Artículo
 
 
Hay una Esperanza en 2008 para todos
         



 
 

México es un gran país, y no lo digo sólo porque soy mexicano, sino porque es la verdad.

A menudo escuchamos ese halago en labios de personas que visitan nuestra tierra, y al hablar en público, desean hacernos sentir bien con esas palabras. Sé que algunos lo harán, quizás, como una vieja fórmula para quedar bien. No importa, sostengo que es la verdad.

¿Por qué nuestro gran país tiene también grandes problemas? Simplemente porque, ¿entre más grande se es, más grandes son los problemas? Creo que el mayor de nuestros problemas es la ignorancia que trae consigo una herencia de fanatismo, religiosidad e idolatría que por siglos a mantenido a los mexicanos presas de la manipulación y la maldad.

Estoy convencido de que ningún programa de gobierno, ya sea federal, estatal o municipal, por sí solo, sacará adelante a nuestra nación y a nuestros hermanos mexicanos. No es que sea pesimista, más bien soy realista, y cristiano. Ningún programa humano puede cambiar la naturaleza “defectuosa” y la raíz maligna del corazón humano; sólo Dios, que lo conoce bien, puede hacerlo. El Profeta Jeremías dice: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo el Señor, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras (Jeremías 17:9-10). Somos un gran país atrapado en una gran olla de violencia, ignorancia y corrupción.

Cuando tenía 17 años, Dios me llamó a servirle para extender su Reino compartiendo su Palabra utilizando la música como un medio para ello. En cada una de las diferentes etapas de mi ministerio, nuestro Señor ha sido una compañía fiel y segura.

Soy un siervo inútil, pues sólo hago lo que debo hacer: compartir el mensaje del Evangelio de Cristo. Lo hago, porque sé que Dios es la mejor opción para cualquiera.

Durante 2008 llevaremos a cabo nuestra gira de conciertos evangelisticos gratuitos Hay una esperanza. La gente debe saber que existe una opción de vida exitosa, en victoria y libertad. Las drogas, el alcohol, la pornografía y la violencia son sólo el reflejo de la frustración de vidas vacías buscando un escape alternativo a una realidad de espanto.

Nuestro Señor nos dice: Si permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la Verdad y la verdad os hará libres (Juan 8:31-32).

Me gustaría ver un México con gente libre en el espíritu, libre de violencia, de alcohol, de adulterio, con una juventud que se valore, que se aprecie; con padres de familia felices de serlo, con familias funcionando en su esencia, con discípulos fieles de Jesucristo.

No es un sueño; Dios puede hacerlo. La única tarea que debemos hacer es dar marcha adelante. Te invito a que, en la medida de lo posible, hagas lo mismo. En este 2008 habla de Jesucristo a tus vecinos, amigos, familiares y a todo aquél que esté a tu alcance; apoya a cualquier ministerio que predique el Evangelio. Cuanta más gente venga a Jesús, mejor será nuestra nación. México es un gran país, porque es un país que tiene a Cristo.

Armando Flores