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30 de Abril: Día del Niño La otra cara de la fiesta
         

 
 

El mes de abril es por todos conocido como el Mes del Niño, porque se ha instituido que el día 30 todos ellos sean objeto de una celebración en su honor. Los antecedentes de esta fecha son los siguientes.
En 1954 la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución a través de la cual se establecería el Día Universal del Niño con el fin de promover anualmente un día consagrado a la fraternidad y entendimiento entre niños y niñas. Sin embargo, no fue sino hasta el 20 de noviembre de 1959 que se decidió reafirmar los derechos de los niños. Después de esto cada país estableció un día y un mes diferente. En México, en 1924, se señaló el 30 de abril como Día del Niño, siendo Presidente de la República el general Álvaro Obregón, y José Vasconcelos Ministro de Educación Pública.
Las escuelas, los orfanatos, ciertas instituciones, empresas privadas y muchas familias hacen los preparativos para que los niños en este día pasen un rato feliz, comiendo miles de golosinas y recibiendo algunos regalos que días después acabarán descompuestos o guardados en el armario en un total olvido.
Sin embargo, hay otra realidad muy diferente a la que se vive el 30 de Abril. Los niños viven los trescientos sesenta y cuatro días restantes del año en una situación de crisis. Las que siguen son sólo algunas estadísticas en nuestro país.
Las victimas más comunes de violencia en el hogar son los niños, en un 44.9%. Las causas de maltrato más comunes en ellos son: golpes físicos, maltrato emocional y omisión de cuidados en este orden (cifras del INEGI).
En el 2000 hubo diecinueve muertes infantiles por negligencia y abandono de niños entre cero a catorce años. En 2001 fue de treinta por homicidio calificado como negligencia o abandonos u otro síndrome de maltrato.
En cuanto a suicidios infantiles, la muerte de niños entre diez y catorce años representaba en 1990 el 2.4%, en 1995 el 5% y en 2000 el 9.8% Esto significó un aumento de más del 400%.
En cuanto a la desnutrición, el porcentaje estimado de niños menores de cinco años que la sufren (de acuerdo al indicador “Peso para la edad”) en 1999 era de 7.6% y en áreas rurales de 12.3% (www.derechosinfancia.org.mx.).
Lo anterior fue sólo por citar algunas cifras; sin embargo, lo importante de recalcar no son los números, sino darnos cuenta de la realidad que están viviendo nuestros pequeños. Los golpes, la negligencia, el abandono y muchas otras causas de daño en el cual están viviendo miles y miles de niños en nuestro país nos llevan a reflexionar que estamos muy lejos de verlos como Dios los ve.
La Palabra de Dios dice en cuanto a los niños. “Déjenlos venir a mí, y no se lo impidan”, “De ellos es el Reino”, “No los menosprecien”, “No sean tropiezo para ellos”, “Tampoco hagan que se pierdan”, “Cosa de estima el fruto del vientre”, “De ellos se perfecciona la alabanza”, “Herencia del Señor”, “Les ha enviado ángeles”, “Esquinas labradas”, “ Plantas de olivo”, “Cetros de reyes”, “Les ha revelado lo que a los sabios les ha ocultado”, etcétera…
Podría continuar la lista. pero, ¿tú cómo ves a los niños? Cuando leas este artículo no esperes un día al año para hacer fiesta por los pequeños; tampoco gastes grandes cantidades en golosinas o juguetes. Mejor bríndales todos los días la oportunidad de sentirse amados, aceptados y atendidos. Será la mejor fiesta que ellos recordarán toda su vida.

Silvia Murillo es directora de Ministerio de Niños en Amistad de Puebla, A. C.

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