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LA MEDICINA EN LAS MISIONES
         




 
 

Desde los tiempos de Cristo, la influencia de la obra médica en el Evangelismo ha sido inmensa: Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán (Marcos 16:18b). Basta con recordar que Lucas era médico para percatarnos de que el ministerio de sanidad incrementó la obra evangelística de Cristo y de sus discípulos.
Durante una serie de plagas que azotaron a Alejandría, fueron los cristianos los que se quedaron para cuidar a los enfermos y sepultar a los muertos. Todos los demás huyeron. Esto mostró al Cristianismo como una práctica de amor y devoción.
Desde el principio del período misionero moderno, la obra médica ha sido un aspecto importante del evangelismo mundial. En 1925 ya había más de 2,000 médicos y enfermeras esparcidos por todo el mundo: Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la Tierra (Hechos 1:8).
El ministerio de la medicina moderna durante el Siglo XX ha sido, sin duda, el mayor esfuerzo humanitario que el mundo haya conocido jamás. Muchas veces, los especialistas médicos dejaron de ejercer una profesión lucrativa en establecimientos modernos en su patria, para trabajar largas horas a paso acelerado en condiciones primitivas.
Dedicaron su vida a elevar las normas de salud por todo el mundo; fueron líderes en la investigación de enfermedades; construyeron hospitales y facultades de medicina. Su obra los ponía en competencia directa con los brujos y curanderos. Los conceptos médicos a veces chocaban con las tradiciones culturales del lugar, que tenían un profundo arraigo. Los misioneros médicos tenían que enfrentar la superstición, el temor, la ignorancia; grandes impedimentos para mejorar las condiciones sanitarias…
Un médico misionero en África, debió esperar ocho largos años antes de atender a un primer paciente indígena. En China, los médicos cristianos debían enfrentar el odio que se les tenía a los extranjeros. Aun así, en 1935, más de la mitad de los hospitales de ese país era administrada por las misiones: Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres (Proverbios 3:3-4).
Nada menos, como comentario personal diré que en este hermoso país mexicano en el cual nací; como médico me enfrenté a los tabúes, las tradiciones, creencias y religiosidad de personas que incluso tenían una supuesta cultura occidental, que todavía manejaban conceptos de “curas milagrosas” con hierbas cuando alguna enfermedad estaba poniendo en riesgo la vida de un ser querido.
Aunque los médicos son los más elogiados por su esfuerzo en la obra misionera, se debe considerar a estomatólogos (dentistas) y personal médico menos preparado como personas que han hecho notables contribuciones para la extensión del Evangelio.
Algunos misioneros sin ninguna preparación médica han aprendido a tratar enfermedades para disminuir el sufrimiento e incluso la muerte de sus pacientes, abriendo una puerta para que los que necesitaban auxilio médico escucharan el mensaje del Evangelio de Cristo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura... Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán (Marcos 16:15, 18b).
Es difícil conseguir que a cada frente misionero llegue un profesional de la medicina para extender el Reino de Dios. Por eso es muy importante formar en aquellos que desean ir a las misiones un conocimiento básico de medicina, para auxiliar, en caso necesario y emergente, con una cierta práctica, a todo aquel que se vea envuelto en una situación de enfermedad o accidente.
Será valioso instrumentar los conocimientos médicos básicos adquiridos antes de ser enviados a las naciones, para que en momentos oportunos, sean la llave que abra la puerta que permita anunciar el Evangelio: Enséñame Tú lo que yo no veo... (Job 34:32a). Así ha dicho Jehová, redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo Soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir (Isaías 48:17).
El primer misionero médico notable del período moderno fue el doctor Juan Thomas, que llegó a la India antes que Guillermo Carey y después trabajó con él. El doctor Juan Scudder fue el primer misionero estadounidense especializado en medicina, y fue el patriarca de toda una serie de médicos misioneros que sirvieron en la India y en todo el mundo.

Uno de los misioneros médicos más notorios de todos los tiempos fue el doctor Alberto Schweitzer, médico, músico, teólogo y erudito bíblico. Su carrera como misionero médico comenzó en el África occidental en 1913. Ahí estableció un hospital en Lambarene. Dedicó toda su vida a la obra médica en África, excepto cuando estuvo prisionero de los franceses en la Primer Guerra Mundial. Era muy solicitado como escritor, conferencista y concertista de órgano; sin embargo, prefirió entregarse a prolongar la vida del “hermano por quien Cristo había muerto”. “¿Porqué razón eligió esto?”, le cuestionaban, y él contestaba: “Fue el propio Señor Jesús quien le dijo al médico y a su esposa que vinieran”.
El campo de la medicina misionera estuvo dominado por varones durante los primeros años. Las mujeres comenzaron a ingresar a ese campo a fines del Siglo XIX. Clara Swain, misionera de la Iglesia metodista, fue la primera médica misionera de Estados Unidos. Llegó a la India en 1870. Fue tal su entusiasmo que a los cuatro años de su llegada ya había fundado su primer hospital.
La primera enfermera misionera fue la señorita E. M. McKchnie. Llegó a Shanghai en 1884 y fundó un hospital allí.
A mediados del Siglo XX, acontecimientos importantes en el tercer mundo afectaron el papel tradicional del misionero médico. Al independizarse los países subdesarrollados, normaron sus conceptos de salud pública y elaboraron sus propios programas. El misionero médico pionero ya no jugaba el importante e indispensable papel que tenía. Ahora se ajusta a trabajar mayormente en lo que corresponde a medicina preventiva en los consultorios ambulantes, en la obra hospitalaria y en la facultad de medicina.

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