La Historia universal nos refiere que, miles de años atrás, el paraíso terrenal estaba ubicado en la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates.
Pasó el tiempo, y unos 4,000 años antes de Cristo, creció en esa misma zona una gran civilización: la cultura sumer. Allí se escribieron las grandes páginas de la historia de Mesopotamia, la que se conoce como la media luna fértil. Dice la crónica histórica que fue en ese lugar donde el hombre cultivó la tierra por primera vez.
Además, algunos investigadores ubican esa tierra como la cuna de la invención de un alfabeto escrito y un calendario. Fue la tierra donde se dieron obras literarias de valor inmenso para la humanidad, como la epopeya de Gilgamesh. Mesopotamia es la tierra donde vio la luz el gran patriarca Abraham, en Ur de Caldea la ciudad más importante de la zona.
No obstante, muchas vueltas da la Historia… llena de guerras y combates. Fue así que esa gran civilización se fue desintegrando y dio paso a una tremenda disgregación, lo que la llevó a la separación tribal.
Estas tribus sólo volvieron a reunirse como nación bajo el reinado de Hammurabi en el año 1700 a. C. Esta fusión de nación se llamó Babilonia. Hammurabi reinó con brillantez, y bajo su mandato se escribieron un conjunto de leyes fundamentales para la protección del hombre común, así como a la consideración y cuidado de las mujeres, los niños y los esclavos. El Código de Hammurabi fue la primera legislación que protegió a los más débiles contra la supremacia de los poderosos.
Muerto Hammurabi, le tocó a los asirios hacerse del poder, conservándolo durante dos siglos, hasta el momento en que resultaron vencidos por Nabucodonosor II (606-562 a. C.) oriundo de Caldea. Éste convirtió a Babilonia en la gran metrópoli del mundo antiguo. Nabucodonosor fue contra Jerusalén y destruyó el templo. Conquistó Tiro y Egipto.
Gran constructor, levantó espectaculares palacios y templos, y es a él a quien la humanidad debe una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo: los míticos jardines colgantes de Babilonia, que no eran sino espectaculares parcelas ordenadas por este rey constructor para agradar a su esposa Amytas, de origen medo, para que ésta no se sintiera nostálgica de su tierra lejana, plena de montañas y verdor.
Esta importante e histórica región es ahora llamada Irak.