Muchos creyentes se hacen esta pregunta: ¿Verdaderamente estamos viviendo un avivamiento? La respuesta debe ser contundente y rotunda: Sí, estamos viviendo uno. Basta con observar lo que está sucediendo a nuestro alrededor y en todos los sectores de nuestra sociedad para darnos cuenta de que así es.
El problema es que muchos estamos tan inmersos en lo que hacemos que no nos damos cuenta de lo que Dios está llevando a cabo a través de otras personas. La Iglesia cristiana evangélica se ha extendido por todas las partes de la República Mexicana, y los reportes de las señales, milagros y maravillas que acompañan al anuncio de la Palabra de Dios se dan por todo lugar. Inclusive, algunas veces, hasta nos cuesta trabajo creer que esas cosas estén sucediendo, pero así es: Dios está visitando esta nación.
Hoy es una cosa normal y cotidiana acceder a los lugares y sectores en donde antes nos parecía imposible poder hacerlo. Las diferentes áreas de la sociedad están siendo afectadas positivamente por la presencia de cristianos, que a través de su vida y testimonio, están siendo de influencia. Podemos ver que en los medios de comunicación cada vez hay más programas que anuncian valores, principios, moral y ética cristiana que emanan de la Palabra de Dios. Nos sorprende descubrir que en casi todos los estados de la República existan programas cristianos en la radio y la televisión, ocupando espacios, que traen orientación, consejo y ayuda a la gente de todos los niveles y estratos sociales.
Recientemente platiqué con un pastor que tiene una congregación importante en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, y administra un canal que transmite por cable, durante 16 horas diarias a la ciudad y a la región, programación cristiana, cultural, noticiosa, eductiva, etc. Me alegra también, en gran manera, escuchar que otros muchos pastores con quienes mantengo comunicación siguen extendiéndose por todas partes, estableciendo más y más grupos en diferentes ciudades.
Las congregaciones cristianas en México que se van creando ya no se cuentan por cientos, sino por miles; eso es avivamiento. Sin embargo, quiero llamar nuestra atención hacia lo siguiente: ¡todavía no es suficiente! Tenemos que seguir adelante. Necesitamos continuar trabajando en la extensión y el establecimiento del Reino de Dios en este amado país; nada puede producir tanto fruto como el anuncio de la verdad del Evangelio. La Palabra de Dios nunca vuelve vacía, y hoy somos testigos y participantes de ello. Así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo deseo y cumplirá con mis propósitos (Isaías 55:11. NVI). Les invito a todos a seguir adelante, como nos exhorta el apóstol Pablo: No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe (Gálatas 6:9-10. NVI).
No nos cansemos de ser cristianos y de hacer el bien a todos, sean creyentes o no, de anunciar las Buenas Nuevas, de dar testimonio de la nueva vida que Dios nos ha dado, de seguir siendo influencia a través de nuestro comportamiento en todos los lugares en donde nos desenvolvemos. Entremos por las puertas que Dios nos está abriendo y hagámoslo con verdad, honestidad, dignidad y trabajo, para que sigan abriéndose más y más oportunidades. Recordemos que, a su debido tiempo, cosecharemos.
Que el Señor les bendiga.
Ernesto Alonso Delgado es pastor de Amistad de Puebla, A. C. y director de América Nueva.
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