Artículo
 
 
La Iglesia y las artes visuales
         



 
 

Si eres alguien que se dedica a las artes o estás cerca de alguien que se dedica a las artes estas líneas son para ti.
Soy alguien que desde niño tuvo una fuerte inclinación por las artes visuales. Dibujaba una gran parte de mi tiempo. Mi inusual facilidad llamaba la atención de muchas personas, pero no conseguía encontrar amigos que compartieran mi afición fácilmente. Había una parte de mí que no encontraba resonancia en ningún lado. Había muchas preguntas. En especial, recuerdo que solía pensar: ¿habrá alguien en la iglesia que sea pintor? ¿hay escultores en la iglesia? ¿hay dibujantes? ¿hay artistas visuales a quienes pueda imitar y aprender de ellos? ¿se puede ser un artista dedicado y ser un cristiano entregado al mismo tiempo? y si es así, ¡¿por qué no encuentro ninguno?! Todas estas preguntas quedaban una y otra vez sin respuesta. Lo único que encontraba en la iglesia era gente que dibujaba “algo más o menos bien” como pasatiempo. A veces había maestras de escuela dominical que hacían dibujos sencillos para ilustrar sus clases (¡qué alegría era para mí!). En la iglesia yo podía ver músicos, dramas, panfletos con los anuncios que tenían algún dibujito tomado de alguna revista, pero no más de eso. También había quienes danzaban un poco en la alabanza. Pero no veía nada que realmente llamara mi atención relativo a las artes, ni que me hiciera pensar que mi “don” pudiera servir de algo para el reino de Dios. Aún así fui parte de los afortunados en pertenecer a una iglesia sana que no me animó ni me desanimó en ese aspecto.
Pasó el tiempo y seguía sin encontrarle un uso a mi habilidad. Traté de desecharla y dedicarme al “ministerio”. También traté de estudiar electrónica y computación, algo que me hiciera ganar dinero, al fin y al cabo podía pintar y dibujar como pasatiempo al igual que todos. Creí que debía “poner los pies en la tierra” y hacer algo más redituable. En cuanto a servir a Dios, yo predicaba, dirigía, etc. Involucrarme en mil actividades en la iglesia ofrecían resultados más directos en cantidades de gente “aceptando a Jesús en su corazón”. Era un esfuerzo que un pastor me reconocería. Algo que la iglesia me reconocería. ¡Dios mismo estaría contento con eso! ¡Pintar o dibujar nadie lo reconocería en la iglesia más que como un dato curioso de alguien con una habilidad rara! Genuinamente estaba tratando de agradar a Dios con todas mis fuerzas, pero había una parte de mí que estaba insatisfecha e incompleta. Yo pensaba dentro de mí: -Yo no elegí tener la habilidad que tengo para dibujar y pintar. -¿Entonces por qué la tengo? ¿por qué no desaparece de mí este deseo de hacer arte?-.
Tiempo después estuve a punto de enlistarme en un instituto “para ministerio de tiempo completo” y enterrar una gran parte de los talentos que Dios me había entregado. Aclaro que no estoy en contra de estos institutos, solo que no era lo que Dios quería para mí en ese momento. Afortunadamente me decidí a estudiar algo que me ayudara a ganarme la vida, pero que fuera relativo a las artes. Decidido pensando que era mejor vivir pobre que frustrado, salí de mi ciudad y estudié diseño gráfico. Fue para mí como si me hubieran quitado montones de cadenas de encima. Tuve mayor contacto con influencias artísticas y con artistas de la localidad, aunque ellos no conocieran de Dios. Dios me puso en una iglesia donde había más oportunidad de utilizar mis habilidades. Comentarios sencillos a veces podían hacer la diferencia para mí, me animaban muchísimo. Le debo demasiado a mi iglesia. Es excepcional. Permanecí bajo autoridad a pesar de mis ocasionales sentimientos de estar fuera de lugar. Paulatinamente me dí cuenta de que había un llamado específico de Dios para mi vida y que tenía que ver con las artes visuales. Aunque no menosprecio el servicio y lo disfruto muchísimo, me dí cuenta de que podía hacer algo más que decorar paredes y hacer escenografías con mis pinturas. Algo más que hacer los dibujos didácticos en la escuela dominical. Veo a las artes aplicadas (en mi caso diseño gráfico y publicidad) y las bellas artes como elementos que se convirtieron en armas para afectar a mi sociedad a favor de establecer el cielo en la tierra. Puedo hallar nuevas maneras de utilizar las artes.
Hoy me doy cuenta que nuestra cultura está permeada por intelectuales y artistas que una y otra vez definen y redefinen valores en la sociedad a través de su obra. Casi es imposible hallar alguno que esté entregado a Cristo. Un 80% de lo que percibimos en nuestro medio ambiente entra a través de los ojos. ¿Cómo es posible que no haya personas siguiendo a Jesús en medio de esos círculos? ¡No me resigno a eso! ¡No lo acepto! Creo que debo admitir que no hemos hecho espacio para que artistas de este tipo puedan convivir en la iglesia. Nos la pasamos “tapando hoyos” ministrando gente afectada que no consigue salir de donde está porque su medio ambiente está cargado de valores torcidos. Gente que nos considera exagerados y que batallamos en convencer porque sus valores actuales están opuestos a la palabra de Dios. ¿Por qué no atacar directamente la fuente de todo este semillero de ideas perversas? ¿Por qué no participar en la cultura? Los artistas recibieron sus dones de Dios. Inciden directamente en la cultura. Aunque lo usen muy frecuentemente para fines incorrectos, esos talentos deberían ser para traer gloria al único que la merece. Los artistas, aunque son difíciles de ganar para Dios, suelen ser gente honesta que cuestionará y no se “tragará” todo lo que le dicen. Por eso resultan más difíciles de