Que tal mis Campeones, espero que durante este tiempo la estén pasando muy bien y ya estén de regreso después de unas merecidas, o no, vacaciones.
Durante estas vacaciones, no tuve la oportunidad de salir de casa, así es que aproveche el tiempo para realizar algunos pendientes y para descansar un poco en la comodidad del hogar; eso me dio la oportunidad de ver los noticieros televisivos, tanto de la mañana como de la noche, sin las prisas de los días de trabajo. Al ver las noticias detenidamente, me di cuenta de que como nunca antes, la mayoría de estas notas estaban vinculadas a una gran ola de violencia en nuestra nación, y en el mundo entero; violencia en las calles, en los centros vacacionales, en el trabajo, en el hogar, en cualquier lugar, rincón o población la violencia se hacia presente.
Recuerdo un reportaje que me dejó realmente consternado. Un aficionado filmó y mandó al noticiero una pelea entre dos jovencitas, casi adolescentes que se golpeaban a las afueras de una escuela, la pelea mostraba escenas que no quiero describir en este artículo; pero lo que realmente me indignó de esta pelea era ver una serie de personas que veían y disfrutaban este pleito, los mismos compañeros, gente que iba pasando por allí y sobre todo una mujer adulta, que no sólo veía, sino que animaba a una en especial. Esta mujer dirigía a gritos y con palabras además de obscenas humillantes a una de las chicas. Le decía como pegar, como lastimar, como causarle dolor a la contrincante y cuando vio a su favorita caer, no dudo en acomodarle un golpe a la otra para darle oportunidad a su “pupila”. Esa ya era una escena bastante fuerte, pero para rematar el asunto, el comentarista mencionó que esa mujer era nada más y nada menos que la mamá. El mismo comentarista estaba atónito no sólo de la violencia en las calles, afuera de las escuelas, entre los jóvenes; sino de la desfachatez de la mamá. La pregunta que dejó en el aire fue impresionante ¿qué valores le enseña esta mujer a su propia hija?
Y siguiendo en el asunto de lo que podemos ver en televisión, no hay de otra, peleas, golpes, mítines con violencia, asesinatos a periodistas y políticos; son por día el contenido de la gran mayoría de las noticias.
Al estar escribiendo este artículo una noticia comenzó a correr en los medios de comunicación tanto locales como internacionales. “Joven estudiante de la Universidad del Tecnológico de Virginia en los Estados Unidos masacra a 32 estudiantes y maestros”. Cho seung-Hui, de 23 años de edad, estudiante de la carrera de filosofía inglesa, nativo de Corea del Sur, en un arranque de ira tomó un arma y sin más se dio a la tarea de matar y después de cometer el atentado se suicido con la misma arma que utilizo para quitarle la vida a sus demás compañeros. Según leí el día de hoy, algunas investigaciones han brindado la teoría de que Cho Seung Hui, poseía una errática personalidad. Algunos afirman que era un joven solitario, con problemas de conducta. Según el famoso periódico New York Times. Algunos dicen que tenía escrito en el brazo “Hacha Ismael” que podría ser una referencia a un texto islámico, vinculado a la historia bíblica de Abraham. Una de las profesoras de Cho recordó el tono perturbador de algunos de sus ejercicios literarios, hasta el punto de que le fue aconsejado que recibiera ayuda psicológica.
Muchas versiones son las que se derivan de las investigaciones, muchos los comentarios, las suposiciones, las manifestaciones en contra; pero sólo una cosa es real 33 seres perdieron la vida junto con la de este joven en un acto más de la violencia de este loco mundo.
¿Por qué tanta violencia?, ¿cómo podemos combatirla?, ¿hasta cuando terminará?, ¿qué tan seguros estamos en nuestro pequeño círculo?, ¿cuál es la probabilidad de pasar de espectador o víctima? Estoy seguro que más de una persona, incluido yo mismo estamos haciéndonos estas preguntas. Y bueno yo no tengo todas las respuestas, pero si sé que juntos podemos aprender algo sobre este tema.
Primero que nada quiero decirte que la violencia es un asunto de poder, que se filtra en todos los ámbitos de nuestra sociedad, y que generalmente empieza en el interior del hogar, hasta terminar en lo que hoy nos encontramos en las calles de toda ciudad.
Se define a la violencia como la intención, acción u omisión mediante el cual intentamos imponer nuestra voluntad sobre otros u otras; generando daños de tipo, físico, psicológico, moral, sexual, patrimonial. Siguiendo con este artículo quiero ocupar tiempo en definir los tipos o manifestaciones de violencia, porque es importante que identifiquemos de la mejor manera el problema.
