El Congreso de Avivamiento y Liderazgo “Avívanos: venga tu Reino” organizado por Amistad de Puebla, nos trajo nuevos conceptos y puntos de vista respecto a nuestra vida cristiana y el efecto que debería de tener ese hecho sobre nuestro país.
El predicador Sunday Adelaja nos retó a no sólo funcionar con los principios expuestos en la Palabra de Dios en el ámbito espiritual, sino que estos mismos principios del Reino los lleváramos a nuestro entorno para irlos trasmitiendo a la sociedad, dado que si no lo hacemos así nunca tendremos un desarrollo sostenido en México.
El progreso de un país va de la mano con la aplicación de los principios bíblicos en nuestra vida diaria. Los países que llevan a cabo estos principios, aun desconociendo, por ejemplo, que la perseverancia, la honestidad o la justicia provienen del Reino de los Cielos, tienen crecimiento y progreso (y esto, aplicado al individuo, tiene los mismos efectos). El hombre, como el país que se conduce conforme a la ética y moral del Reino del Cielo, siempre tendrá bendición.
Por ello, la recomendación a Timoteo por parte de Pablo fue: Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jesús y de sus ángeles escogidos, que conserves estos sin prejuicios… (1 Timoteo 5: 21 y 1 Timoteo 6: 2).
Así como hay personas pobres y personas ricas, hay países pobres y países ricos; la pregunta que se nos antoja es: ¿Qué hace la diferencia entre los países pobres y los ricos? ¿Su antigüedad? No lo creo. Países como Egipto e Indonesia, que tienen mil años de antigüedad son pobres; por el contrario, hay países como Australia y Nueva Zelanda, que hasta hace poco más de ciento cincuenta años eran desconocidos y hoy son países desarrollados y ricos.
¿Los recursos naturales de que disponen? Japón, Corea del Sur y Taiwán tiene un territorio muy pequeño que no sirve para la agricultura ni la ganadería, y sin embargo, son potencias económicas mundiales.
También tenemos el caso de Suiza, sin océanos, que tiene una de las mayores flotas náuticas del mundo; que no tiene cacao, pero sí el mejor chocolate del mundo. País pequeño cuya seguridad, orden y trabajo, lo convirtieron en el lugar donde todo mundo guarda su dinero. Al igual que los otros países orientales no tiene productos naturales, pero da y exporta servicios con calidad muy difícil de superar.
¿Será la inteligencia de las personas la que hace la diferencia? Lo vemos en nuestros propios compatriotas, que al graduarse de una maestría o doctorado emigran a los países ricos y consiguen resultados excelentes.
¿La raza hace la diferencia? En los países centroeuropeos o nórdicos podemos ver cómo los “ociosos” (latinos o africanos) demuestran ser la fuerza productiva de esos países.
Entonces… ¿qué hace la diferencia?
Los principios que las personas de esos países aplican en su diario vivir:
1. La disciplina del trabajo.
2. El orden y la limpieza de sus acciones.
3. La responsabilidad, integridad y puntualidad.
4. El respeto para con las leyes y el prójimo.
5. El deseo de superación y amor al trabajo.
6. Su honestidad y justicia.
7. Su ética y moral.
¿Cómo lograr que personas como usted y yo podamos cambiar hábitos y costumbres de años?
¿Cómo lograr llegar a ser un hombre o una mujer de principios y convertirnos en personas de éxito? ¿Cómo conseguir ir de un gran momento a otro con Dios, hasta llegar a triunfar?
Sólo se logrará aprendiendo de Cristo, tomando la naturaleza de Dios, caminando en las verdades de Jesús, cambiando viejos hábitos y costumbres, por los principios contendidos en la Palabra de Dios, como nos dice Efesios 4: 20-29: Pero ustedes no han aprendido a Cristo (el Mesías) de esta manera. Si en verdad lo oyeron y han sido enseñados en Él, conforme a la verdad que hay en Jesús, que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que sean renovados en el espíritu de su mente, y se vistan del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad. Por tanto, dejando a un lado la falsedad, HABLEN VERDAD CADA CUAL CON SU PRÓJIMO, porque somos miembros los unos de los otros. ENÓJENSE, PERO NO PEQUEN; no se ponga el sol sobre su enojo, ni den oportunidad (lugar) al Diablo. El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad. No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala (corrompida), sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.
Será entonces, y sólo entonces, cuando México deje de ser un país tercer mundista y logre obtener un superávit económico, educacional y de calidad de vida.
© 2007. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO.