Cuando hablamos de Antropología inmediatamente se nos viene a la mente y a la imaginación un hombre con sombrero raro que escarba buscando huesos; pero, realmente, esta ciencia es más que eso: es una herramienta extra para un buen misionero.
¿Qué es exactamente la Antropología? La palabra se deriva del griego anthropos, que significa “hombre”, y logos que significa “estudio de”. Literalmente, Antropología es el estudio del ser humano a través del tiempo y de las culturas dondequiera que se encuentre. Aunque es una materia “secular” no deja de ser una herramienta eficaz para el Evangelismo.
Consideramos a los seres humanos como el punto culminante de la obra creadora de Dios, por lo tanto, vemos a la Antropología como una disciplina que nos ayuda a comprender mejor al ser principal de la Creación.
Cuando estudié ingeniería en la universidad me hicieron tomar una materia a la fuerza que tuviera que ver con Ciencias de la Conducta. Podía escoger alguna de las tres derivaciones que son la Psicología, la Sociología o la Antropología. Como me gustaba escarbar, escogí la última, pero... ¡sorpresa! Sin pensarlo descubrí una herramienta que años después ocuparía fuertemente en la vida misionera.
La Antropología, en su especialidad cultural, puede capacitar a un misionero para comprender su nuevo medio en perspectiva, entrar con el mínimo de choque y tener un buen ajuste. El papel de la Antropología Cultural es asegurar que el mensaje se comunique de una forma culturalmente comprensible.
Por ejemplo, en Papúa Nueva Guinea, en la tribu de los sawi, la virtud más importante entre ellos es la traición. Los primeros misioneros que entraron allí fueron el matrimonio Don y Carol Richardson, del Canadá. Ellos ignoraban que los valores de esta etnia eran totalmente diferentes a los valores occidentales, de tal manera que, cuando contaron la historia de la redención, quien salió como héroe fue Judas, por su traición.
Tuvieron que pasar varios años para que los Richardson comprendieran la cultura de esas tribus y la separaran de la suya propia. Fue entonces cuando en un tiempo de guerra y violencia encontraron la clave para compartirles de Jesús, el Hijo de Dios. Fue durante el final de la guerra entre dos tribus; para sellar y pactar la paz, el jefe de una de ellas tenía que tomar a su hijo primogénito y entregarlo al jefe de la otra. Mientras ese hijo viviera y creciera, la paz estaba asegurada. Esta fue la llave para que estos misioneros predicaran el Evangelio de una manera culturalmente comprensible y llegar así a los corazones.
La tribu entera, y muchas otras, llegaron al conocimiento de Cristo Jesús, el Hijo de Dios dado a los hombres para encontrar la salvación y la verdadera paz.
La Antropología Cultural nos da las herramientas conceptuales con las cuales extraer los principios bíblicos de sus formas culturales y comenzar a hacerlos aplicables en cualquier cultura. Esta historia de Nueva Guinea es un testimonio tremendo de cómo Dios nos da las llaves para cada cultura. Si quieren saber más de esta historia la puede encontrar en el libro, o la película, Hijo de Paz.
El concepto clave en el estudio de la Antropología es la cultura, porque es una de las características que separa a los seres humanos de los animales inferiores. De todas las criaturas de Dios, sólo los seres humanos son productores de cultura; esto es algo fantástico y real, ya que ni los animales, peces o plantas pueden hacerlo. Es más, si un náufrago, o grupo de náufragos, llegara a una isla remota, sería copartícipe en la creación de una nueva cultura.
En la próxima edición continuaremos con este tema, explicando cómo el hombre es capaz de ser un productor de cultura. Veremos como un antropólogo polaco llamado Malinowski vio siete necesidades básicas biológicas y psicológicas en todos los seres humanos, los cuales nos llevan a actuar y crear cultura.
Por lo pronto, algo práctico en nuestro lenguaje sería evitar decirle a una persona, de la raza que sea, estrato social o geografía, que no tiene cultura.
Toda persona, por pobre o indígena que sea, tiene cultura. Desafortunadamente, confundimos esta palabra con el significado de educación, lo cual es otro aspecto.
Armando García es director del Centro Latinoamericano de Misiones.
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