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Yumi, yumi, yumi - We, we, we...
         



 
 

Una de las dinámicas de aprendizaje que se utiliza en clase es construir oraciones a partir de la palabra aprendida o desarrollar una conversación desde una pregunta sugerida en el libro.
La maestra dio oportunidad de escoger una de tres preguntas: ¿Qué es lo que te haría feliz y cómo lo conseguirías? ¿Crees que la felicidad tiene relación con la riqueza… Por qué? Pensando en tu vida, ¿cuál ha sido el momento más feliz e importante?
Mi hija, quien es mi compañera de clase, fue la primera en tomar la palabra; había escogido la pregunta tres:
—El momento más feliz e importante en mi vida es cuando Jesús entró en mi corazón.
Le escuché hablar, y un poco sorprendido junto con el resto del grupo, seguí la narración de su testimonio. La maestra oyó con atención no sólo las palabras de mi pequeña, sino también las de los demás creyentes que aprovechamos la oportunidad que se había presentado para compartir que Él es nuestra felicidad y riqueza.
Al final, uno de los alumnos le pidió a la maestra que también contestara una de las preguntas. Ella eligió la pregunta uno, y con tristeza le escuchamos decir lo que hoy en día la gran mayoría del pueblo chino desea: dinero y bienes.
—Entiendo que estos no me garantizan la felicidad, pero me harían sentir bien; por eso me esfuerzo en el trabajo.
Si miramos a nuestro alrededor nos encontraremos con miles de personas que sólo se “sienten bien” creyendo que esto es la felicidad, o con personas que viven anhelando ser felices. En una investigación realizada por New Economic Foundation para establecer el “grado de felicidad” por país, se determinó que la nación con el más alto índice de felicidad es Vanuatu. Curiosamente una parte de su himno nacional dice “Yumi, yumi, yumi - We,we,we” (“Estamos felices de proclamar que somos gente de Vanuatu”).
Aprovechemos cualquier oportunidad para decir que sólo en Jesucristo se puede tener por sumo gozo el encontrarse ante diversas pruebas; sólo en Jesucristo se puede aprender a estar satisfecho en la abundancia o en la necesidad.
Podemos iniciar preguntando: ¿Cuál ha sido el momento más feliz e importante en tu vida? Seguramente también nos harán la misma pregunta… entonces ¿qué diremos?
“¡Yumi, yumi, yumi - We, we, we!” (“¡Estamos felices de proclamar que somos gente de Jesús!”). Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón (Lucas 12:34).
Al terminar la clase regresamos a casa. A mi lado caminaba la pequeña que vi nacer hace casi quince años… Mi hija había aprovechado una pregunta para compartir que Jesucristo es su tesoro y que es feliz. Mi corazón se llenó de alegría y estoy seguro de que Dios también sonrío ese día.

Caleb y Noemí son misioneros mexicanos en China.

© 2007. CAMT. MÉXICO.