Durante el mes pasado, después del día 14 de febrero, como en ningún otro año, tuve muchas consejerías de jovencitos y jovencitas que buscaban un consejo de dirección con respecto al noviazgo; algunos en busca de una relación y otros tratando de salir de ella.
Sin embargo, la gran mayoría estaba confundida, desesperada, nostálgica; pero lo que es más, temerosa de tomar decisiones correctas, tratando de evitar ser lastimada o de dañar a otras personas.
Así que, hablaremos un poco de las relaciones, y transcribiremos algunas de las preguntas más frecuentes que los jóvenes hacen con respecto a este tema.
Claro que, por otro lado, están los chavos que no se hacen ningún tipo de pregunta y que se lanzan como “El borras”; actúan y deciden sólo por sus purititas emociones.
¿Cuándo es el momento para tener novio o novia?
La gran mayoría de jovencitos, cuando llegan a cierta edad o cuando ven a sus demás compañeros andar de novios, piensan que se están quedando atrás; ese es su detonador de tiempo. Ver que otros ya andan en el asunto les hace creer que ya es el momento de tener una relación de noviazgo.
Jugar no es lo mejor cuando se trata de una relación de este tipo; muchísimo menos si se trata de establecer un vínculo de sentimientos, emociones y gustos. El noviazgo es un preámbulo al matrimonio. Esto es muy fácil de entender si no existen planes de vivir juntos y si no se tiene la posibilidad de hablar o pensar seriamente en ello. Definitivamente, no es el tiempo.
Todo lo que Dios ha dado con respecto al amor debe guardarse para la persona indicada; sin desperdiciar lo mejor de uno con quien no se hará algo realmente en serio.
Noviar para evadir la soledad, para no desentonar con los demás, para que “la bola” no piense mal de uno o para aprender y adquirir experiencia (según), son las razones más tontas que cualquier persona puede tener para iniciar un noviazgo.
Es muy recomendable que antes de noviar, la persona se dé el tiempo de conocer a la otra; y la mejor manera de hacerlo es a través de las relaciones de amistad, ya que en ella podrá conocerse verdaderamente a la persona que nos gusta sin que tome pretensiones para dar su “mejor cara”; sin poses ni rollos fuera de lugar.
El matrimonio y la vida en pareja es una amistad verdadera, que trata de pasar lo que reste de vida, con la persona que se elige. Así que, no se puede tomar una decisión sin tener un conocimiento real de la persona. Ese discernimiento se adquiere, 100%, en la amistad.
¿Cómo saber si es la persona correcta?
Antes de poder elegir una pareja para una relación de noviazgo son importantes las relaciones de amistad. Como ya mencioné, en ella se conoce lo bueno y lo malo de la persona.
En la relación de amistad nos damos cuenta si, realmente, la persona que hoy nos gusta es con la que queremos y se puede pasar el resto de la vida y continuar bajo los efectos del enamoramiento.
El matrimonio es una relación entre dos seres que siempre han vivido sus vidas de forma separada, pero que al unirse tendrán que compartir todo. El matrimonio no es para seguir viviendo de forma independiente; no se trata sólo de dormir en la misma cama o comer en la misma mesa, sino de pasar, realmente, tiempo juntos.
Una forma de saber si se está pensando en la persona correcta tiene que ver con el tiempo que se pasa juntos y lo que se hace en él. Si sólo pelean, habría que pensarlo mejor; si nunca tienen de qué platicar, hay que seguir pensándolo; si no comparten metas, sueños y el uno al otro no se animan en sus proyectos, tal vez no sea lo que se estaba esperando. Sin embargo, por otro lado, si cuando están juntos sólo pueden “expresar” su amor con caricias y besos, y nunca con palabras, con planes, con decisiones comunes, con retos del uno para el otro, pues definitivamente esa no es una relación de amor; sino un “noviazgo cariñosito”, y lo que sólo se basa en besos y caricias no dura mucho tiempo.
¿Estás dispuesto a compartir tu tiempo con la otra persona?
Esto no significa estar juntos cada minuto y cada segundo de la vida hasta que se ahoguen; aunque si es importante que se tome en cuenta a la pareja para realizar los planes y compartir tiempo en lo que un día será la familia.
Otra de las cosas que se tendrán que compartir es el dinero, y ese sí es todo un tema. Hay momentos en que se está listo para compartir el tiempo, pero no el dinero.
Hay que preguntarse: “¿Estoy listo para compartir el dinero?”, “¿Puedo decir: Lo mío es tuyo?”. A veces las personas están acostumbradas a que todo lo que tienen es solamente y nada más que de ellas. Hoy en día se vive una cultura del ego: “Todo es mío”, “Sólo para mí”, “Se trata de mí”. Una de las maneras más efectivas de poner a prueba el “amor” en esta generación de jóvenes tiene que ver justamente con la capacidad que los “enamorados” tienen para compartir, incluso, su dinero.
Hace algunos días platicaba con una pareja de novios que casaré. Cuando le pregunté al novio bajo qué régimen civil se unirían, me contestó que como bienes mancomunados, y luego añadió que no estaba muy convencido de que fuera lo mejor. Su respuesta realmente me extrañó mucho, y antes de que me lo pusiera parejo, me dijo la verdad: “Me hubiera gustado casarme bajo un régimen que dijera que todo lo mío es de ella”. Inmediatamente cambió mi enojo a una enorme alegría, y dije: “¡Wow! ¡Qué joven! Este ya está más
que preparado para casarse.
Paz y crecimiento
Otro punto que también es muy importante para estar seguro de la persona correcta es la paz en la relación. Este término, paz, no tiene nada que ver con la paz que se sienta, ya que las emociones están totalmente involucradas en la relación (por tanto, lo que se siente no es determinante en la mejor elección de la vida). Por eso es importante no creer, cuando se hable de paz, que se trata de sentirse bien, a gusto, cómodo o sin revoluciones. Se trata de tener sobre uno la paz de Dios; esto tiene que ver mucho más que el agrado físico hacia una persona; tiene que ver con que haga crecer en todo: espiritualmente, moralmente, como persona, en las áreas de la familia, en la parte laboral, en el desarrollo en la vida de la Iglesia, en un ministerio, si es que somos parte de algo.
¡Aguas! Una relación insana es una bomba de tiempo para la vida de cualquier persona, y dentro del matrimonio peor.
©2008. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO.