Gloria a aquel que ha transportado, durante la noche, a su servidor desde el templo sagrado de La Meca al templo lejano de Jerusalén, cuyo recinto hemos bendecido, para mostrarle nuestros milagros. Alá lo ve y lo oye todo (sura 17:1).
El nombre de este artículo está tomado del sura (capítulo) citado, contenido en El Corán. En él se trata el viaje aéreo que Mahoma habría hecho del templo de La Meca al templo de Jerusalén, para después, a través de los siete cielos, llegar hasta el trono de Dios. Mahoma habría sido transportado a las regiones celestes por el ángel Gabriel en una criatura llamada Borak, al que la tradición representa como un ser alado con cara de mujer, cuerpo de caballo y cola de pavo real.
En las primeras épocas del Islamismo se disputó mucho acerca de la autenticidad de este hecho, sosteniendo unos que esta ascensión nocturna sólo había tenido lugar en visión, mientras que otros afirmaban que había sido efectuada por Mahoma real y corporalmente. Los que eran partidarios de la primera de estas dos versiones se apoyaban en el testimonio de Moawiah (compañero de Mahoma y después califa, que siempre había considerado este viaje como una simple visión) y en el de Aicha (Aixa, mujer del profeta que aseguraba que Mahoma no se había levantado nunca del lecho).
Bastaba la intervención de estos dos personajes, tan odiosos para algunas sectas (para los chiítas, por ejemplo), para acreditar esa opinión. Sin embargo, una de las creencias universales admitidas hoy entre los musulmanes es la de que aquella ascensión fue real.
Se añade que este viaje celeste en que Mahoma vio los siete cielos y conversó con Dios se hizo tan rápidamente que el profeta halló, al volver, el lecho caliente aún; y como el puchero en que calentaba el agua estuviere próximo a verterse antes de su marcha, volvió bastante a tiempo para quitarlo sin que se hubiese derramado una gota.
El 27 de rayab se celebra la ascensión de Mahoma al Cielo, según el calendario árabe o islámico. Esta celebración se basa en el versículo 1 del capítulo 17 de El Corán. Pude obtener esta información después de preguntar, a más o menos diez personas, por qué ese día (21 de agosto; es decir, hace ya seis meses) no había sido laboral en toda Indonesia. La persona que me pudo explicar cuál fue el motivo de ese “puente” (pues cayó en lunes) fue el sacerdote Fadeli (el que, por cierto, no dijo inmediatamente la respuesta, pero amablemente tomó su Corán de estudio y empezó a buscar la cita coránica que habla sobre este supuesto suceso).
En El Corán en español con que cuento llama la atención la nota que describe cómo es que se acreditó esta creencia universal dentro del Islamismo (por lo menos el sacerdote Fadeli me dijo que el “caballo-humano-pavo real” Borak es sólo tradición y no es real).
Es sorprendente que esta creencia, con tantas fallas evidentes, incoherencias e incluso errores históricos de fácil acceso para cualquiera que indague sólo un poco, tenga tanto éxito. Tanto que el día de hoy se dice que cuenta con más de mil millones de seguidores, y día a día siguen creciendo.
Estas personas han sido tan bien influenciadas por la religiosidad del Islam que generación tras generación no pierden sus “valores y tradiciones”, y aunque no conozcan (en su mayoría) su propia creencia, las verdaderas raíces del Islamismo, tienen una “liga” muy fuerte con el Islam, al punto de que la mayoría daría su vida por él.
¿Cómo puedes dar tu vida por algo que no conoces o que viene por meras tradiciones fundadas en mezclas religiosas con creencias locales que nadie sabe de dónde fueron sacadas? Esto me hace recordar lo que nos revelan las Escrituras en cuanto a las tradiciones que seguían los judíos religiosos, incluso por encima de la Santa Ley de Dios, y por las cuales podían llegar a matar.
Es verdad que no es fácil poder tener una conversación abierta acerca del Islamismo y Jesús con el musulmán promedio, pero también es verdad que el amor de Dios y el sacrificio de Jesús también es para ellos. En el corazón de Dios también están los musulmanes, y no quiere que ni siquiera uno se pierda, sino que vengan al arrepentimiento y al conocimiento del único Salvador, Jesucristo, Señor nuestro. Recordemos que el único que puede quitar la venda de los ojos espirituales de los no convertidos es Jesús, y que nuestra lucha no es contra carne y sangre (2 Corintios 4:3-4).
Si nuestro Evangelio todavía está velado, para los que se pierden está velado, en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento, para que no vean el resplandor del Evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios (Efesios 6:12).