Estas fueron palabras que se escucharon en el último Congreso de Oración y Sanidad en la ciudad de Puebla. Palabras que vienen a confirmar muchas otras que se han pronunciado proféticamente tiempo atrás y que hoy estamos viendo su cumplimiento.
Por las últimas dos décadas, Dios ha estado anunciando que esto sucedería en nuestra nación y hoy estamos observando cómo esas palabras se van haciendo una realidad. “Este es el Tiempo de México”.
El tiempo se ha cumplido. El tiempo para que todas aquellas palabras proféticas que se han mencionado sobre nuestra nación se cumplan en su totalidad. Hoy estamos viendo cosas extraordinarias, señales, milagros, maravillas y sanidades; pero sobre, estamos viendo cómo la gente se está volcando materialmente hacia la persona del Señor Jesús y a su bendita Palabra. La gente en México tiene hambre y sed de justicia, tiene hambre y sed de la verdad, tiene hambre y sed del Dios verdadero. El tiempo se ha cumplido. Dios está visitando México. Pero debemos reconocer esta gran visitación y ser facilitadotes para que la gente que no conoce al Señor, pueda hacerlo a través de nuestro testimonio. A través de vidas transparentes, limpias, íntegras, llenas de fe. Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras (1 Pedro 2:12). En resumen creer y participara en lo que Dios está haciendo.
La Biblia nos menciona que el Señor Jesús lloró sobre la ciudad de Jerusalén, porque el pueblo judío no pudo reconocer el tiempo de su visitación. Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación (Lucas 19:41-44). Este es el tiempo de la visitación para México. Jesús nos está visitando; tenemos que reconocer este tiempo para vivirlo en buena manera delante de los demás y permitir que Jesús se manifieste y sea glorificado.
El Señor Jesús nos está trayendo una “Explosión de vida”. Eso es lo que sucede cuando Jesús llega al corazón de la gente. La gente está viviendo en desesperanza, en el error, en el pecado y maldad, en la desesperación; sólo están tratando de sobrevivir. Pero hay algo que está surgiendo en la atmósfera espiritual de nuestra nación: Jesús nos está visitando. El resultado es que hay hambre y sed de Dios. No sólo quieren oír de Jesús, quieren conocerle. Quieren que su vida sea transformada. Jesús dijo que cuando el llega al corazón de la gente, cambia radicalmente las circunstancias. Mientras la influencia negativa del mundo y el mismo diablo tratan de matarnos, Jesús vino a darnos vida y vida en abundancia. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10). Lo segundo que podemos observar en este tiempo de la visitación de nuestro Dios, es que Jesús nos está dando una “Plenitud de vida”. La vida es para vivirla y vivirla bien. El plan de Dios no es para que la vida la vivamos en angustia, miedo, desesperación y escasez; si bien es claro lo que Jesús nos dice al respecto de la misma: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Juan 16:33). La aflicción existe, pero también la respuesta, que es la paz que Dios nos da, pues Él ha vencido al mundo y a los que somos de Él nos hace más que vencedores (Romanos 8:37). La vida es buena y bella y hay que vivirla; pero sin Cristo no lo podemos hacer. La tercero es que Dios nos ofrece vivir su vida: “La vida de Dios en mí”. Dios quiere que vivamos su vida. Necesitamos tener a Jesús en nuestro corazón, para poder experimentar la vida de Dios en nosotros. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida (1 Juan 5:12). Si tenemos a Jesús, hay vida en nosotros, pero no una vida común, sino la misma vida de Dios en nosotros. Su naturaleza de amor y paz es transmitida a nuestro corazón, para vivir la vida que sólo Él nos puede dar. Estos son los tiempos de la visitación de Dios para México. NO los podemos dejar pasar. No podemos ser indiferentes, ignorantes o incrédulos. Tenemos que reconocer este tiempo de nuestra visitación y caminar en Él, permitiendo que el Espíritu Santo sea nuestra guía, consuelo, ayuda y poder, para alcanzar plenamente el propósito de Dios para nuestras vidas, familia, sociedad y nación entera. México será una nación transformada por Cristo.
ERNESTO ALONSO DELGADO