El 14 de noviembre de 2006 fue aprobada en el estado de Coahuila la Ley de Pacto Civil de Solidaridad, reforma al Código Civil que establece un compromiso patrimonial entre parejas de cualquier sexo.
Esto, para muchos, es un proceso de avance y de los nuevos tiempos que se viven en el mundo, válidos para muchos hombres, instituciones y autoridades, pero no para Dios. El Señor establece en su Palabra que el plan original es la unión entre un hombre y una mujer. En Génesis 2:22-24 leemos: Y de la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre. Y el hombre dijo: ésta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne (BLA).
Más adelante advierte en 1 Corintios 6:9: ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el Reino de Dios.
Podrán muchos mexicanos no estar de acuerdo con la ley de Dios (e inclusive hacer comentarios, como en el caso de ciertos legisladores de partidos, que dicen: “No estamos regidos por la Biblia, sino por la Constitución”; posiblemente este mismo pensamiento comenzará a proyectar esta ley y otras como el aborto en varios estados del país), pero lo que no entienden muchos, y pretendo dejar muy claro este punto en este escrito, es que Dios no puede ser burlado: No os engañéis, Dios no puede ser burlado; porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará (Gálatas 6:7).
Recientemente nos enteramos en las noticias que hacía diez años que en Coahuila no se enfrentaban una sequía como la que se está viviendo en estos últimos meses. Vimos en las noticias escenas donde se observaba a una mujer que llenaba botes de agua encharcada que después herviría para usarla para asearse un poco, e inclusive, para consumirla.
Las autoridades del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento de ese estado advierten de cambios climáticos fuertes con una falta de lluvia, lo que sin duda también se reflejará en los niveles de las presas, y por consiguiente, en la falta del vital liquido en muchas poblaciones del estado.
Por lo mismo, la Unión Ganadera Regional de Coahuila advierte que por estas sequías se esperan pérdidas millonarias por la mortandad de ganado debido a la falta de agua y de alimento. Cuando el agua es escasa, las fértiles tierras de labor se vuelven desiertos, y sus dueños entran en conflictos por lograr adquirir un poco del líquido, provocando batallas por el acceso al agua, comida y fuentes de energía.
Por otro lado, comienzan a verse fenómenos como el incremento de muertes por tumores malignos, convirtiéndose en la tercera causa de muerte en el estado.
Todas estas manifestaciones de la tierra sólo son un reflejo del pecado que se legalizó en el estado: Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios (Romanos 10:3). Lo malo en esto es que, tanto justos como pecadores mexicanos de Coahuila, viven la consecuencia de las decisiones legislativas.
De la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío. Y así como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran las cosas que no convienen. Están llenos de toda injusticia, maldad (perversidad), avaricia y malicia, llenos de envidia, homicidios, pleitos, engaños, y malignidad. Son chismosos, detractores (calumniadores), aborrecedores (enemigos) de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos (arrogantes), inventores de lo malo, desobedientes (rebeldes) a los padres, sin entendimiento, indignos de confianza (desleales), sin amor, despiadados. Ellos, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican (Romanos 1:27-32).
Como vemos en este pasaje bíblico, “tanto peca el que mata la vaca como el que ayuda deteniendo la pata”. Esto nos lleva a vigilar o evaluar con mucho cuidado lo que se decide en las cámaras legislativas, porque las leyes que van en contra con la Palabra de Dios inevitablemente traerán consecuencias para todos los pobladores de esa región.
No deseo mal alguno para el estado de Coahuila, pues soy originario de ese lugar, y me duele lo que está pasando. No vivo ahí, pero sí muchos familiares míos que por falta de conocimiento viven, o van vivir junto con muchos otros mexicanos, las consecuencias de las malas decisiones de sus autoridades.
La creación, la naturaleza, anhela ansiosamente, gime y sufre como dolores de parto (Romanos 8:19 -22) esperando que los hijos de Dios se manifiesten e impongan la justicia de Dios en los lugares donde habitan, para salir entonces de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.
Por esta razón Dios nos dice: Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo (Efesios 5:14).