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Y en Japón, ¿todos comen arroz?
         
   
 

Hace un par de años asistí a un estudio bíblico con misioneras. Al convivir con ellas me percaté de que no sabían mucho sobre México y los mexicanos, así que realicé una pequeña encuesta, y varias de ellas confesaron que, efectivamente, no sabían mucho sobre el contexto social, político o económico de México (incluso algunas me confesaron que ni siquiera sabían el nombre del presidente en turno). Confieso que, cuando realicé mis estudios universitarios en los Estados Unidos, fue igual: nunca me interesó conocer a profundidad el contexto social, económico o político de este país (en gran parte porque me sentía extranjera y también porque siempre supe que regresaría a México). Posiblemente esta sea la razón por la que algunas de estas misioneras que conocí no querían saber más sobre México: se sentían extranjeras y pensaban regresar a su país. Aquí cabe preguntarse: ¿será efectivo su ministerio? ¿podrán relacionarse con los mexicanos y establecer empatía si ni siquiera saben las costumbres sociales de nuestra cultura? ¿cómo podrán ministrarle a una esposa sometida por el machismo del esposo si ni siquiera entienden el trasfondo histórico de este mal que aqueja a nuestra sociedad?
Lo triste es que, posiblemente, algunos misioneros que llegan a nuestro país creen que sí lo conocen, debido a que México es mundialmente famoso por su comida, el tequila, los mariachis, etc. También en ocasiones aparecemos en las noticias internacionales, en las que, desafortunadamente, se destacan la pobreza y corrupción que vivimos. Esto es lo que los misioneros han escuchado de los mexicanos. Podemos decir que, efectivamente, conocen algo de nosotros, pero… ¿a qué los lleva este “algo”? Obviamente a tener una visión muy limitada y a establecer estereotipos que a la mayoría de los mexicanos nos ofenden. Por esta razón, es importante que el futuro misionero investigue y conozca la situación social, política y económica del país o grupo étnico al cual ministrará. A continuación se enumeran razones por las cuales es importante estudiar este contexto antes de ir al campo misionero.
1. Evitar estereotipos. Las generalizaciones y estereotipos ofenden a cualquiera. Durante el tiempo que viví en Estados Unidos era muy frustrante cuando algunas personas creían que en México todos tomamos una siesta al medio día… y sí, ¡hubo quienes me preguntaron si yo lo continuaba haciendo!
2. Establecer empatía. Conocer el trasfondo de las personas y poder ponerse en el lugar de otros será excelente para poder establecer relaciones genuinas que nos lleven a hablarles sobre el amor de Jesucristo.
3. Evitar ofender. Es muy importante saber los símbolos y costumbres que para una cultura son “sagrados” y así evitar ofensas (no me refiero solamente a símbolos religiosos). Para la mayoría de los norteamericanos su espacio personal es sagrado, así que no tocarlos ni acercarse mucho a ellos al hablar significa respetar algo que es importante para esa cultura.
4. Establecer puentes de comunicación y empatía. La primera vez que sentí que un norteamericano se interesaba en mí en la universidad fue cuando un obrero de Intervarsity Christian Fellowship (un ministerio estudiantil mundial que en México se llama Compañerismo Estudiantil Cristiano) trató de hablarme en español y mencionó algo sobre la comida mexicana. Este simple gesto me mostró que él era sensible a mi cultura y a mi trasfondo y la consecuencia fue que durante todos mis años universitarios participé en este ministerio.
5. Demostrar que nos interesan las personas. Cuando como extranjeros demostramos conocimiento sobre otra cultura, la señal que las personas de esa cultura reciben es que nos interesan, lo cual representa un excelente puente de acercamiento para poder compartir el Evangelio.
Los seres humanos estamos marcados por nuestras costumbres, cultura, trasfondo político y situación económica. Es muy importante que un futuro misionero se prepare lo mejor posible en cuanto al contexto del grupo al cual ministrará. Incluso todos nosotros, los que no estamos en el campo misionero transcultural, estamos llamados a ser misioneros en nuestro entorno inmediato, y por lo tanto, también debemos conocer el contexto de aquellos que nos rodean. Muchos de nosotros desafortunadamente no somos tan diferentes a esas misioneras que conocí, y no sabemos ni siquiera quiénes son nuestros legisladores estatales.
Sepamos lo que pasa en nuestra sociedad, leyendo los periódicos, sabiendo lo que está “de moda”, informándonos de cuál es la agenda política de nuestros gobernantes, aprendiendo sobre temas económicos que nos afectan a los mexicanos en nivel nacional e internacional, para así poder participar activamente en nuestra sociedad y establecer puentes que nos conduzcan a compartir el Evangelio de manera efectiva.

Ada González es profesora de Investigación de Campo en el Centro Latinoamericano de Misiones.

© 2007. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO.