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“Matrimonios por secuestro” en la India
         


 
 

Mientras en casi todo el planeta una boda es sinónimo de alegría y festejo, en la India, en ciertas zonas, ocurren cosas muy distintas, que bien podrían llevar la etiqueta de “Aunque usted no lo crea”.
Para empezar, según las creencias hindúes, la temporada de bodas en India depende de la posición de los planetas, quienes favorecen especialmente las alianzas desde febrero a abril y de septiembre a noviembre.
Para muchas parejas, sin embargo, no es una época de celebración. El matrimonio hindú es, en muchos casos, un acto social y no individual, ya que son los parientes u otros miembros de la familia quienes deciden con quién se casa uno (por supuesto, dentro de la misma casta). En algunas comunidades, si el novio decide casarse con la mujer de su preferencia, o incluso fugarse para contraer matrimonio, puede ser juzgado por la comunidad y muchas veces morir junto con la novia. Todavía es peor si la mujer quiere ejercer su derecho de decidir quién será su esposo. A ella la juzgan por su capricho y muchas veces la matan por incurrir en una “desgracia familiar”.
Por lo tanto, el matrimonio puede llegar a ser despojado de amor, de toda noción de deseo, pasión o preferencias personales. Hay familias que no encuentran esposo para sus hijas por no tener dinero para la dote y prefieren secuestrar al novio potencial. Para obtener su consentimiento, lo golpean y lo dejan sin comer durante días.
En esta temporada de matrimonios la situación es especialmente grave en algunas partes del estado de Bihar. El matrimonio entre diferentes castas sigue siendo raro. Durante el 2006, sólo catorce casos de matrimonios de este tipo fueron registrados en este estado. El fondo monetario destinado por el gobierno hecho para promover alianzas entre diferente castas ha quedado sin utilizar, informó el periódico Hindustan Times.
La ciudad de Begusarai, a doscientos kilómetros al este de Patna, capital de Bihar, es notoria por los matrimonios hechos de prisa y corriendo. Ser joven, atractivo y soltero es algo muy peligroso en algunas partes de este estado, donde el “matrimonio por secuestro” es un fenómeno muy común.
Ajay Chowdhary no tenía ni idea de que estaba por casarse a punto de escopeta cuando fue a pasar su vacaciones en la ciudad de Begusarai. Fue rodeado por una banda de ocho personas que lo metieron en un coche. Al día siguiente, después de recibir una paliza, tuvo que casarse con una mujer desconocida. Por la noche fue rescatado por su familia, pero era tarde. ¡Ya tenía a su mujer! Resistió por un tiempo, pero acabó aceptando el hecho como su destino.
Ramesh Singh, otra víctima del matrimonio por secuestro, se pone emocional cuando narra el incidente. Tuvo la mala suerte de ser secuestrado por una banda en un pueblo cerca de Begusarai. Oficinista de un banco, fue secuestrado cuando asistía a un matrimonio. Tuvo que pagar el precio por no estar en guardia. Fue secuestrado por la banda, lo golpearon y lo privaron de comida para obtener su consentimiento. Para su horror, hasta las mujeres lo golpearon con zapatillas y palos de escoba. En esos momentos, quiso salvar su vida y aceptó a la mujer como su destino.
Hay docenas de casos de matrimonio por secuestro en ciudades como Darbhanga, Gaya, Purnea y sus alrededores. No es que todos los matrimonios fallen. Debido a la tradición y a la sanción social, no es fácil salir de esta trampa.
La sociologa Manju Verma, de Darbhanga, explica que “el matrimonio por secuestro es un instrumento, aunque radical, cuando las negociaciones para la alianza no obtienen el resultado deseado”.
Por otro lado, se da un fenómeno interesante: dada la escasez de novias, a ellas las casan con más de una persona (muchas veces con todos los hermanos de una familia). Es una nueva forma de esclavitud sexual y de poliandria. Por otra parte, la escasez de mujeres en Rajastán ha dado pie a un fenómeno de intercambio de novios. Los parientes de la novia no aceptan el matrimonio de su hija si la familia del novio no tiene hija para ofrecerla a cambio.
En el estado de Haryana, vecino de la ciudad de Delhi, muchos hombres importan a sus novias de otros estados. Los hombres de Haryana tienen alianzas con mujeres de Assam; hombres de Rajasthan importan novias de Andhra Pradesh. Hay que hacer notar que hay diferentes idiomas en los diferentes estados. La cultura de trabajo también es radicalmente diferente. Las proporciones entre hombres y mujeres en Haryana y Rajasthan son muy desequilibradas. La extrema pobreza y los feticidios de niñas han dado como resultado una gran escasez de novias que ha dado pie a un nuevo fenómeno de “menos esposas”.
Es inverosímil creer hasta dónde han llegado estas culturas y lo desviado que están de la verdad. Si así comienzan los matrimonios en la India, ya puede usted imaginarse el infierno que ha de ser la vida matrimonial y cómo han de terminar cada enlace.
…Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová (Oseas 2:19-20).

Fuente: BBC MUNDO
Redacción: AMÉRICA NUEVA