María Elena Vázquez, ex alumna de ESPANA, estuvo tres años en Honduras como misionera y seis años en la sierra de Songolica (en Veracruz). Actualmente, su esposo Mario Alonso Vázquez y ella están al frente de la congregación Centro Familiar “Restauración” en Huejotzingo, Puebla, donde Dios se está moviendo poderosamente en Palabra, está haciendo milagros de sanidad y restaurando muchas vidas.
¿Qué ha significado tener a Cristo en tu corazón?
Lo es todo. Él trajo salvación a mi vida y restauración a mi corazón y a mi familia. Además, trajo paz interior, pero sobre todo, alegría y gran gozo de vivir para conocerlo. Antes de tener un encuentro con Él yo ya no quería vivir y me quería suicidar.
¿Cuál fue tu motivación para estudiar la Palabra en el instituto bíblico?
Mi motivación fue el anhelo por quererle conocer y servir.
¿Te fue difícil tomar la decisión de hacer un paréntesis en tu vida y apartarte para prepararte en la Palabra?
No, era algo que yo deseaba con todo mi corazón, a pesar de que tenía que trabajar y estudiar.
¿Cómo te ayudó tu preparación en el instituto en tu desarrollo espiritual?
El tiempo en el instituto fue de los más preciosos de mi existencia, porque fue como verme frente al espejo y darme cuenta de la misericordia de Dios y de toda carencia en mi vida. Además, pude entender la identidad que tengo en Él.
¿Qué áreas maduraron durante tu estancia en el instituto?
Él área espiritual y emocional. Desde muy pequeña tuve el deseo de servir a Dios, aunque en la forma tradicional en la que mis padres me habían enseñado, sin conocer al Dios vivo que ahora sirvo. No obstante, ya en el instituto me di cuenta de cuál era la voluntad de Dios en el servicio y amor a Él. En el área emocional encontré identidad en Él y restauración en mi vida y en la relación con mi padre. Además, aprendí a tener amigos.
¿Cómo te ayudó tu preparación de la Palabra en tu ministerio?
Fue la base del ministerio. Sin ella yo no hubiera podido respaldar el ministerio en Honduras. Las bases bíblicas que aprendí en mi tiempo de instrucción me ayudaron a ministrar a pastores muy legalistas. Además, me fue más fácil ubicar la Palabra en un contexto y ubicar en la Biblia las citas que necesitaba.
¿Hubo un cambio en tu corazón después de tu preparación en la Palabra?
Sí, radicalmente. Aprendí a perdonar y a quitar el orgullo. Muchas cosas de mi carácter fueron moldeadas en el instituto, aunque Dios sigue perfeccionando su obra en mí.
¿A qué le atribuyes la victoria como mujer de Dios?
A conocer su corazón y a estar apegada, tanto a Él, como a sus hombres y a sus mujeres.
¿Qué le recomiendas a la generación que se está levantando para preparar el camino de la segunda venida del Señor?
Que se preparen en todas las áreas, no sólo espiritualmente, sino en también en la búsqueda de herramientas para servir a Dios; pero, ante todo, que aprendan a ser siervos como Jesús lo fue: …el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a Sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:6-8).