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Fieles son mejores que flechas
         
 
 

Rama es uno de los héroes de renombre para los hindúes. Según sus historias era bueno, valiente y apto con el arco. Su padre era rey, pero el problema era que este soberano tenía tres reinas. ¿Qué más podía esperar con tres mujeres? Sólo problemas.
Todo el mundo sabía que el rey quería que su hijo Rama fuera el gobernante después de él, pero una de las esposas convenció al soberano de exiliar al hijo. La sentencia fue que Rama tenía que estar fuera catorce años.
Se fue Rama. Sita (su esposa fiel) y un hermano, le acompañaron. Vivieron en la selva, cazando, comiendo moras, luchando contra animales silvestres y demonios. Rama siempre ganaba.
Cuando llegaron al mero sur de la India alguien secuestró a Sita (¡y eso que no estaban en la ciudad de México!). El secuestrador fue el rey de Sri Lanka, un país isla no tan lejos de la India. Él era un rey demonio con diez cabezas, que podía volar, y por eso le había sido fácil raptar a la hermosa Sita y llevársela. ¡Aparte de diez cabezas, contaba con veinte brazos también!
Rama y su hermano buscaron a Sita por todos lados. Por fin les ayudó el dios chango Hanuman, quien cruzó el océano volando para hallar a Sita en el palacio del rey demonio. Ahora Rama sí tenía un problema: no había manera de cruzar el océano para rescatar a su amada esposa.
Entonces oró al dios del mar para que le ayudara a cruzar el océano. Los hindúes creen que toda oración sincera es escuchada por los dioses, pero el dios del mar se molestó con la petición de Rama. “El mar es mar y nadie le puede cruzar nada más porque quiere”, razonaba el dios. Para no seguir escuchando la enfadosa petición, pidió a las ninfas del mar que tocaran sus conchas para ahogar al son las oraciones de Rama.
Ahora fue Rama quien se molestó, y como era el mejor arquero de toda la India, soltó una flecha especial que entró al océano y siguió y siguió hasta que le atinó al dios del mar. ¡A esto sí se le llama buen tiro! El dios del mar salió del océano, pidió perdón a Rama y ofreció su ayuda: “Junta a todos tus amigos para que echen palos, piedras y granos de arena al mar. Yo haré que el océano sostenga todo lo que echen y así harán un puente hasta Sri Lanka”, sugirió.
Dicho y hecho. Rama y sus amigos llegaron a Sri Lanka, murió el rey demonio en la guerra y el príncipe valiente rescató a su hermosa mujer.
Esta leyenda tiene cierta semejanza a una gran verdad. Jesús es el Novio y todos los cristianos somos su esposa. Sin embargo, muchas personas que tienen que ser cristianas, hasta la fecha, están bien aprisionadas por Satanás. Algunos están en Sri Lanka, unos más en la India y otros en todas las naciones de la Tierra. Jesús nos manda que crucemos mar y montaña, fraccionamiento y frontera, para rescatar a las almas; esto se llama misiones.
No tenemos que hacer un puente, sino tenemos que ser el puente. Por medio de nosotros Jesús les llega a ellos y los rescata. Esto lo hace sin flechas, porque no le hacen falta a Jesús cuando Él tiene fieles.
Fieles son mejores que flechas. ¿Serás tú de sus fieles?