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Quién soy y para qué estoy aquí
         
 
 

Las dos preguntas del título de este tema son las dos interrogantes más grandes de toda la humanidad. Sobre todo, encontramos, que son las más cuestionadas por la juventud debido a que en esta etapa de la vida es dónde se desarrolla de manera más fuerte el sentido de la identidad.
Durante siglos y años estas preguntas han existido en el inconsciente del hombre. Él siempre ha tratado de darle una respuesta a las mismas, a través de la ciencia, del conocimiento, de la tecnología, del pensamiento humano, de la lógica, del arte y de todas y cada una de las ramas como la filosofía. Desgraciadamente, la gran mayoría de estos intentos han fracasado en darle las respuestas correctas. Esto es debido a la falta del conocimiento de la verdad, la cual solamente se encuentra en la Biblia, ya que ésta es la fuente de toda la sabiduría. El conocimiento carente de la verdad es inútil. Es por esto que le daremos una respuesta a estas dos con base en la verdad.
El joven siempre se ha hecho estás dos preguntas a causa de la búsqueda del conocimiento de su identidad. Para contestar la primera pregunta necesitamos conocer de dónde venimos, quién nos hizo, etc.
En la actualidad, las escuelas, desde primarias hasta universidades, están impregnadas de la creencia en la Teoría de la Evolución; de hecho, ésta se enseña como si fuera ciencia, y no como lo que es, una simple teoría.
Esta teoría nos plantea que somos animales racionales, carentes de espíritu y alma. Al proponer esto se vuelve fatalista y deprimente, pues no existe una razón suficientemente fuerte como para desear vivir. Según la teoría, somos el producto de un acto fortuito de los átomos, reduciendo así nuestra existencia a la casualidad natural, A fin de cuentas, no nos proporciona la respuesta a nuestra pregunta.
Esto es sólo por mencionar una teoría muy común entre la juventud, pero lo cierto es que podríamos hablar durante horas acerca de todas las existentes, sin acabar, y sin encontrar la respuesta a la pregunta acerca de quiénes somos. Si un joven no sabe quién es ni para qué esta aquí, su vida no tiene sentido. Es por esta razón que con frecuencia vemos jóvenes y señoritas que se suicidan.
Hay dos postulados que enseña la Biblia: a) Dios existe. Esto es sencillo de demostrar, ya que sólo debemos ver a nuestro alrededor, la perfección y el milagro inteligente de la creación natural. La naturaleza misma nos permite vislumbrar la inteligencia por la cuál fue diseñada (Salmos 19:1-6). b) Fuimos creados por Dios. Tomando en cuenta el postulado anterior, llegamos a la conclusión lógica de que nuestra existencia procede de Él, pues nos creó (Hebreos 2:7).
Tomando en cuenta los dos postulados anteriores, concluimos que el conocimiento de nuestra identidad se encuentra en la revelación de Dios (la Biblia), pues al igual que como obtenemos cierta identidad de pequeños al saber quiénes son nuestros padres, de la misma forma obtenemos el conocimiento pleno de quiénes somos al saber quién es nuestro Creador y Padre Celestial. Nuestra identidad se encuentra oculta en Cristo Jesús. Sólo al lograr comprender esto y vivir como hijos de Dios habremos encontrado nuestra verdadera identidad, y por lo tanto, nuestra razón de existir y vivir.
¿Quién soy? La verdad absoluta de Dios me dice que soy, primeramente, creación suya, hijo suyo (Juan 1:12b) (por tanto, me ama como tal), amigo (Juan 15:15) (como tal, desea tener una relación de amistad conmigo) y por último me dice que soy un amante de Dios (Juan 14:21) o al menos así debiera ser, pues fui creado para esto primeramente (Efesios 1:4-6).
De la misma forma, tomando en cuenta lo anterior, la respuesta a nuestra segunda pregunta se obtiene por deducción, pues de la misma forma en que el creador de un invento sabe el funcionamiento del mismo, Dios nuestro Padre y Creador sabe perfectamente para que estamos aquí.
¿Para que estoy aquí? Para amar a Dios con todo mi ser y para amar a mi prójimo como a mí mismo. Nuestra propia naturaleza nos dice que somos intrínsecamente seres relacionales; esto es, que necesitamos tener relación con otros. Dios nos dicta que nuestra relación más importante debe ser con Él y posteriormente con nuestro prójimo.
Así de sencillas son las respuestas a estás dos grandes interrogantes.

© 2007. ESPANA. MÉXICO.