Hoy quiero compartir contigo algunas de las cosas que he ministrado por un muy buen tiempo con los jóvenes +24. Nuestra visión es muy definida: tenemos carga por jóvenes solteros que están encaminando sus vidas a una independencia emocional y personal, con un crecimiento profesional y laboral que busca una autonomía en la adquisición de bienes, y con la intención de formar matrimonios estables en Cristo.
Reconocemos además, que son jóvenes con un enorme potencial para servir en las cosas de Dios. Pueden trabajar perfectamente en los diversos ministerios con responsabilidad, madurez y compromiso. En resumen, son responsables y estables en su servicio al Señor.
No necesariamente tienes que ser un joven +24. Si tú te identificas con lo escrito anteriormente, entonces perteneces a esa generación de RETOS Y DE CONQUISTA. He trabajado con chicos y chicas de diversas edades, algunos muy jóvenes que aun no llegan ni siquiera a los 20 años de edad que ya están laborando y su diario vivir es enfrentar nuevas responsabilidades con madurez.
FORJANDO EL PATRIMONIO
El tiempo de preparación en la vida ya no es una prioridad (me refiero a que ya pasó la etapa de estudiar primaria, secundaria y preparatoria, aunque algunos jóvenes +24 se encuentran todavía estudiando por razones excepcionales o exigencias laborales), permíteme explicarte por qué.
Actualmente, estás en una etapa productiva y laboral muy importante, intensa y definitoria; seguramente tus expectativas de desarrollo personal, laboral o profesional se están ampliando. Sin importar si eres empleado o si tienes un negocio propio estoy seguro de que estás pensando en “crecer”, en ampliar tus horizontes; incluso ser independiente. Tienes expectativas sobre tu futuro inmediato.
Además, por el tiempo que vives hoy, seguramente se están abriendo espacios de oportunidad que te permiten empezar a desarrollar tu patrimonio personal independiente al de tu familia. El que labra sus tierras se saciará de pan (Proverbios 11:12).
Creemos que es un período en tu vida que te permitirá hacerte de bienes para mejorar tu vida diaria (por ejemplo, adquirir un terreno, comprar una casa, establecer un buen negocio, adquirir un auto, etcétera); en otras palabras, adquirir bienes y todo aquello que te ayude a enfrentar muchas cosas en tu vida. Medita en esto: Dios te está dando una enorme libertad para hacer lo que dice Eclesiastés 9:10: Todo lo que te venga a mano para hacer, hazlo según tus fuerzas.
Por la experiencia de trabajar con jóvenes, me he dado cuenta de que un gran número de ellos están preocupados en demasía por sus familiares, padres y hermanos. Aunque está bien apoyarlos, debes empezar a considerar tu patrimonio. La siguiente anécdota espero te ilustre esto.
Hace unos días comenté con un joven sobre el hecho de cómo había aprovechado su aguinaldo. Su respuesta hizo que me fuera de espaldas, pues me dijo: “Me quedé sin dinero; todo lo gasté en regalos para mi familia”. En ese momento le cuestioné sobre aspectos de inversión personal, entonces se quedó pensando y me contestó: “Pues nada fue para mí”.
En fin, me fue triste escuchar esto, pues por sus características laborales y el potencial económico de este joven podría ya tener un excelente patrimonio. No es que seas materialistas, pero los hijos de Dios son administradores de los bienes que Él pone a tu alcance para vivir dignamente.
Muchas veces no se piensa en esto, dado que has vivido en un entorno muy familiar. No ves la necesidad de crear un patrimonio; incluso hay quienes piensan vivir toda su vida con sus padres. Sin embargo, ese no es el orden de Dios. En Génesis 2:24 se enuncia el principio de separación emocional, e incluso separación física con los padres.
Como joven tienes un potencial tremendo que Dios te ha dado. No debes desperdiciarlo, pues la Biblia dice que “la gloria del joven es su fuerza”. Recuerda que tú estas viviendo una etapa crucial en tu vida y lo que esté en tu mano para hacer hazlo, pero en el orden y la gloria de DIOS que hay en ti. Sé ejemplo de los no creyentes, y aún de los creyentes. Recuerda que eres un hijo de DIOS. Ten cuidado, pues uno de los peligros en la búsqueda de tu crecimiento profesional y laboral es que puedes ser llevado a perder de vista tus prioridades personales; es decir, no te olvides de ti, recuerda que lo primero en tu vida es DIOS y después estas tú, pues Él ha dicho: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Así que, ten tiempo para ti, para salir con tus amigos y para decidir con quién pasarás el resto de tu vida.
©2008. AMÉRICA NUEVA, MÉXICO.