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¿Mejorando las decisiones en tu vida?
         





 
 

Una buena manera de iniciar este 2008 sería preguntándonos: ¿qué vamos hacer en el transcurso del año para mejorar nuestra relación con Dios, nuestras relaciones interpersonales, sobre qué aspectos de la vida hemos de enfocar nuestras fuerzas, etcétera? Sin duda, muchas de las cosas que hoy queremos alcanzar: metas, anhelos y propósitos, están ligados a tomar decisiones de la mejor manera.

Jóvenes +24 nos han preguntado qué hacer para tomar decisiones. ¿Cómo saber que lo que estamos haciendo hoy es la voluntad de Dios?

Muchos nos hemos hecho este tipo de preguntas más de una vez en la vida; tratamos de ver si existen algunas fórmulas para conocer una respuesta rápida e instantánea. Nos hemos quebrado más de una vez la cabeza para resolver este dilema; hemos preguntado a otros, orado y ayunado, pero no ha sido fácil, pues las respuestas a veces parecen muy diversas.

No pretendemos tener la revelación exclusiva sobre este tema, pero daremos algunas pistas respecto a esto. Aunque podrían existir un sinnúmero de sugerencias, estoy convencido de que un joven o chica +24 está en una etapa crucial de su vida y necesita fundamentar su presente y su futuro sólidamente.

Muchas veces las personas del mundo no toman en cuenta esto. Viven según las cosas que se les presentan sin considerar la trascendencia de lo que hoy viven.

No importa bajo qué situaciones nos encontremos, lo que hagamos hoy producirá resultados en nuestra vida; incluso el hecho de no tomar una alternativa producirá un cierto efecto en nuestra vida.

La expectativa sobre lo que vendrá en nuestro futuro inmediato es algo fundamental para un joven, por ello es importante cimentar nuestras decisiones en la Palabra de Dios, dado que de otra manera la incertidumbre será fuerte.

Posiblemente nos preguntaremos entonces cómo hacerle para acertar en nuestras decisiones y alcanzar aquello que Dios tiene para nuestra vida.

Bueno aquí damos algunos aspectos claves por considerar dentro de la etapa que estamos viviendo.

1. La convicción interna

Es algo que Dios ha sembrado en nuestros corazones; algo muy arraigado; una seguridad interna para hacer las cosas. Es el Señor que produce un deseo, intención, anhelo, sueño clavado en el corazón; en pocas palabras: “Él produce el querer como el hacer por su buena voluntad”. Cuando Dios ha hablado a nuestro corazón sobre algo que Él ha sembrado, no dudemos en hacerlo; una señal será tener paz, pero tenemos que ejercitar la voluntad y actuar.

2.-La confirmación en la Escritura

La convicción interna está relacionada con la confirmación de la Palabra de Dios; aquello que hagamos, recodemos, debe ser medido respecto a los principios espirituales de la Palabra porque “la Palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Si está en la voluntad moral de Dios (o sea, su Palabra) es un “Sí”, pues no hay contradicción entre su Palabra y su voluntad (Hebreos 4:12).

3. El consejo divino

El consejo ayuda a dar dirección, balance y equilibrio a la toma de decisiones. Pensemos en esto: Donde no hay dirección sabia caerá el pueblo, más en la multitud de consejeros hay seguridad (Proverbios 11:14). Es importante tener un consejero para nuestra vida y fortalecer la toma de decisiones con ello; recordemos que el consejo debe provenir de la misma Palabra del Señor más que de experiencias personales, pues de lo contrario estaríamos desestimando su Palabra.

4.- Las circunstancias

Son eventos o acontecimientos en la que es evidente la mano de Dios. Muchas veces son puertas abiertas o cerradas por su soberana voluntad. Jesús tomó las riendas en medio de la tempestad; seguramente Él puede abrir o cerrar puertas. O como a Elías, el profeta, a quien los cuervos le traían el alimento. ¿Quién crees que envió cuervos, y por supuesto, la comida para el profeta?

5.- La paz de Dios

Es la convicción interna de una paz que rebasa la lógica humana. Es importante que en medio de las circunstancias exista una paz especial, pues Jesús dijo: Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo (Juan 14:27).

6. La provisión de Dios

Es la mano de Dios, supliendo y respaldando materialmente, e incluso económicamente, a una acción determinada. Si Dios da la visión dará la provisión, así que cuando tomemos buenas decisiones veremos su providencia. Recordemos: En la casa del justo hay gran provisión, pero turbación en las ganancias del impío (Proverbios 15:6). Si Él ha prometido, cumplirá y suplirá… ¿acaso hay algo imposible para Dios?

7. La acción personal

Es la determinación para actuar ante lo que Dios quiere; es ser diligente al llamado o propósito. Eclesiastés 9:10 nos recuerda: Y todo lo que esté en tu mano hacer, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, que es donde irás a parar, no se hace nada ni se piensa nada, ni hay conocimientos ni sabiduría.

Ésta no es una lista A, B, C, de lo que debemos hacer, pero creemos que si logramos acertar en los siete parámetros anteriores las determinaciones que tomemos serán mucho más certeras y fáciles de resolver. Por último, pensemos en estos puntos:
a) Realmente, siempre tomar decisiones podría parecer difícil, pero cuando tomamos como eje de nuestra vida la Palabra de Dios, las cosas son más fáciles.
b) Dios espera que nos atrevamos a tomar decisiones que Él ha sembrado en nuestro corazón, así que no hay espacio a la pasividad.
c) Todas nuestras decisiones tendrán algún tipo de impacto en nuestras vidas.
d) Las decisiones son personales y muchas veces están ligadas a los tiempos que estamos viviendo.

¡Aprovéchalas!

© 2008. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO.