Algo que siempre me ha llamado la atención es el hecho que todas las cosas se tienen que hacer con orden. Esto lo he tratado de procurar en las cosas que hago en mi vida. Sin embargo, antes de conocer al Señor Jesús, por más esfuerzos que hacía para que las cosas en mi vida y familia tuvieran orden, no lo conseguía. Sí, trataba de ser mejor esposo y padre y trabajador, pero a fin de cuentas, no podía conseguir a plenitud ninguna de ellas y lo que me quedaba siempre era un sentir de frustración tremenda y con ello también un sentir de culpabilidad por no lograrlo. Cuando Jesús llega a mi vida, las cosas empiezan a tomar su lugar y cobran sentido y realidad. En pocas palabras: llega el orden a mi vida. ¿Sabe usted que muchas cosas se hacen mal en la vida, precisamente porque no las hacemos en orden? En este precioso salmo, Dios nos invita a ordenar nuestro camino y también con eso, a disfrutar de la salvación tan grande que Él nos ha dado. Es evidente que el que tiene que poner orden en nuestra vida es Dios mismo y lo hace cuando nosotros le reconocemos como Señor y Dios, le rendimos alabanza y le honramos con nuestra vida.
Estoy escribiendo esto del otro lado del mundo. Estoy en la ciudad de Seoul, Korea del Sur. Desde la llegada a este precioso país me di cuenta de este principio de orden. Todas las cosas en su lugar y toda la gente haciendo lo que tienen que hacer. Inmediatamente vino a mi mente este pensamiento: Si Dios es el que pone el orden en nuestra vida y nación, todo será transformado por Él. Tenemos que reconocer que somos tan finitos y tan inútiles al respecto, que no deberíamos esforzarnos más en tratar de lograrlo por nuestros propios medios, sino definitivamente aprender a confiar en Dios, poner nuestra vida en sus manos, y depender de su sabiduría y consejo a través de su Palabra y de la guianza del Espíritu Santo en nuestra vida. Y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios. Esta es la mayor protección y seguridad para la vida: Cuando Dios mismo nos muestra su salvación en todas las áreas de nuestra vida. Querido lector le invito a que haga lo que Dios nos pide: Déle toda honra, toda gloria y alabanza, pues sólo Él la merece, y confíe que Él pondrá orden en su vida y usted podrá ordenar su camino cada día que viva sobre la faz de la tierra. Que el Seor les bendiga.
“Si yo soy el que pongo orden en la vida del hombre, todo irá bien”.
Ernesto Alonso Delgado