El mundo gira con su incesante ruido y estruendo,
en diversos movimientos y sonidos corpóreos;
pero mi alma se siente en un profundo silencio
mientras se abate y se queja en lamentos.
El rocío de tu amor anhela mi ser;
mi interior brama de sequedad.
¡Oh, Señor! No dejes el tiempo pasar
sin que yo pueda contemplar tu hermosura y majestad.
Te anhelo en cada respirar,
el reflejarme ante Ti,
tu rostro poder tocar
y con el ímpetu de mi alma adorarte sólo a Ti.
CRISTINA LARA
© 2007. ESPANA. MÉXICO.