“Nuestro papá es pirata”, es a la conclusión que llegan dos niños que salen en un anuncio en la televisión.
Acaba de dar a conocer la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), las cifras de una encuesta que se practicó con respecto al tema de la piratería en México. Los resultados son muy elocuentes. El 74% de los mexicanos compran películas “pirata”. Es evidente que existen un montón de factores que provocan esto. Desde adquirir a muy bajo costo estrenos de películas, hasta la complicidad y complacencia de las autoridades competentes. En la encuesta podemos observar datos que son muy interesantes como por ejemplo: No son las clases más bajas de la población las que adquieren este tipo de mercancías, ni tampoco son aquellos que no alcanzan buenos grados de escolaridad. El sondeo dio como resultados que son las personas de estratos sociales medios y altos los que adquieren estos productos, así como los que tienen un grado de escolaridad de licenciatura (41%). Pero el dato más importante es que al comprar un artículo pirata, se está pagando y alimentando al crimen organizado de nuestro país; así como se está generando a las industrias pérdidas superiores a los 140 mil millones de dólares, que representan hasta el 15% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. El final de todo esto es que nosotros mismos estamos provocando que no se generen empleos en nuestra nación. Nos quejamos de que no hay oportunidades y que nos hay suficientes empleos, pero al adquirir productos piratas estamos propiciando nosotros mismos el desempleo. La mayor cantidad de productos piratas, como DVD, ropa, juguetes, etc. llegan a nuestro país de contrabando y son de muy baja calidad. El hecho es que al comprarlos estamos beneficiando y proporcionando trabajo a gente de otros países en lugar de hacerlo en el nuestro. Necesitamos meditar sobre esto y ser sabios al respecto. ¿No clama la sabiduría, y da su voz la inteligencia? En las alturas junto al camino, a las encrucijadas de las veredas se para; En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, a la entrada de las puertas da voces: Oh hombres, a vosotros clamo; dirijo mi voz a los hijos de los hombres. Entended, oh simples, discreción; y vosotros, necios, entrad en cordura (Proverbios 8:1-5). Las riquezas y la honra están conmigo; riquezas duraderas, y justicia. Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida. Por vereda de justicia guiaré, por en medio de sendas de juicio, para hacer que los que me aman tengan su heredad, y que yo llene sus tesoros. (Proverbios 8:18-21). ¿Eres un cristiano pirata? Sé sabio y piensa en las consecuencias.