió a los pastores invitados, nacionales e internacionales.
Entrevistamos a una de las organizadoras, Georgina Gaxiola de Vilchís, quien fungió como intérprete de los conferencistas extranjeros, quien nos comentó: “Al ver la situación de cómo se da el trato a la mujer en Oaxaca, Dios puso en nuestros corazones la necesidad de hacer algo al respecto por esta causa. Marielena Steiner y su esposo Dan, al igual que mi esposo Alfonso y yo, pedimos en oración al Señor que nos proveyera de medios para poder hacer algo para ayudar. Gracias le damos por haber contestado a nuestros ruegos, pues se logró hacer esta campaña, en la que los gastos ascendieron a unos 300 mil pesos. Pudimos cubrir las necesidades de alimentación, transporte y alojamiento de los más de 2 mil asistentes durante los tres días. Fue una gran bendición la realización de esta conferencia para mujeres, pues en esta área es poca la enseñanza que se les ha dado del Evangelio”.
Gaxiola de Vilchís recordó, además, un comentario que recibió por parte de la esposa de un pastor hace ya 18 años: “Las mujeres siempre estamos cuidando niños, haciendo el aseo de la casa o cocinando; entonces... ¿quién nos va a enseñar y en qué momento se nos dará tiempo? Por esta causa fue como nació la visión de esta conferencia para mujeres, sabedoras de que era Dios quien nos movía a hacerlo.
Desafortunadamente, el estado de Oaxaca y el área geográfica circundante es una zona de mucha escasez económica. El sólo hecho de trasladarse a un lugar como éste se traduce en un gasto muy fuerte. Sin embargo, Dios les mostró a los organizadores que debían hacer las cosas de manera que se pudiese ofrecer alimento y alojamiento. Para ello, las diferentes congregaciones del lugar abrieron sus puertas para recibir a los asistentes; de no haber sido así hubiera sido imposible alcanzar la meta de atender a todos.
“Sabemos de antemano que se logró gracias a nuestro Señor, pues es quien realmente permite que se lleven a cabo los planes de una manera tan hermosa. En estos momentos me siento muy contenta, porque todo ha salido muy bien y Él es quien nos da fortaleza”, dijo la organizadora.
Las actividades comenzaban desde las cinco de la mañana con la preparación del desayuno, el cual se servía hasta las 8, y aunque el agotamiento era evidente, Dios revitalizaba al personal para seguir con sus labores. Aproximadamente a las 10 y media de la noche se daba la cena, pero era tanto el júbilo que a las 11 los asistentes continuaban intercambiando experiencias con los pastores naciones e internacionales que asistieron al evento.
Georgina Gaxiola agradeció por el evento y a todos los asistentes a él: “Todo esto ha sido una experiencia maravillosa, tanto para mí, como para los asistentes, porque se ha dejado sentir la presencia del Espíritu Santo y muchos entregaron su vida a Cristo. Le agradezco mucho a Dios por habernos permitido tener la asistencia de todos los pastores y pastoras que vinieron de distintos lugares”.
Entre los conferencistas estuvieron presentes Ruth Alonso (de Amistad de Puebla, A. C.), Tita Bremer (de Vida Abundante de Parral, en Chihuahua), Anita Elizalde (de Hermosillo, Sonora), Pamela Mickler (del Indiana, Estados Unidos), Marielena Steiner (de Florida, Estados Unidos), Dayana Court (de Alaska), Mcolin Ontiveros (de Nueva York), Rena Kinner y Yolanda Santiago (de África), y otros más que colaboraron con mucho gusto, pues saben que trabajar para Cristo es una bendición muy grande.
“También quiero agradecer mucho a todos los que hicieron posible este evento. ¡Muchas gracias y que Dios los bendiga siempre!”.
A lo largo de los tres días el acto dio comienzo a las nueve de la mañana con alabanza y adoración. Después, las pastoras, una a una, compartieron la Palabra y su testimonio con todos los presentes de cómo fue su conversión y de qué manera nuestro Señor Jesús ha llenado sus vidas de bendiciones, limpiando sus corazones, cambiando el rencor por amor y el odio por perdón.
El Espíritu Santo quebrantó los corazones de cada una de las asistentes, según recordó la anfitriona: “No tengo palabras para explicar esa sensación de saber que Dios estaba ahí con su gran misericordia y su infinita gracia para perdonar como dice la Escritura: ...mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia (Romanos 5:20)”.
Las pastoras explicaban a los oyentes que Dios está esperando pacientemente a que se le deje entrar, y cuando la gente descubre que el Señor lo perdona todo cuando es aceptado como sanador y salvador, y que no importa lo que se haya hecho antes de conocerle, Él dice: ...si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana (Isaías 1:18), porque en la Biblia claramente Dios dice: Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él (Juan 3:17).
“Al comprender cuán grande es el amor de Dios por nosotros muchas derramaron sus lágrimas de gozo y felicidad al sentir en todo su ser la calidez de su amor. Una mujer asistente comentó: ‘Nunca en mi vida había experimentado esto; es como si alguien quitara una pesada carga de los hombros y una venda fuera arrancada de los ojos... y lloras. Lo haces porque te das cuenta de que Él siempre estuvo a tu lado y no lo pudiste sentir. Después experimentas una gran paz y tranquilidad que emana desde el fondo de tu ser, y sólo puedes decir: ¡Gracias Dios mío!’”, finalizó la señora Gaxiola.
Muchas mujeres experimentaron un encuentro personal con Dios en este magno evento, y fue Él quien permitió llegar hasta el final la celebración de forma más que satisfactoria.
Dios bendiga a todos los que colaboran con la propagación del Evangelio.
©2008. AMÉRICA NUEVA, MÉXICO.