En Jehová he confiado; ¿cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave? (Salmos 11:1).
En muchas circunstancias en la vida de cada cristiano vienen situaciones que nos retan a vivir lo que hemos creído de Dios y a echar mano de aquellas promesas que hemos declarado sobre nuestra vida en tiempos pasados.
Estas situaciones nos enfrentan con la necesidad de creerle a Dios, y no solamente creer en Él. Ellas vienen cuando necesitamos tomar ciertas decisiones importantes en nuestra vida o cuando debemos enfrentar lo que tememos, lo que nos asusta, lo que evitamos, lo que no queremos encarar.
El salmista recordó lo que había creído de Dios, y tuvo que detenerse para reafirmar: “En Jehová he confiado”, y cuestionar los pensamientos que le atemorizaban, que le sugerían que huyera a otro lugar, que se sometiera a las presiones del temor y confusión; por esta razón se respondió a sí mismo: “¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave?”.
La persona que pone su visión en las obras del enemigo de nuestras almas definitivamente será atemorizada; cuando hay concentración en lo que hace el enemigo se menosprecia lo que hace Dios. Porque he aquí, los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón (Salmos 11:2).
Lo que el enemigo no sabe es que todo lo que está puesto sobre el peñasco de Dios está firme, y no caerá, por más fuerte que sea el viento o las tribulaciones. En el salmo 40:2 el salmista afirma: Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
La protección de Dios sobre nosotros es maravillosa, y solamente debemos creerle a Él. Siempre debemos recordar nuestra posición, así como el salmista lo ha declarado en los pasajes anteriores. De esta forma podemos recurrir a las promesas que Dios nos ha dejado.
Estamos puestos sobre la Roca de Dios; roca firme que no se moverá y que tiene control sobre las circunstancias que se presenten en las vidas de todos los que confiamos en Él. Como la Biblia menciona en el salmo anterior, estamos plantados en terreno firme y así estaremos protegidos.
Torre fuerte es el nombre de Jehová; a Él correrá el justo, y será levantado (Proverbios 18:10). Nuestra confianza en Dios y nuestra confianza en la veracidad de su Palabra nos coloca en la Torre Fuerte de Dios, y seremos salvos de lo que venga.
No hay fuerza ni arma que pueda mover al hombre de fe. La fe en Dios es lo que realmente vence al mundo y a todo lo que hay en él. Sólo hay que colocarse con la confianza de que la Palabra de Dios a nuestra vida es fiel y verdadera; venceremos lo que sea que venga contra nosotros.
Es realmente sencillo creerle a Dios; no se requieren muchas ceremonias para ello. Solamente declaremos lo que Dios ha dicho en cuanto a nosotros o en cuanto a la situación que estamos viviendo, y creamos que así será en nuestra circunstancia personal, familiar, laboral o comunitaria.
Los pasos para ser establecidos en Dios son los siguientes:
• Reconocer nuestra total dependencia en Él.
• Pedir su gracia diariamente para nuestro caminar.
• Tratar a la gente con amabilidad y respeto en todo tiempo.
• Aspirar para conocerle más en todo lo que hacemos.
• Leer la Biblia diariamente como comida para nuestro espíritu.
Dios está interesado en nuestra seguridad, física, espiritual, económica… Sin embargo, siempre con una total dependencia en Él. Nunca dudemos de la posición de Dios en cuanto a nosotros. Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis (Jeremías 29:11). Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces (Jeremías 33:3).
La disposición de Dios está para ayudarnos a entrar en su perfecto plan.
Joseph Chuks es ingeniero y director editorial del portal cristiano cristoweb.com.
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