Después de un día normal de trabajo circulaba de regreso a casa cuando me sorprendió muchísimo algo que no podía aceptar, tolerar, ni recibir. Nunca lo había visto en vivo, aunque tenía noticias de ello.
Por la calle caminaba una pareja de varones jóvenes, uno con bermuda, más alto que su compañero, y ambos se acercaron con intención de acariciarse.
De lejos mire y pensé: “Son amigos, van jugando”. Sin embargo, mi asombro fue que el más bajo de estatura apretó el glúteo de su compañero para posteriormente darle un beso en la boca, como si se tratará de una pareja de novios; esto lo hicieron dos o tres veces.
Anticipadamente, la Palabra cita en la Historia de la humanidad un acontecimiento parecido en una ciudad entera: Sodoma: Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera (Génesis 13:13).
Los habitantes de ese lugar eran malos y pecadores, porque no les interesaba en absoluto obedecer a Dios. Es por supuesto que seguramente les había dado oportunidad de escuchar sus propuestas. Bien decimos los cristianos que la Palabra de Dios está llena de noticias actuales. Jesús nos lo anunció: Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz (Marcos 4:22).
Así como con este incidente, más vale que no nos asustemos, porque seguirán saliendo a la luz muchísimas cosas más, mismas que ya están escritas y visualizadas en el periódico más actual que existe sobre la faz de la Tierra: la Biblia.
Las iglesias cristianas estarán abarrotadas de personas con gran necesidad en sus vidas, manifestando atrocidades a consejeros dispuestos a ayudarles.
En mercadotecnia le llaman nicho de mercado, en Cristo Jesús es un llamado. Tenemos que estar preparados y firmes para escuchar y dar soluciones poderosas para que la gente salga adelante de todos sus males. Por supuesto, la solución no es ningún consejo psicológico o psiquiátrico, lo cual es pura palabrería; la propuesta que tendrá el poder para romper el yugo de esclavitud puesto por Satanás será la Palabra de Dios.
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12).
Es hora de que, como creyentes, estemos conscientes de que lo que Dios nos ha impartido son principios sobrenaturales llenos de poder y unción que sí funcionan cuando se aplican, primeramente en nosotros, y después para bendecir a otros; porque el Evangelio, efectivamente, son buenas noticias llenas de poder para dar vida al que las recibe y las abraza: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en Mí, y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí nada podéis hacer (Juan 15:5).
Para que una persona haga lo bueno, necesita forzosamente estar pegado a quien le puede ayudar a producirlo, y esa persona es Jesús.
Hasta la próxima.
Paco Ramírez es director de Fundación “Salvemos la familia”, A. C.
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