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Caminando hacia la meta
         
 
 

¡Qué tal mis campeones! ¡Cómo van con los propósitos del año? Espero que bien. Dejen que les cuente lo que me sucedió apenas, los últimos días de diciembre del año pasado.
Platiqué con un chico que me decía que este era su año, y que ahora sí, pasara lo que pasara, sería de logros alcanzados. Me planteó sus planes, y la verdad todos eran alcanzables. No me habló de nada irreal; lo que él anhelaba para este año era viable desde el lugar donde se encontraba. Sin embargo, hace algunos días me lo encontré y platiqué con él. Por supuesto, le pregunte cómo iba con sus propósito de año nuevo, y me contestó que todavía no había comenzado con ellos.
Aunque el año contaba apenas con unos días de haber comenzado, no lo vi dispuesto a caminar sobre sus metas. Tenía planes para terminar su carrera, pero no se inscribió este semestre. Tenía planes para trabajar, pero empezó el año alargando sus vacaciones (y pueden imaginar que, si no se aplica, el año se le pasará en vacaciones y no logrará nada).
Uno de los principales problemas que los jóvenes enfrentan, incluso las personas adultas, es la incapacidad de caminar hacia sus metas. Déjenme que les cuente un poquito de cómo están los números en este asunto de planear y lograr metas: el 27% de las personas fracasan y no alcanzan sus metas, el 50% apenas la libra (no logra sus metas, pero se mueve alrededor de ellas), el 10% de las personas son moderadamente exitosas (y aunque no alcanzan la totalidad de sus metas, por lo menos logran estar cerca de ellas) y sólo el 3% logra alcanzar sus sueños, lo planeado, lo establecido como una meta, y se disciplinó para alcanzarlos.
Hoy quiero darles algunos consejos de cómo caminar hacia sus metas, hacia el logro de sus planes.
• Asegúrense de que lo que quieren es la voluntad de Dios. Lo que quiero decir es que deben estar seguros de que sus planes no estén disparados de los planes de Dios para sus vidas, no sea que deseen caminar en sentido contrario hacia donde Dios tiene lo mejor para ustedes. La mejor manera de lograr algo para sus vidas es saber si eso también es lo que Dios está deseando para cada uno (Mateo 6:10: Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el Cielo, así también en la Tierra). Por ejemplo, si desean con todo su corazón ser los más guapos de sus pueblos para que todas quieran con ustedes, estoy seguro de que ese no es el mejor deseo que Dios tiene sobre ustedes.
• Ubiquen sus posiciones actuales. Identifiquen el lugar donde están y las herramientas con las que cuentan. Asegúrense de saber qué les gusta, qué saben hacer bien, cuáles son sus mejores habilidades, qué cosas nuevas pueden aprender. Al referirme a las cosas con las que cuentan no estoy tomando en cuenta el dinero, porque no me interesa si lo tienen o no; un peso en la bolsa no tiene la capacidad de determinar hasta dónde pueden llegar. Existen becas, financiamientos; tienen manos para trabajar. Quiero que sepan que las personas que más logros han tenido no han sido precisamente las más ricas. De hecho, los grandes hombres y las grandes mujeres de la Biblia tuvieron mucha fe para hacer lo que lograron.
• Definan un propósito, determinen la meta. Tienen que saber qué quieren ser, qué quieren hacer y qué quieren tener. Una de las cosas que caracteriza a los jóvenes de ahora es que quieren todo, pero a la vez no quieren nada; porque no tienen claro su propósito.
Cuando mi hijo era más pequeño, y yo lo llevaba a una juguetería, sólo acertaba a decir: “Quiero… quiero… quiero… quiero… quiero…”. Podían pasar horas sin decidirse. Él tenía la oportunidad de que le compráramos un juguete, pero no sabía cuál, y obviamente, no lograba nada.
• Descubran una promesa. La ventaja que ustedes tienen como cristianos es que pueden hacer uso del poder de Dios para sus vidas diarias. Ustedes cuentan con ciertos dones, talentos, habilidades y recursos propios. No obstante, si suman a Dios, entonces no hablaremos solamente de sus recursos, sino también de los del Reino a favor de ustedes, porque las promesas de Dios los moverán del ámbito natural al sobrenatural.
