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Tiempo con Dios: Buenos días, querido Dios
         



 
 

Qué hermoso es levantarse por la mañana y dirigir nuestros primeros pensamientos y acciones hacia nuestro querido Dios. Esta práctica puede ser la diferencia entre una vida simple, de desánimo, sin aliento, rutinaria, tediosa y sin futuro, a una vida llena de la vida de Dios, que nos hace vivir en permanente expectación, venciendo en nuestras luchas, conflictos y retos, y nos introduce en la vida en abundancia que sólo Jesús nos ofrece y puede dar.
Cada uno de nosotros sabe que la permanencia cotidiana en la presencia de Dios hace la diferencia en el comportamiento, conducta y carácter; sin embargo, todos sabemos que a veces realizar esto cuesta trabajo.
Estamos muy ocupados, nuestra agenda está llena de eventos. Tenemos un conflicto que enfrentar cada día, estamos preocupados por nuestra provisión, etcétera.
No obstante, cuando nos disciplinamos a pasar Tiempo con Dios cada día, las cosas cambian radicalmente. Nuestra confianza, seguridad y paz, están garantizadas, porque hemos estado en la presencia del Rey.
Su promesa es que nos acompañará en todo momento de nuestro día y nos fortalecerá en nuestro interior para enfrentar cualquier situación o circunstancia que se presente.
Por eso es tan importante pasar ese precioso tiempo en la presencia de Dios, leyendo su Palabra, escuchando su voz y saliendo a enfrentar el día aplicando lo que el Señor nos ha dicho.
Los testimonios que escuchamos de la bendición que esto representa están por todas partes. Quisiera mencionar, en esta ocasión, uno de ellos, que estoy seguro le bendecirá
y animará para tener cada día su tiempo con Dios.
“Hace ya algún tiempo que llegó a mis manos el devocional Tiempo con Dios; y me es grato compartir con todos que esta herramienta realmente está transformando mi vida. Cada día es una experiencia nueva que va renovando mi mente y prepara mi corazón para iniciar el día con mucha expectativa. He aprendido que la Palabra, así estructurada, nos ayuda a estudiarla en detalle al meditar versículo por versículo, obteniendo enseñanzas muy valiosas de cada pequeña porción, que cuando son puestas en práctica generan cambios. En cierta oportunidad, cuando estaba haciendo mi TcD, me inquietó descubrir el significado de maledicencia y malicia; eso despertó tanto mi interés, que comencé a investigar acerca de estos términos y su implicación. Lo que encontré me hizo sentir como si Dios me abriera los ojos espirituales y me hiciera entender que tenemos la responsabilidad de corregir costumbres equivocadas y arraigadas en nuestros países.
En Efesios 4:31 dice: …quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia y malicia.
A partir de aquel momento, en repetidas ocasiones he tenido la oportunidad de descubrir y profundizar sobre algún tema o término, enriqueciendo así mi vida y mi relación con mi Padre. Doy gracias a Dios por esta herramienta que me bendice y desafía cada día. Es mi deseo que ustedes también experimenten en su Tiempo con Dios, cosas buenas y nuevas cada día. Que Dios los bendiga. Ángela. México” (tomado del libro Tiempo con Dios de enero de 2008).
Éste es uno de los tantos testimonios que nos muestran lo que está produciendo tener tiempo con Dios cada día. Pasar ese momento con el Señor no tiene substituto y los resultados son evidentes. Cuando cada día nos acercamos a Dios, Él nos recibe, abraza y bendice. Nada puede ocupar ese lugar, como tampoco nada nos puede llenar y satisfacer más.
Dios provoca en nuestro corazón un interés muy especial por su Palabra y por escuchar atentamente su voz, para poner en práctica lo que nos dice. Él empieza a revelarnos cosas que antes eran ocultas para nosotros, pero que ahora son claras y nos ayudan en nuestra formación. Se cumple la Palabra del Señor cuando nos dice: Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley (Deuteronomio 29:29).
Dios nos revela cosas preciosas en su Palabra, para que las cumplamos y vivamos por ellas. Le invitamos para que se sume a los miles de cristianos que, por todo México y el mundo, están teniendo su Tiempo con Dios cada día y para que ore, como nos indica el libro TcD, por nosotros, por la Iglesia y por nuestra nación.

© 2008. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO.