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México, Venezuela y Colombia en 2007
         

 
 

Hace unos días nos enteramos por las noticias que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, nacionalizará empresas del sector eléctrico y de telecomunicaciones, además de que eliminará la autonomía del Banco Central. También, “como parte del proceso hacia el Socialismo”, anunció que nacionalizará la industria de refinación de crudos pesados y que considera necesaria una “reforma socialista constitucional para alcanzar la República Socialista de Venezuela”.
Bien dice el Salmos 9:15: Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pie. Venezuela, una nación cuya actividad económica registró en el 2006 un alza del 10.2% (en su mayoría por la construcción, el comercio, las comunicaciones, los servicios financieros y por los altos precios del petróleo) el superávit de la cuenta corriente registró un 18% del producto interno bruto (PIB). Un país con un gran movimiento de capitales privados, tanto locales, como extranjeros, con una gran riqueza de recursos naturales, ahora, como nos enseña Salmos 9:15, se hundirá en un hoyo que el pueblo mismo construyó, y se tropezará en la misma red que construyó.
Hago referencia al pueblo y no sólo a su presidente Hugo Chávez, porque hace apenas unas semanas fue reelegido para otro período presidencial por el pueblo venezolano con una amplia mayoría. Bien comenta un periodista mexicano: “Todo pueblo tiene el gobernante que se merece”.
Será interesante ver los efectos de estas decisiones en los meses por venir. Los expertos en esa economía estimaban para el 2007 un crecimiento del PIB entre el 5% y el 6%, una inflación media anual del 12% y el mantenimiento de la tasa de cambio en 2.150 bolívares por dólar. No obstante, gracias a este camino escogido por las autoridades de ese país, el futuro de esa nación y sus principales indicadores económicos serán muy diferentes. El pie de esta nación quedará atorado en la propia red que ellos tejieron.
Un destino muy distinto a Venezuela advierto en otro país latino, como es Colombia, donde, de igual manera que en Venezuela, tuvieron elecciones hace apenas unos meses, sólo que en ese caso el triunfador para presidente de Colombia fue Álvaro Uribe, que cumplirá un segundo mandato hasta 2010 tras imponerse con un 62.23% de los votos sobre el candidato de la izquierda. El presidente Uribe, en un discurso que pronunció ante más de veinticinco mil asistentes a la convención de la Misión Carismática Internacional, donde criticó la soberbia y abogó por la tolerancia, dijo: “Pídanle a Dios que jamás permita que la soberbia se imponga sobre nosotros y nos oculte los verdaderos intereses del pueblo. Pídanle a Dios que sintamos amor por el prójimo aún en los momentos de dificultad, de contradicción, que pueden generar amargura. Pídanle a Dios que no los deje perder la tolerancia en aquellos momentos en los cuales estamos empeñados en pensar que tenemos la razón.
Colombia creció en el 2006 a una tasa cercana al 6.0%, consolidando tres años consecutivos de crecimiento a tasas superiores al 4.0%. Las expectativas para el 2007 son de un crecimiento al 5.0%. Dentro del contexto latinoamericano es un país que ha venido de menos a más, donde se cumple Proverbios 14:34: La justicia engrandece a la nación; mas el pecado es afrenta de las naciones. Seguramente veremos mejoradas estas expectativas, y no con base en su petróleo o a su actividad económica, sino a que esa nación está buscando a Dios, conformando sus decisiones y caminos a la Palabra del Señor. Todo ello redundará en un bienestar económico y social para los colombianos.
La pregunta que se nos antoja hacer después de este estudio de dos países hermanos es: ¿qué pasará con México? ¿Cómo será nuestro 2007?
La economía mexicana alcanzó una tasa de crecimiento del 4.8% en el 2006, la mayor desde el año 2000, como en Venezuela el alto precio del petróleo contribuyó a mantener bajo el déficit fiscal (0.3% del PIB). Se proyecta que para el 2007 la desaceleración de la economía estadounidense afectará las exportaciones de México; el dinamismo del producto y el empleo perderán impulso, por lo que solamente la productividad se sustentará en el mercado interno; por lo mismo, se prevé un crecimiento del PIB del orden del 3.8% y una inflación cercana al 4%.
La nación de México va a enfrentar retos de gran envergadura. Me gustaría decir que será un gran año para nuestro país, pero esto dependerá de que nuestras autoridades busquen acercarse a Dios y dirigir su accionar a hacer justicia. Entonces, y sólo entonces, el amado, el aliento de nuestras vidas nos apresará y tendremos vida entre las naciones. El aliento de nuestras vidas, el ungido de Jehová, de quien habíamos dicho: a su sombra tendremos vida entre las naciones, fue apresado en sus lazos (Lamentaciones 4:20).
¡Necesitamos orar por México levantando a nuestras autoridades para que entren en cordura y sean envueltos por una sabiduría celestial!
Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de los consejos. El temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco. Conmigo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío es el poder. Por mí reinan los reyes, y los príncipes determinan justicia (Proverbios 8:12-15).