Conozco a un joven que desde chico padeció una enfermedad que le impedía realizar cualquier tipo de esfuerzo físico; además, no podía correr el riesgo de lastimar su cuerpo, porque ponía en riesgo su propia vida. Sin embargo, se aferró a la promesa de que Jesús había venido a darle vida en abundancia y a morir por su salvación, y eso incluía su salud… Ahora es un gran deportista; le veo correr, jugar básquet, voleibol y cumplir sus sueños como estudiante. Encontró su promesa, se aferró a ella y ahora vive disfrutando su éxito y salud. No obstante, es muy importante que sepan lo que Dios les promete en su Palabra.
Deseen y logren en oración. Oren y no dejen de hacerlo. Dicen en los pueblitos: “A Dios rogando y con el mazo dando”. A veces los jóvenes se dedican más a darle al mazo que a orar. La oración realmente mueve montañas, atrae la bendición del Cielo a la Tierra. Jesús dijo en Marcos 11:24: Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá.
• Visualicen los posibles obstáculos y una línea de tiempo. Un factor que provoca mucha desilusión cuando de lograr algo se trata es cuando piensan que porque es un deseo acorde a la voluntad de Dios no se presentará ningún obstáculo y que sucederá muy rápido, porque así lo están orando. Sin embargo, la verdad, puede no ser así. Tienen que saber que, incluso cuando algo es de acuerdo a la voluntad de Dios, no está exento de broncas, y que seguramente debe llevar su tiempo.
Muchas veces se desesperan porque creen que el “Sí” y el “Amén” de Dios es instantáneo. Por esa razón, si no sucede rápido se impacientan, porque creen que involucrar el poder Dios implica rapidez.
Dios tiene el tiempo para cada cosa. Por ejemplo, muchos chavos de quince años ya quieren tener pareja, y hasta piensan en casarse; no obstante, por mucho que sea la voluntad de Dios en sus vidas, estarán de acuerdo conmigo en que lleva su tiempo.
• Desarrollen un plan. Diseñen un plan; denle un poquito de metodología al asunto. Siéntense a escribir; piensen en los pasos que tienen que dar y los tiempos adecuados para realizarlo. Las ideas y buenas voluntades son llevadas por el viento; por eso necesitan agendar eventos cortos y a mediano plazo para lograr lo que realmente quieren.
Por ejemplo, si entre sus planes está ser misioneros en algún país europeo, entonces deben incluir el aprendizaje del idioma, el conocimiento de las costumbres, y antes de irse a la misión, realizar algunas visitas, mínimo como turistas, para realmente conocer el lugar.
• Disciplínense. Nada pasará si no le meten disciplina al asunto. Los jóvenes batallan mucho con este punto, porque por momentos, a duras penas, tienen el hábito de tender su cama o de leer su Biblia. Recuerden que, si quieren algo, tienen que invertir parte de su esfuerzo, de su dinero y de su tiempo para conseguirlo. No pueden ser médicos cirujanos brillantes si no han desarrollado el hábito y la disciplina del estudio. Si quieren ser grandes deportistas deben disciplinarse en el ejercicio y la alimentación. Todo lo que se logra lleva implícita una disciplina, así que no podemos hablar de hábitos correctos si a las diez de la mañana siguen dormidos o si el fin de semana se la pasan cambiando canales de televisión porque no tienen nada mejor qué hacer. La disciplina demanda esfuerzo; estirarse más de lo normal.
• Dispónganse a pagar el precio. Este es el punto menos agradable, porque todos quieren que las cosas sean gratis, free, sin costo. Cuando yo era joven un producto lanzó una campaña con una frase que se hizo muy famosa: “Si las cosas que valen la pena se hicieran fácilmente, cualquiera las haría”.
Por supuesto, no me refiero al dinero, sino a la disposición de ceder en lo que son sus gustos, sus propias actitudes y hábitos en pro de lo que realmente quieren. Pagar el precio tiene que ver con sacrificar algo que les es grato, que les produce satisfacción, pero que realmente no es importante. No me pueden decir que realmente quieren algo cuando sus vidas se van, por ejemplo, de cine en cine, de movie en movie, de premier en premier, de chorcha en chorcha y no le invierten en lo que verdaderamente es su meta.
• Recuerden que este mundo no es para Llaneros Solitarios. El Llanero Solitario fue una serie de hace muchos años y que cancelaron por chafa. Ustedes no están diseñados para andar solos por el mundo. La Biblia dice que no es bueno que estén solos (Génesis 2:18), y tampoco es bueno luchar solos en la vida. Mi madre decía que en la vida hasta de una piedra se podría necesitar. Aprendan a trabajar en equipo, en unidad. Recuerden que en Cristo todos son un cuerpo, y éste no puede caminar desarticulado.