Artículo
 
 
Los besaniños
         
 
 

Dejad que los niños vengan a Mí y no se lo impidáis (Marcos 10:14).
No es raro ver algunos políticos acercarse a los niños. Los abrazan, los besan, les sonríen tiernamente como si los conocieran de toda la vida… También hay quien acerca a los niños a los políticos, claro está.
Los niños, a ratos, pueden ser un incordio para los desconocidos, pero hay fechas precisas que son un filón de oro si se les sabe explotar. Del mismo modo son una especie de algodón mágico, de usar y tirar, que hace desaparecer las manchas, devolviendo el brillo inicial a la imagen oscurecida. Ellos sin saberlo. Si yo fuera niña a mi edad, le sacaría provecho.
No obstante, a mí no me engañan queriendo imitar a Jesús, a quien el gesto le quedó muy bien, sobre todo muy natural. A mí me da en la nariz que en esas personas no existe tal afecto, porque el roce hace el cariño, y para eso se necesita más tiempo del que lleva hacer acto de presencia, tomar una instantánea o filmar un video. Yo pienso, más bien, que arriman el ascua a su sardina. Por cada gesto a un niño intentan conseguir dos votos, el de su papá y su mamá inmigrantes (y los inmigrantes tienen muchos niños).
Esta estrategia les resultaría más fácil si además de falsos halagos les pusieran un pan bajo el brazo (y quien dice un pan, dice un pan y los papeles); pero no: por la puerta principal los besan y por la falsa los echan.
En estos momentos la imaginación me está jugando una de las grandes. Acaba de traerme a la memoria, la muy pícara, la letra de esa canción llamada Por un beso de tu boca, aunque no recuerdo la música. ¿Saben cuál digo?: “Por un beso de tu boca, yo daría lo que fuera; que me llamen loco, no me importa. Tú pide, pide lo que quieras; cualquier cosa. Pídeme perder mi rumbo, pídeme matar mi orgullo, pídeme que arregle el mundo; por un beso de tu boca yo daría cualquier cosa”.
¿Imaginan a un político meciéndose en una mecedora, intentando consolar a uno de estos pequeños en su regazo cantándosela a modo de nana? ¡Ni loco!
Volviendo al tema serio. Demasiado mal influenciados están, para mi gusto, no con la letra de esta canción (eso era una maldad), sino con la bondad principal de este artículo: Marcos 10:14. Ellos me rebatirían diciendo: “Si a Jesús le fue bien, ¿por qué a nosotros no?”. Pues porque a Él no le llegan ni a los talones; además, no hacen los deberes, ni se saben la segunda parte del texto: …porque el Reino de Dios es de quienes son como ellos.
A ver si lo aprenden.