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Día de la Familia Mexicana
         




 
 

Hace 3 años, aproximadamente, se instituyó en nivel nacional el primer domingo del mes de marzo como el Día de la familia mexicana. Existen diversas opiniones y clasificaciones acerca de los diferentes tipos de familias existentes en nuestra sociedad, pero una situación real acerca de la misma es que “es la unidad básica de la sociedad”. El apóstol Pablo habla acerca del tipo de unidad que debemos buscar y alcanzar, sobre todo en la familia. Él dice: Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos (Efesios 4:1-6). En estas líneas podemos ver algunos aspectos importantes.

1. Andar como es digno de la vocación con que fuimos llamados
Como creyentes en Cristo tenemos una vocación, una forma, un estilo de vida, mismo que Jesús ya nos ha dado. Como varones tenemos que escuchar y abrazar las enseñanzas para el hombre según Dios, y así sucesivamente las mujeres, los hijos, los amos, los líderes, etc. Estas enseñanzas se convierten en el centro principal de la existencia, por eso Pablo le decía vocación; es algo a lo que nos dedicaremos toda la vida. Es un llamado de poder, o en el que el Espíritu Santo nos habilita y nos acompaña para alcanzar esta cultura, esta manera de vivir que es la mejor y más alta a la cual un ser humano puede aspirar sobre la faz de la Tierra.
Jesús nos quiere inculcar, entrañablemente, estos principios. Dejémonos cautivar por Él.

2. Humildad, mansedumbre, soportándose con paciencia unos a otros en amor
Además de vivir de a acuerdo a la enseñanza del Reino de Dios descrita anteriormente, tenemos que desarrollar en nosotros, con la ayuda de Dios, las características de la convivencia en armonía que nos permitan disfrutar al máximo a nuestros seres queridos. Estas son altas dosis de humildad: considerar a los demás miembros de la familia como mayores a nosotros mismos, a los cuales tenemos el privilegio de servir y bendecir.
De la misma forma, altas dosis de mansedumbre, para que en las dinámicas de vida y convivencia familiar siempre respondamos pacíficamente, con la capacidad de perdonar y olvidar todo agravio, siendo lentos para la ira y grandes en misericordia, cubriendo cada incidente con abundante amor. La palabra soportar nos indica que estos incidentes son varios y constantes en la familia. Dios nos aumenta la capacidad para no condenar, para no irritarnos, para no ser agresivos; nos da la capacidad de soportar y aguantar, y aunque esté la situación muy tensa, actuar de la mejor manera. Nos da la capacidad de devolver bien por mal; esto se requiere en extremo en el ámbito familiar.

3. Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación
La familia es un equipo, y cada uno de los miembros tenemos que desempeñar nuestra función, nuestra posición. Cuando alguno de los miembros falla, hace padecer al resto del equipo.
Un equipo se prepara para ganar o perder. La unidad tiene el poder para sacar adelante al equipo y hacerlo un triunfador; en este caso en la carrera de la vida. El equipo estará feliz si cada miembro es un triunfador. La unidad se puede romper con desacuerdos, con peleas, con actitudes incorrectas, etc. La misión principal de estos obstáculos es la de romper la armonía y la paz del equipo.
Una de las señales principales para detectar que la familia está en problemas es la pérdida de paz; cuando esto suceda tenemos que actuar a la brevedad posible (orar, buscar ayuda externa, etcétera), porque el resultado del equipo se estará tambaleando. Por eso Pablo nos insta a buscar en todo momento de una forma inmediata ese vínculo fuertísimo de la paz. No sólo nos indica la acción cotidiana en el interior y exterior de la familia, sino que nos indica con exactitud que el vínculo (cordón, unión, lazo, la paz, etcétera) no se puede romper.
En esta etapa, por supuesto, hay ocasiones en las que este vínculo se rompe; entonces tenemos que restaurarlo de inmediato. La forma de hacerlo es pidiendo y dando el perdón. La urgencia de Pablo ante éstas circunstancias es estar atentos, prontos, vigilantes de este lazo poderoso.

4. Un Señor, una fe, un bautismo, un
Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
Finalmente, Pablo hace referencia de cómo operan las cosas en el Reino de Dios, como llamándonos la atención para que tengamos la confianza y nos esforcemos para que operen de la misma forma en nuestras familias. Nos indica que la Trinidad son tres personas perfectamente comunicadas, coordinadas y unidas que tienen como objetivo bendecir y ayudar a todo el mundo; un equipo que está trabajando activamente para regresar al diseño original a todos los habitantes de este planeta.
Nos dice que veamos ese ejemplo, porque es nuestra naturaleza también, y podemos lograrlo.
Espero que estas reflexiones expresadas en estas líneas alcancen el impacto en nuestro corazón para que las abracemos con la convicción de que sí se puede alcanzar felicidad, armonía, bendición, y sobretodo, la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz en el núcleo familiar.
Hasta la próxima, feliz Día de la familia mexicana.

©2008. AMÉRICA NUEVA, MÉXICO.