La violencia física es toda acción que implique el uso de la fuerza contra otra persona. Puede consistir en golpes, patadas, pellizcos, lanzamiento de objetos, empujones, cachetadas, rasguños y cualquier otra conducta que atente contra la integridad física, ya sea que produzca marcas o no en el cuerpo. En algunos casos este tipo de violencia ha llevado a la víctima a perder un miembro de su cuerpo o aún a la muerte.
La violencia verbal se da cuando una persona insulta, ofende o le dice cosas mortificantes a otra, ya sea en privado o en público. Es decir cualquier forma verbal que denigre a un ser humano; por ejemplo: “no sirves para nada”, “inútil“, “estas loca”, “estaría mejor sin ti”
La violencia emocional es todo acto que realiza una persona contra otra para humillarla y controlarla. Mediante intimidación, amenazas, manipulación, humillaciones, acusaciones falsas, vigilancia, persecución o aislamiento. Algunas frases pueden ser “No puedes salir de casa si no vas conmigo”, “No puedes estudiar”, “No quiero que te lleves con …”, “No quiero que veas a tal o cual persona”
Violencia Sexual es toda acción que implique el uso de fuerza, coerción, chantaje, soborno, intimidación o amenaza, para hacer que otra persona lleve a cabo un acto sexual u otras acciones sexualizadas no deseadas. Esta se ejerce cuando una persona es obligada por otra a mantener relaciones sexuales cuando no quiere, a hacer cosas durante el acto sexual que no le gusta pero que es obligada. Aquí vamos desde la violación sexual hasta comentarios y gestos sexuales no deseados, burlas acerca del cuerpo, agresiones sexuales con armas u objetos, etc.
Violencia Patrimonial es aquella que está dirigida contra los bienes, pertenencias y dinero, cosas tan simples y domésticas como destruir la ropa, esconder la correspondencia o documentos personales, destruir cualquier mueble o posesión, amenazar con quitar el coche, el dinero o el gasto hasta el robo o la sustracción de los bienes de alguien.
Es muy importante establecer el hecho de que la violencia no es normal, no es normal en ningún ámbito, no es normal en el ámbito doméstico, escolar, laboral o desde cualquier punto de esta sociedad. La violencia se aprende, se ejerce y se vive por el ejemplo, es un elemento cultural, que por desgracia cada vez más aparece en nuestra sociedad. Dios no creo a los seres humanos para ser violentos, ni para ser víctimas de la violencia. Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, la Biblia nos enseña que los hizo a su imagen y semejanza y podemos ver a través de los dos primeros capítulos del libro de Génesis que Dios nunca pensó en los seres humanos como víctimas ni victimarios, como agredidos o agresores; pensó en hombres y mujeres que convivieran cimentados en un reino de justicia, paz y gozo.
La aparición de la violencia la encontramos en el mismo libro de Génesis, en el capítulo 3, la descubrimos cuando el hombre se separa primero de Dios y luego de la mujer. Esta separación se da cuando el hombre y la mujer deciden pecar, es decir buscar lo suyo, ser iguales a Dios, dejar de escuchar su voz y seguir sus instrucciones. Recordemos que la instrucción original de Dios era que tanto el hombre como la mujer fueran uno, con esto Dios no quería decir que fueran iguales, sino que caminaran juntos en armonía. El mismo Adán lo reconoció en Gen. 2:23 “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada; pero el pecado no nada mas lo separo de la mujer sino que le cambio su manera de pensar, en Gen 3:12 y 20 Adán le dice a Dios “La mujer que tu me diste”…. Llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Nótese como Adán se expresa de la mujer, la que antes era carne de su carne ahora era la mujer que Dios le había dado “Eva”. Es aquí precisamente donde la violencia comienza en la vida del hombre y su descendencia, creciendo en actos de corrupción y de maltrato, siendo estos vergonzosos ante los ojos de Dios. En Gen. 4:8 la Biblia nos muestra el caso de dos hermanos, hijos de Eva. “Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mato”. ¿Hay alguna diferencia entre estos actos de violencia y los que ahora estamos viviendo? Los actos son los mismos, la diferencia es que ahora son en gran magnitud. La pregunta es: ¿Cómo podemos resolver la violencia de este mundo? La respuesta esta en su misma palabra: Lucas 11:2 nos enseña la oración que Jesús dejó como un modelo “Hágase tu voluntad como en el cielo, así como en la Tierra”. La voluntad de Dios es establecer el reino de Dios a través de la oración de sus hijos.
Rom. 14:17 dice; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
Mis estimados campeones nunca es tarde para establecer los principios de Dios aquí en la Tierra, comencemos transformándonos, reeducándonos y apartándonos de la influencia negativa de éste mundo. Romanos 12:2 nos dice que “no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de nuestra mente…”
La única manera de transformar nuestra mente no es con conceptos correctos, ideas e influencias positivas sino atrayendo la mente de Cristo a nuestra propia mente.