Esta entrevista fue realizada durante el Tercer Congreso de Avivamiento y Liderazgo, en Amistad de Puebla.
Solicitamos al pastor Sunday Adelaja esta plática porque queremos saber más acerca de Ucrania, donde él ministra; aunque, más que nada, y lo más importante, conocer lo que el Señor está haciendo en ese lugar a través de su ministerio, ya que ha tenido una gran repercusión no sólo en ese país, sino también en otros lugares.
A. N.: Pastor Sunday, sabemos que usted estudió Periodismo en Bielorrusia, ¿cómo es que llegó usted a ese país y qué le motivó a estudiar allí?
S. A.: Lo que me motivó a estudiar en Rusia es una sola palabra: pobreza. No podía alcanzar a pagar los gastos educativos en mi propio país, Nigeria. Como allí se les otorgan becas a estudiantes con buenas calificaciones, hice mi solicitud y me la concedieron en 1986, hace veintiún años. Estudié allí durante siete años, aunque primero tuve que estudiar el idioma durante un año, luego la licenciatura y la maestría; fueron un total de seis años académicos.
A. N.: Esto quiere decir que usted habla el idioma ruso o el ucraniano.
S. A.: Sí, así es.
A. N.: ¿Usted considera que esto fue un factor determinante para empezar a trabajar allá en Ucrania en la obra del Señor?
S. A.: Quizás. Podríamos decir que es un factor que ha influido en el éxito. Sin embargo, en sí el factor que me motivó a permanecer allí fue el encuentro que ya había tenido con el Señor Jesús. Cuando yo llegué a Rusia había mucha frustración en mí por el hecho de que no había iglesias y no había pastores allí. Mi frustración era tal que me preguntaba por qué Dios me había permitido llegar a ese país tomando en cuenta la situación en la que estaba ese lugar. Como consecuencia de esa frustración me puse a orar, y como consecuencia de la oración Jesús se me apareció. Esta revelación duró tres días; fue durante ese tiempo que el Señor me tomó de la mano llevándome en un tipo de viaje hacia el futuro, mostrándome las cosas que yo habría de hacer.
A. N.: ¿Esto quiere decir que fue una señal directa de parte de Dios para entrar a trabajar allí en Ucrania?
S. A.: Sí, así es. Yo solamente tenía seis meses de cristiano, entonces salí de África para llegar a Rusia. Nunca había sido miembro de una congregación, porque había sido salvo al estar viendo un programa en la televisión. Seis meses después llegué a Rusia, y no había iglesias. Cuando viajo por el mundo la gente me pregunta: “¿Cuál es tu fundamento teológico; dónde estudiaste?”. Yo digo: “No tuve ninguno. Yo tuve un encuentro con el Señor Jesús y he aprendido en un sentido práctico a través de la Biblia”.
A. N.: Bueno, pues, entonces en eso existe algo en común con Amistad de Puebla. En esta congregación la mayoría de los líderes y pastores casi no hemos asistido a institutos teológicos, pero Dios nos ha bendecido tanto que hoy estamos aquí, delante del Señor, tratando de seguir su consejo y su Palabra.
Siendo Ucrania un país joven en cuanto a su independencia, democracia y libertad, y habiendo sido un país comunista con religión ortodoxa, ¿qué tan difícil le resultó empezar la obra cristiana?
S. A.: De hecho fue muy difícil. Hasta la fecha, ciertas iglesias que son como la nuestra, cristianas evangélicas, nos denominan secta; un sinnúmero de veces han intentado clausurar nuestra congregación. La Iglesia Ortodoxa, la religión, siempre está peleando en contra de nosotros. Se cree que soy un agente de la CIA que ha sido enviado para destruir la cultura local; sin embargo, la verdad es que soy un agente del Todopoderoso Dios.
A. N.: En Amistad de Puebla también se tuvo una experiencia muy similar. Cuando se inició (gracias al Señor la gente comenzó a llegar a las reuniones, convirtiéndonos en un grupo de trescientas a cuatrocientas personas), salió un desplegado en el periódico que decía a ocho columnas: “Amistad Cristiana: la secta más peligrosa del mundo”. Dentro de las ocho columnas en donde se tomaron la libertad de hacernos publicidad decía también que nosotros estábamos siendo apoyados por la CIA.
¿Cómo fue el inicio de su iglesia La embajada del Reino de Dios, allá en Kiev, Ucrania?
S. A.: Por supuesto, tuvo su inicio con una palabra de revelación de parte del Señor. Sin embargo, Él tuvo que empezar conmigo durante un año o dos para que pudiera llegar a creer que era capaz de pastorear una congregación de este estilo en Europa. Llegué a la conclusión de que yo estaba loco o Dios estaba loco por pedirme que pastoreara una congregación en Rusia; no era algo real, factible. En una sociedad donde abiertamente me llamaban en la calle “Chocolate”, “Chango”, “Mono”, ¿cómo podría yo iniciar una congregación? ¡Nadie vendría! Sería como un insulto del rango más alto que un negro intentara enseñarle a un europeo blanco. Incluso en Estados Unidos, siendo tan democrático como es, no se ve tanta gente blanca asistiendo a congregaciones dirigidas por gente negra o a congregaciones hispanas. Tomemos el caso de T. D. Jakes, un hombre de los más ungidos que hay; sin embargo, la gente blanca no va con él, porque… como que tienen la idea de que no son compatibles (eso fue algo que inició en Europa, y allí ese sentimiento o antagonismo es aún más fuerte).
