Artículo
 
 
¿Crees en Dios o le crees a Dios?
         


 
 

Parece ser más fácil creer en Dios que realmente creerle a Él y sus promesas. Inconscientemente, en algún momento de nuestra vida, solemos dudar de Él. ¿Cómo es esto posible? Mucho tiene que ver con el concepto que tenemos de Dios y el concepto que tenemos de nosotros mismos.
1. ¿Quién es Dios? Nuestro Padre (Mateo 7: 7-11). Quien nos da buenas dádivas (Santiago 1: 17). Quien nos conduce y guía (Isaías 49: 10). Quien no se duerme en ningún momento y te guarda por siempre (Salmos 121).
Es increíble que a pesar de saber todo esto, en momentos de angustia y desesperanza, digamos: “¿Qué va a pasar conmigo?”, “¿Saldrá todo bien?”, “¿Será lo mejor para mí?”, “¿Será que resulte lo que anhelo?”. Estas preguntas denotan duda y temor, incertidumbre ante lo que puede hacer Él. No sólo no estamos plenamente convencidos de lo grandioso que es Dios, sino que a veces ni siquiera tenemos la certeza de lo que somos.
2. Ahora bien ¿quiénes somos nosotros? Hijos de Dios (Juan 1:12). Coherederos (Romanos 8: 16-17).
Es impresionante que Dios nos ponga como coherederos. Esto significa que compartimos de su herencia con Jesucristo. Nos pone al mismo nivel que su único Hijo. ¿Qué hemos hecho tú y yo para merecer tal privilegio? Jesús dio su vida por ti y por mí, pagó con sangre tu salvación y redención de pecados ¿y aún así te atreves a rechazarlo?
No estamos huérfanos, tenemos un Padre Celestial que quiere darnos lo mejor. Alguien supremo que cuida y vela por nosotros y no nos desamparará en ningún momento. Alguna vez dudé de Él y tenía miedo de que algo que había puesto en mi corazón no se cumpliera; la angustia no me dejaba y dudaba, no sabía si era lo mejor para mí, hasta que Él respondió diciendo: “¿Acaso no soy Yo tu Padre, quien desea lo mejor para ti? Entonces, ¿por qué dudas? ¿Por qué te abates? Si es lo mejor y lo que es conveniente para ti, te lo daré”. En ese momento le pedí perdón por dudar de Él y de su majestuosidad, y reconocí que soy su hija y heredera de sus promesas.
Con un Padre como Él no tenemos de que temer; el temor es duda. ¿Te atreves a dudar de Él? No desperdicies la herencia que tenemos por medio de Jesucristo. No rechaces los regalos y tesoros que Él quiere poner en tus manos.

© 2007. ESPANA. MÉXICO.