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La “promiscuidad” de Occidente
         
 
 

Según un estudio publicado en The lancet, la monogamia parece dominar en todo el mundo; sin embargo, tener múltiples parejas es más común en los países considerados como ricos. Por otro lado, en los países en desarrollo existe más incidencia de infecciones transmitidas por vía sexual (como el VIH).
Cincuenta y nueve países entraron en el estudio realizado por investigadores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Los resultados demuestran que ciertos factores como pobreza y movilidad tienen más injerencia en la transmisión sexual de infecciones que la promiscuidad.
En materia de virginidad, contrario a lo que se cree popularmente, la mayoría tiene su primera relación sexual al término de la adolescencia. Con relación a la promiscuidad, es más común en los países desarrollados que la gente tenga más de una pareja sexual; los solteros africanos no son muy activos sexualmente comparados con solteros occidentales. En cuanto a la monogamia, la mayoría de las regiones en el mundo la tienen como patrón dominante; la mayor parte de las personas están casadas y los casados tienen relaciones sexuales con más frecuencia. En la mayoría de los países, la actividad sexual empieza, para la mayoría de los hombres y mujeres, a una edad entre los quince y diecinueve años; los hombres empiezan más temprano, según el estudio.
En Reino Unido, la edad promedio para hombres es de 16.5 y para mujeres es de 17.5. Los científicos aseguraron que gran parte de las personas dijeron haber tenido sólo una pareja sexual durante el último año. No obstante, el número de personas que admitió tener múltiples parejas sexuales es mucho mayor en los países industrializados (hasta un tercio de menores de 25 años en algunas áreas) mientras que sólo un pequeño porcentaje en África dijo lo mismo. Entre los solteros, los occidentales también son más sexualmente activos.
Los realizadores explicaron que los resultados arrojados por el estudio son sorprendentes, ya que las tasas más altas de enfermedades transmitidas sexualmente fueron encontradas en los países en desarrollo.
Sin embargo, el informe de la directora y autora del proyecto, la profesora Kaye Wellings, asegura que “factores sociales como pobreza, movilidad y género pueden jugar un papel más fuerte en las enfermedades de origen sexual que la promiscuidad”. Wellings dice además que los resultados demuestran la necesidad de adoptar medidas de salud pública más flexibles. “Los hombres y mujeres sostienen relaciones sexuales por razones diferentes y de maneras diferentes en ambientes diferentes”, concluyó Wellings.