Entonces, yo decía: “¿Cómo es que Dios pudo haberme dicho que iniciara una congregación? ¡Es una locura, porque ciertamente nadie vendrá!”. Los primeros cuatro años no logré una sola conversión de gente europea. Sí logré de gente de África, de Latinoamérica y de otros lugares, pero ni uno solo que fuera de ascendencia europea. Resultaba que Dios me estaba dando una clara indicación de que iniciara una congregación en Rusia (todavía Ucrania formaba parte de ella) y eso no era posible.
Él me convenció, pero para que yo llegase a creer esto, tuve que ponerme a orar y ayunar durante un lapso de tres meses. Me ponía a orar alrededor de cuatro a seis horas diarias;sin embargo, eso me condujo a una revelación mayor del Señor Jesucristo; Él me habló muy claramente. A estas alturas ya estaba trabajando secularmente en mi profesión de periodista en una estación de televisión, y allí hice anuncios para cualquier persona que quisiera estudiar la Biblia. Ante esta invitación tuvimos unas siete personas, poquitas, que sí respondieron. No era fácil, porque la primera vez llegaron siete, pero la segunda llegaron cinco y en la próxima se redujeron a dos. Durante mucho tiempo no pudimos rebasar la marca de los siete, los cuales eran alcohólicos o drogadictos. Le reclamé a Dios: “¿Por qué me hablaste de que me ibas a utilizar para construir o edificar una megacongregación?”. Para mí, los siete, no tenían facha de megacongregación.
Entonces, hubo un día en que llegó una mujer cuyo nombre era Natasha Alcohólica (nunca había escuchado un nombre así). Ella me dijo que, si bien ese no era su apellido, sí era alcohólica, por eso la llamaban así. Estaba muy desanimado, pero el Espíritu de Dios vino sobre mí y sentí un impulso para impartirle una palabra profética de que ella no debería llamarse Alcohólica, porque ya no lo sería más. Regresé, y no pude dormir de lo deprimido que estaba. Me puse a pensar cómo edificaría una megacongregación construyéndola con gente como ésta.
Esa noche decidí que no dormiría hasta no escuchar algo de parte de Dios. Me puse a orar y a clamarle, preguntándole cómo es que se daría todo eso.
No fue sino hasta las tres de la mañana que Dios me habló y me dijo: “Deja el estrado y el pódium; sal a la calle. Ve a buscar a la gente; recíbela aun cuando sea alcohólica y drogadicta”.
Lo que Dios me enseñó fue que el ministerio no se efectúa desde un estrado, sino que se logra tocando las vidas de las personas con el amor de Dios. La gente no vendría a mí a causa del prejuicio de ser un hombre negro; sin embargo, Él me dijo que habría gente que sí lo haría, porque ella ya estaba segregada de por sí, apartada, rechazada; además, estaba ciega al color que yo tenía.
El Señor me dio la señal o condicionante: si yo podía amar a estas personas como yo le amaba a Él y tratarles como podía tratar a Jesús, entonces, al confiarmelas, posteriormente Él me podría confiar a la gente común (no alcohólicos ni drogadictos), la gente de élite, la de poder, la de influencia.
Dejé mi estrado para salir a buscar a la gente marginada y empecé a ayudarles a cortarse el cabello y las uñas, a peinarse, a rasurarse, a alimentarlos, etc. Esa gente se convirtió en gente común, y el poder milagroso de Dios empezó a liberarles del alcohol y las drogas; así fue como empecé con estas personas. Ellos regresaron a la congregación con sus padres y familiares: toda la parentela que les había desechado; fueron ellos los que empezaron a venir. Fue así como logramos nuestro primer avance trascendental. En un lapso de un año pasamos de ser siete personas a mil.
Continuará en el próximo número…
Sunday Adelaja nació en Nigeria y estudió Periodismo en Bielorrusia. En 1993 fundó La Embajada del Bendito Reino de Dios para todas las Naciones en Kiev, Ucrania, congregación que creció de siete personas a una membresía actual de 25,000 asistentes, haciéndola la iglesia carismática más grande de Europa. Adelaja es usado alrededor del mundo con poder en lo profético y evangelístico, con manifestación de sanidades y milagros. Dios lo usó para lograr un millón de conversiones en los primeros ocho años. Su congregación cuenta con tres mil líderes que ministran en el área de Kiev en treinta reuniones semanales en varios auditorios. Ha establecido trescientas congregaciones en treinta países. A través de la televisión alcanza a cien millones de hogares en Europa, África y Rusia. Es autor de más de cuarenta libros. Ministra con su esposa Abosede y sus tres hijos: Perez, Zoe y Pearl.
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