El diario británico The Times ha difundido una breve antología veraniega de veinticinco de las leyes más absurdas del mundo que nadie se ha tomado la molestia de abolir. Se trata, sin duda, de las leyes más absurdas del mundo.
La antología permite, por ejemplo, saber que en el Reino Unido es un acto de traición colocar un sello con la efigie del monarca boca abajo; y que todos los barcos de la Armada Real que entren por el puerto de la capital de Inglaterra deben entregar un barril de ron a la policía de la Torre de Londres.
En cambio, en Francia, lo que es ilegal es nombrar Napoleón a un cerdo. Además, cualquier mujer embarazada tiene derecho a hacer sus necesidades donde le plazca, incluso, si así lo demanda, en el mismo casco de un policía.
No existe la misma tolerancia con quienes contraen enfermedades especialmente contagiosas, ya que cualquier ciudadano debe tener siempre en cuenta que es completamente ilegal montar en un taxi cuando se ha contraído la peste. Por lo que se refiere a Estados Unidos, en Vermont -como es lógico- una mujer debe obtener el permiso del marido para poder llevar dentadura postiza. En Alabama es absolutamente ilegal que un automovilista conduzca con los ojos vendados. En Miami, en cambio, es montar en patinete lo que no se puede hacer -según marca la ley- si se está dentro de una comisaría de policía.
Por último, algunas leyes dan testimonio de viejos odios fraternales. En la ciudad inglesa de York es legal matar a un escocés, pero sólo si éste lleva arco y flecha; mientras que en la también inglesa localidad de Chester los ciudadanos galeses no pueden entrar antes de que amanezca ni permanecer en Chester tras el anochecer.
Fuente: SERVIMEDIA
Redacción: ACPRESS