“Habrá tolerancia religiosa dentro de Jerusalén, una vez que tengamos ahí la capital de nuestra nación”, declaró entre otras muchas cosas, Mahmoud Abbas, presidente de la Autonomía Palestina.
Sin embargo, en Israel Hoy se presencia el testimonio de un éxodo por parte de miles de familias árabes cristianas, quienes se han visto forzadas a dejar atrás sus hogares y la historia familiar de varias generaciones. Esto es lo que ha acontecido en ciudades como Nazaret, Caná y Belén; por mencionar sólo algunas de ellas, que antaño fueron densamente pobladas por árabes cristianos. La causa principal de este éxodo es la intolerancia religiosa que el Islam practica bajo la soberanía palestina.
Es más notorio en el caso de la ciudad de Belén, donde año con año se celebra la fiesta de la Natividad. Esto en la explanada que está enfrente del templo católico que lleva el mismo nombre. En este lugar se espera el arribo de cristianos de todo el mundo para festejar en forma tan especial el nacimiento de Jesús. Una costumbre desarrollada por siglos y que estos tres últimos años ha tenido una silla vacía, en memoria del fallecido Yasser Arafat, quien tenía el gusto de asistir cada año a ella. Sabido es que esta práctica no era más que una astucia diplomática, pues su oratoria lo anunciaba cuando Arafat clasificaba a Jesús como “un palestino revolucionario, muy admirado y que siempre hizo el bien”.
Vemos que Mahmoud Abbas también intenta hacer uso de esta plataforma mediática internacional, “la fiesta de la Navidad”, para continuar dando esa imagen de tolerancia para las demás religiones. Para ellos es importante ganar popularidad entre los países cristianos, ya que de ellos provienen millonarias aportaciones para su presupuesto. Sin embargo, no podemos hacer a un lado algunas muestras contradictorias contra esta pronunciación de tolerancia. Veamos algunos ejemplos.
Durante la pasada Entifada palestina (2000-2004) por más de un mes, terroristas palestinos captaron la atención mundial al secuestrar clérigos católicos dentro de la Iglesia de la Natividad.
Por el tipo de respuesta mediática internacional, pareció que había sido Israel quien ocasionaba los daños y las agresiones; sin embargo, la situación fue contraria, ya que éste sólo intentaba contrarrestar el ataque contra la intolerancia religiosa existente. Belén, ciudad venerada en occidente por la cristiandad, no hace mucho tiempo estaba habitada por una mayoría cristiana: árabes palestinos. Sin embargo, hoy por hoy no queda ni siquiera un 20% de ellos. ¿Por qué?
La opresión social cotidiana que ejerce la intolerancia islámica, tanto en nivel común como en nivel administrativo, es enorme. Los árabes cristianos enfrentan una verdadera persecusión dentro de su misma ciudad, dentro de su mismo territorio. Están huyendo de Belén, así como de otras ciudades.
Entonces hemos de entender que aunque su máximo dirigente en Cis-jordania, Mahmoud Abbas, anuncie que otorgará “libertad religiosa, junto con un total acceso a los sitios religiosos”, dificilmente sucederá. Declaraciones de “tolerancia religiosa” fueron incluidas también, en el armisticio logrado entre Israel y los países árabes en 1949 y no fueron respetadas. El gobierno jordano hizo derrumbar más de 50 sinagogas dentro de la ciudad Antigua de Jerusalén, después de haberse alcanzado dicho acuerdo. Algunas de esas sinagogas eran muy antiguas e importantes. Decenas de tumbas judías en el antiguo cementerio del Monte de los Olivos fueron saqueadas para usar sus placas de granito para usos públicos. Ningún judío volvió a orar en el Muro de las Lamentaciones sino hasta 1967, cuando Israel recuperó Jerusalén por medio de guerra. No era posible visitar las tumbas de los patriarcas hebreos en la ciudad de Hebrón y la tumba de Raquel en Belén. La tumba de José en Siquem, fue saqueada, quemada y convertida en mezquita.
Es difícil creer que las palabras del señor Abbas lleguen a ser una realidad.
Sorprendente es que en los territorios occidentales que forman la base de la cristiandad, llámese Europa, Norteamérica, Canadá e Hispanoamérica, no se escuche de esta marcada lucha antitolerante que sufren los árabes cristianos.
Tan sólo el pasado mes de octubre, el director de la librería y café Internet de las Sociedades Bíblicas en la ciudad de Gaza fue secuestrado y martirizado. Su cadaver apareció varios días después, y hasta el día de hoy no se ha dado con los responsables de ese crimen.
En fin, parece muy difícil creer que el presidente Abbas pueda cumplir con esta promesa; aunque sepamos que cuando recibimos una promesa, siempre es bueno guardar la esperanza de que será cumplida.
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