Artículo
 
 
Respuestas para una nación: Buscando a los perdidos
         





 
 

Nuestra nación está sufriendo cambios. A veces duelen y provocan controversias; no obstante, sin ellos, no se puede crecer ni madurar. Van proporcionando nuevos espacios, y crean también oportunidades.
Es evidente que, si queremos que los cambios sean positivos, tienen que venir de fuentes que no sólo tengan buenas intenciones, sino de aquellas que muestren, en lo práctico, valores, principios, moral y ética; trayendo con esto transparencia, honestidad e integridad.
El gobierno, las instituciones, los empresarios y la misma gente se han dado cuenta de esto, y ahora están tratando de involucrar, dentro de sus programas y actividades, a personas que puedan reunir las características antes mencionadas.
Si bien es importante la preparación, ahora también se le está dando mucha importancia a los valores que cada persona pueda manifestar en su práctica cotidiana de actividades. Por lo anterior, nos damos cuenta de que se están abriendo puertas y oportunidades para todos aquellos que puedan tener este tipo de atributos.
Sin embargo (y esto es lo más importante), esos atributos no se pueden obtener en ningún otro lado que no sea la Palabra de Dios y la persona del Señor Jesucristo. Los principios que emanan de la Escritura, la Biblia, han inspirado prácticamente todas las normas y leyes morales del hombre a través de los siglos. Por lo tanto, no podemos ignorar que es ahí en donde podemos encontrar las respuestas para una nación.

Podemos decir que el tiempo se ha cumplido. Éste es el momento que tanto estábamos esperando; el verdadero avivamiento tan anhelado. Después de que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el Evangelio del Reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el Evangelio (Marcos 1:14-15).
Las palabras claves que encontramos aquí son: Jesús vino predicando el Evangelio del Reino de Dios, y el Reino de Dios se ha acercado. Esto nos habla de gobierno, y por lo consiguiente, de autoridad.
El Reino deDios se acercó en la persona del Rey Jesús, quien lo trajo. Este reino, como todos los de la Tierra, tiene también leyes o principios, sólo que este los basa en leyes espirituales y consejos prácticos para poder vivir en paz y en armonía sobre la Tierra.
En pocas palabras: es un reino que se implanta en el interior del individuo, en su corazón, y desde ahí, entonces, gobierna las acciones, actitudes y carácter de la gente, con resultados que son verdaderamente sorprendentes, ya que se producen cambios internos y externos que de otra forma no se pueden lograr.
No obstante, aquí podemos mencionar las siguientes palabras claves: arrepentíos y creed en el Evangelio (del Reino de Dios).
Todos necesitamos arrepentirnos y creer en el Evangelio del Reino de Dios para poder ver, entrar y permanecer en él, aceptando su gobierno, dominio, consejo y dirección para vivir. Necesitamos de estas respuestas para una nación como la nuestra. El llamado es para todos aquellos que ya están viviendo en este Reino maravilloso, que ya están siendo transformados por el gobierno del Rey, para que ahora anuncien por todas partes este extraordinario Evangelio del Reino.
Necesitamos salir a buscar a los perdidos, a aquellos que todavía están bajo el gobierno del mundo y del dios de este siglo: En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios (2 Corintios 4:4).
El tiempo se ha cumplido.
Es el momento de ocupar esos nichos de oportunidad y entrar por esas puertas que se están abriendo para la gente del Reino, aunque también es el tiempo para salir por los perdidos, quitar las vendas de sus ojos y anunciarles el Evangelio del Reino de Dios.

© 2008. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO.