Cuántos podrían imaginar, reunidos en un mismo lugar, a miembros de diferentes iglesias y denominaciones por un objetivo: las misiones.
Esto fue, y es una realidad, en las juntas que cada año organiza COMIMEX (Cooperación Misionera de
México), donde se convoca a pastores, iglesias, centros de capacitación misionera, agencias misioneras, misioneros y cristianos comprometidos con la obra misionera a una reunión anual nacional que se lleva a cabo en diferentes regiones.
En esta ocasión la sede fueron las instalaciones de Amistad de Puebla. Esta reunión nacional se llevó a cabo el pasado mes de enero, del día 21 al 25 con una asistencia aproximada de 250 personas de toda la República Mexicana.
Se contó con la presencia del presidente de COMIBAM (Cooperación Misionera Iberoamericana), Carlos Scot, de Argentina, y de Leví De Carvalho, de Brasil, como el orador invitado. El evento se desarrolló de una manera dinámica e interesante. Inició el lunes por la noche con una “cena poblana”, con antojitos de la región, amenizada con música ranchera cristiana en vivo y finalizó con un grupo folklórico. Se presentó al comité organizador de COMIMEX: Puebla-Tlaxcala, dirigido por Guillermo y Debi Rupe. Se hizo una oración poniendo en las manos de Dios una semana llena de trabajo y planeación por el alcance de toda tribu, lengua y nación.
El programa del día inició cada mañana con un devocional con alabanza y adoración. Diferentes oradores nos dirigieron en la Palabra y en oración. Durante el día hubo una combinación de pláticas misioneras, testimonios que tenían una experiencia viva del campo, presentación de proyectos, estrategias para alcanzar las etnias no evangelizadas de México y el mundo, planes para la capacitación y seguimiento de nuevos misioneros y muchas participaciones más.
El día jueves, en especial, fue un día para pastores de la ciudad y sus alrededores. Este tiempo fue uno de los más conmovedores de todo el evento.
Después de una plática dirigida por uno de los pastores y al mismo tiempo colaborador de COMIMEX, dio una perspectiva de ambas partes hacia la importancia de la obra misionera y la necesidad, tanto de los pastores, como de los promotores misioneros, de trabajar en unidad y no en competencia. Destacó claramente las presiones propias de un pastor ante una congregación creciente, y por otro lado, la insistencia continua de las agencias misioneras para enviar a sus mejores hombres al campo misionero. Dos necesidades reales, pero no imposibles, de conjuntar y realizar, con la ayuda del Espíritu Santo.
Al final de la plática se invitó a los pastores presentes a orar junto con promotores de agencias misioneras pidiendo a Dios perdón por las incomprensiones, y al mismo tiempo orando por una labor conjunta para la extensión del Reino de Dios.
Sin duda alguna, los testimonios de los misioneros presentes en el evento fueron los más impactantes. Ellos son el motivo de dichas reuniones y la preocupación de COMIMEX, de cómo proporcionarles las herramientas y el apoyo necesario para su capacitación, envío y seguimiento.
Fue de gran desafío para todos también la presentación de cuatro candidatos misioneros para la península arábiga, que al día de hoy, ya partieron para dicha comisión. Esto nos da un cuadro de la seriedad con la que se está tratando. No es un entretenimiento o un juego: las misiones es el llamamiento más sublime que nuestro Señor Jesucristo le ha dado a sus discípulos, y al que por su gracia estamos todos los creyentes comprometidos.
Por este medio, aprovecho para enviar mi respeto y mi gratitud por el trabajo que realiza COMIMEX; a su presidente actual, José Luís Ramírez, su mesa directiva y sus colaboradores por su empeño en avivar la obra misionera en México y por habernos dejado ser sus anfitriones en la ciudad de Puebla.
ARMANDO GARCÍA G.