atraer hacia la Cruz. Son un poquito más complicados. No obstante, se atreven a replantear tradiciones inútiles que perduran en la sociedad y aún en la misma iglesia. Son gentes que se van a atrever a equivocarse y ver donde nadie queremos ver dentro de la iglesia. Son gente con igual necesidad y valor que un niño, un empresario, un político o un evangelista. Son gente que tiene una gran necesidad de Dios y de amigos. Usualmente, cuando han logrado desarrollar algo de habilidad, llaman la atención de tal manera que atraen personas en grandes cantidades (si no lo cres, ve la cantidad de gente que firma en los libros de una exposición pictórica o los asistentes a un concierto de música). Luego los echamos a perder haciéndolos sentir que se han convertido algo más que el común denominador de las personas, con la fama, con los halagos. No importa que tan famoso sea tal o cual salmista o artista , ese alguien es una persona igual, solo con una función diferente y con un poco más de responsabilidad delante de Dios por el ejemplo en que se convierte y por la influencia social que gana. Creo que en específico el área de las bellas artes visuales dentro de la iglesia ha permanecido fuera del cuadro por mucho tiempo. Nos hemos vuelto tímidos y en extremo limitados en esta área.
En Dios todos tenemos un lugar. El avivamiento llegará cuando seamos capaces de arrepentirnos y buscar intensamente la presencia de Dios. La obediencia es requisito indispensable. El avivamiento llegará cuando hagamos lo que Dios dice que debemos hacer y estemos donde Dios nos quiere tener. Cada pieza debe estar en su lugar. Una mano no puede decirle a una pierna que sirve más si actúa como mano. Veremos un cambio cuando combinemos el misticismo con la disciplina y el esfuerzo para ser prácticos. Cuando abramos de una buena vez el cerebro para reconocer que podemos servir a Dios de tiempo completo en areas que no son necesariamente ser pastor, evangelista, misionero, profeta o dirigente de célula. Dios ha establecido estos ministerios, pero no estableció que fueran los únicos. De hecho… ¿por qué no ser alguien comprometido con la iglesia (aunque no necesariamente ser el pastor) y a la vez funcionar en la sociedad “secular”? ¿quién dice que se tiene que elegir? ¿por qué no ser ambas cosas? La iglesia clama que “no podemos meter a Dios adentro de una caja” y creen que no lo han limitado solo por dar oportunidad a manifestaciones del Espíritu no convencionales. Pero cuando están enfrente de una persona artística que Dios quiere usar en un area distinta al enfoque de la iglesia de funcionar como pastor la mayoría de las veces lo tachamos de ser alguien que cambió a Dios por su trabajo, de ser alguien que no fluye con la visión, alguien “x” en la iglesia. Si fracasa le dicen que se arrepienta y vuelva al servicio, pero si se vuelve famoso y está en una plataforma le decimos que obedeció a la voz de Dios por “el respaldo de Dios que se ve que tiene”. Opino que hay que tener prudencia y tener un balance. No desestimo la autoridad que Dios delegó a las autoridades en la iglesia. No creo que ningún verdadero seguidor de Jesús puede vivir sin ser parte activa e involucrada en una iglesia local, no importa que tan famoso sea. Dios ordena dar doble honra a los dirigentes y líderes en la iglesia. Ellos son instrumentos elegidos de Dios. Pero también es necesario que como líderes expandan sus horizontes para intentar ver el glorioso llamado de Dios en las vidas de cada persona, en especial cuando tiene que ver con las artes. Por favor permitan un espacio. No se asusten con diferencias de enfoque. No detengan la obra del Espíritu Santo. Redituará en un crecimiento de su propia congregación y de muchas otras. ¡Dios se llevará las palmas!
Un artista que sigue a Dios y permanece bajo sumisión ante sus autoridades derramará todo halago hacia su Dios y llevará mucho fruto. Permanecerá alejado de pecado. ¡Este es el plan de Dios! ¡Hollywood, El Louvre o Black Mountain College no dictarán las costumbres de nuestro tiempo, puede ser la nueva generación de Hijos de Dios que no esconden sus talentos! ¡La iglesia puede responder haciendo oportunidades en areas que han pasado inadvertidas! ¡Juntos podemos hacer mucho, separados… seremos mediocres!
Termino este escrito diciéndote que si eres un artista visual y no sabes como utilizar tus dones yo te animo a que sigas en la búsqueda y no te detengas. Dios tiene un llamado específico sobre ti. ¡Escúchalo! La Biblia registra algunos casos de artistas visuales. Este es uno de mis favoritos:
Entonces Moisés dijo a los hijos de Israel: «Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri hijo de Hur, de la tribu de Judá y lo ha llenado del espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, en la talla de piedras de engaste y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa. Ha puesto en su corazón el don de enseñar, tanto a él como a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, y los ha llenado de habilidades para que hagan toda obra de arte y de invención, de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor e inventen todo diseño.
   Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre de talento a quien Jehová haya dado sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová». Exodo 31:30-35 y 36:1
Es tiempo de participar de los cambios que Dios ha preparado para nuestro tiempo. Creo firmemente que muchos intelectuales y artistas cristianos se levantarán y pelearán espiritual y físicamente a través de aportar a la cultura un poco de verdad. Espero que formes parte de ese ejército. Eres ya muy necesario.