MADRID, España. Una reciente investigación británica ha comprobado que las estrellas del rock tienen el doble de posibilidades de morir pronto. Los años en los que hay más riesgo son los cinco siguientes: tras alcanzar la fama las estrellas del rock tienen el doble de posibilidades de morir de forma prematura.
El trabajo confirma que el éxito musical, la presión por mantenerse en los primeros puestos y otras situaciones llevan a muchas estrellas de la música a abusar de sustancias como las drogas y el alcohol, lo que contribuye de manera importante a que mueran pronto.
Mark A. Bellis, del centro de salud pública de la Universidad “John Moore” de Liverpool (en el Reino Unido) y otros colegas, autores del estudio, basan sus conclusiones sobre la mortalidad prematura de los rockeros en los datos de más de 1,050 músicos norteamericanos y europeos que alcanzaron la fama entre 1956 y 1999.
Todos los cantantes incluidos en el trabajo tienen algún álbum en la lista de los mejores 1,000 álbumes de todos los tiempos, confeccionada en el año 2000.
La investigación estudió cuántos años han sobrevivido estas estrellas desde que lograron la fama. Desde 1956 hasta esa fecha, un total de cien cantantes fallecieron. Los autores afirman que una cuarta parte de estas muertes tenían que ver con el consumo exagerado de alcohol y drogas a largo plazo. Comparada con la tasa de mortalidad del resto de la población, estos músicos tenían 1.7 más posibilidades de morir prematuramente. La edad media de mortalidad de los artistas se sitúa en cuarenta y dos años para los rockeros norteamericanos y treinta y cinco para los europeos.
Otro de los datos que vieron los autores es que los cinco años siguientes desde la llegada al estrellato son los que más riesgo conllevan para los artistas y en los que más pueden abusar de sustancias.
Por el contrario, tras veinticinco años en la cresta de la ola, las estrellas de la música europea parece que se relajan y vuelven a tener la misma esperanza de vida que el resto de ciudadanos, a excepción de los cantantes norteamericanos, que continúan teniendo mayor mortalidad que la población general.
En conclusión, el trabajo demuestra que la tasa de mortalidad era más alta entre quienes alcanzaron la fama antes de la década de los 80s que en los años posteriores, lo que quiere decir que su estilo de vida ha mejorado algo y que los cuidados médicos son mejores ahora que entonces.
Uno de cada diez niños en el Reino Unido aspira a convertirse en una estrella del rock. Por eso, Mark A. Bellis y su equipo consideran que los artistas deberían promover otros mensajes de salud y dar un ejemplo más positivo a los jóvenes.
Fuente: El MUNDO
Redacción: ACPRESS